Mamá, caso

Un día, cuando aún no tenía hijos, presencié esta escena: Una niña de unos 5 años se moría de ganas de ver a sus padres. Había pasado todo el día en la escuela porque se había quedado a comer y luego la habían ido a buscar sus abuelos. 

Por lo tanto, a las siete de la tarde estaba que se moría por abrazar a mamá y papá. Cuando sonó el timbre y la abuela le dijo: “es papá”, ella se puso a saltar y a correr como si le hubiera tocado la lotería.

Se revolucionó y a tope como estaba de contenta, cuando su padre la cogió en brazos, a ella no le salió nada más que una bofetada. Enseguida se dio cuenta del error y lo abrazó como pidiéndole perdón pero ya era demasiado tarde.

A él, que también llegaba reventado y con ganas de un poco de calma, esa bofetada lo des-colocó. La dejó en el suelo y la regañó, “pues ahora me voy a comprar algo con tu hermano y tú te quedas aquí”. Y desapareció.

La niña empezó a llorar desesperadamente, mientras gritaba “¡Papá! ¡Papá!”, como si le estuvieran arrancando algo muy preciado y muy profundo y corrió a esconderse en una habitación.

Al abuelo le costó horrores conseguir calmarla. Yo ya no estaba cuando su padre volvió a buscarla para irse a casa.

Después de eso pensé una cosa: “si alguna vez tengo hijos, intentaré enseñarles a pedir lo que realmente quieren para evitar demandas desplazadas que no hay quien entienda”.

En mayo, en medio de una conversación entre mi compañero y yo, de repente Laia empezó a exigir con contundencia “teta, teta”.

No quería teta, quería atención, y fue justamente eso lo que le dije: “Ahora no quieres teta, lo que quieres de verdad es que te hagamos caso porque ahora mismo ya estás cansada de que hablemos nosotros dos. Si quieres caso, di “mamá, caso”“.

Me dijo que sí, que quería caso, o sea que lo entendió a la perfección y desde entonces, cuando quiere atención, siempre dice las dos palabras, que pueden variar un poco como “abuela, quiero caso”, “Papá , caso”, “Marta, hazme caso”… o lo que sea. Pero la cuestión es que pide lo que quiere.

Otra cosa es si en el momento que lo pide puede conseguirlo o no. Es decir, no se trata de dejarlo absolutamente todo cuando te reclama atención, evidentemente que no.

Si por ellos fuera, nuestra atención la tendrían siempre, siempre y siempre. Pero eso ya sabemos de entrada que no puede ser porque a veces estamos haciendo algo que no puede esperar (p.e. dejar la olla en un sitio seguro).

Y ahora, que se acerca a los dos años y medio eso también lo está entendiendo, que no siempre puede tener lo que a ella le gustaría. Que cuando podemos le hacemos todo el caso del mundo pero que en otras ocasiones pues los padres también hablamos, o cocinamos, o lo que sea.

Lo importante, es que pida lo que quiere realmente y que no haga otras cosas para llamar la atención como tocar lo que sabe perfectamente que NO se toca, o hacer ver que quiere teta, o simular que no se encuentra bien, o buscar cualquier otra cosa para llamar la atención.

Pero claro… ¿qué queremos?, si los primeros que hacemos demandas desplazadas somos los adultos. Sí, sí, nosotros, adultos, también queremos caso y probablemente, más a menudo de lo que nos gustaría reconocer. Y pasa una cosa: no estamos acostumbrados a pedir lo que necesitamos y decir a veces a la pareja “hazme caso, que necesito un poco de mimos”, nos da vergüenza y lo encontramos poco “adulto”.

Entonces ¿qué hacemos? Pues nos enfadamos por cualquier tontería cuando en realidad lo que nos ha molestado es que no nos haya atendido cuando nosotros lo necesitábamos. Pero es que… ¡NO SE LO HEMOS DICHO!

Los adultos hacemos estas cosas inexplicables, sí… por falta de costumbre, porque nadie nos ha enseñado a hacerlo mejor, porque nadie nos ha legitimado el hecho de pedir atención porque cuando éramos pequeños nadie nos ponía palabras a lo realmente nos pasaba, a lo que realmente deseábamos.

Es curioso porque todo el mundo se sorprende cuando oye que Laia nos dice: “Mamá, quiero caso”, por ejemplo. Y me preguntan qué quiere decir. “Quiere decir que se aburre en medio de esta conversación de adultos y que quiere que le prestemos atención y que alguien de nosotros esté por ella”.

Aquellos amigos que un buen día oyeron la expresión “mamá, caso”, la han incorporado en su casa y es como la palabra mágica para que el otro miembro de la pareja sepa que es hora de un poco de mimos y atención. Porque los adultos (aunque queramos hacer ver que no….) sí, también necesitamos ¡CASO!


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Comments · 38

  1. Ay Miriam, tus palabras me llegan en el mejor de los momentos. Esto es lo que se llama el principio de vulnerabilidad, cuando pedimos nos mostramos vulnerables porque ponemos de manifiesto nuestras necesidades. Ando esta temporada pensando en esto.. en que tengo que empezar a mover el principio de vulnerabilidad en mí. Gracias porque me has dado claridad. Besos!

    1. Hola, Carol. Celebro que el texto te haya ayudado un poquito. Es tan importante saber lo que queremos y pedirlo a quien tenemos que pedirlo… Es muy cansado lo de las demandas desplazadas porque nadie entiende nada y además, no funciona! Nunca te dan lo que realmente necesitas porque nunca lo has pedido claramente… Yo me cansé hace tiempo de funcionar así e intentamos que nuestra hija no adopte este comportamiento como algo natural; al contrario, que pida lo que quiere o necesita a cada momento, así de simple. Creo que es más importante de lo que a veces se cree.
      Un beso y suerte con el manejo del principio de vulnerabilidad. Seguro que saldrás reforzada!

  2. Me ha gustado mucho, sobre todo el paralelismo que haces con los adultos, que cuando queremos caso, muchas veces “tocamos lo que no tenemos que tocar” como los niños.
    Me la apunto para mi nena, que tambien se aproxima a esos 2años y medio y no me habia planteado ponerle palabras a ese deseo que demanda en ocasiones.

  3. Es difícil. Mi hijo quiere caso todo el rato. Y no tiene el dominio del lenguaje que tiene tu hija. Quiere caso de tal manera que no puedo hacer pis, ni la comida, ni hablar por teléfono, ni con mi marido, ni nada de nada. Sólo puedo atenderle a él. Y de momento no ha entendido que no puede ser ni ha encontrado forma de expresarse mejor ni de canalizar su rabia cuando no lo consigue… Así que estoy esperando el cambio, que lo necesitamos como agua de mayo.

    1. Te entiendo… Espero que a poco a poco vaya incorporando más lenguaje y vaya entendiendo lo de los “tempos”… ahora sí, ahora no puede ser y tienes que esperar un momento… Mientras, si va viendo que sus padres piden lo que necesitan, si va viendo que en casa no hay demandas desplazadas, irá incorporando cómo se piden las cosas que realmente queremos, sin dar vueltas inútiles, sin querer decir sin decir exactamente…
      Un beso.

  4. No sé si a vosaltres us ha passat,com a mares, però jo sovint em sorprenc i em quedo un moment parada, pensant en que ostres, realment no puc esperar que el meu fill entengui o fagi quelcom que li demano si no li he explicat bé. Com si donés per sentat que ja ha d’entendre totes les “ordres” que li donem, les coses que li demanem, i inclós les sensacions que té. M’hi has fet pensar, amb el tema del teu post d’avui. És molt interessant, i tant bàsic que no ho tenia ni present. Explicar-li tot perquè s’entengui i ens entengui a nosaltres.
    Gràcies per tocar temes sempre interessants i necessaris

    1. Hola, Clarise! Això ho vaig explicar amb el tema dels gelos. Quan tenen un germà els demanem “que tens gelos?” quan ningú els ha explicat que la paraula “gelos” vol dir tal o tal cosa i suposem que ja saben què significa i que ja sabran expressar-nos si en senten o no… Hem de posar paraules primer nosaltres, després ja les posaran ells, a mesura que vagin entenent què volen dir i vagin aprenent a expressar el que senten. No és fàcil! Hi ha adults que tampoc en saben… però amb pràctica, molta pràctica… cada vegada nombrem més i millor allò que volem dir, allò que sentim i allò que ens passa. I això ens estalvia un munt de problemes!
      Una abraçada.

  5. me encanto, si como dices hay mucha confusion entre lo que queremos y lo que decimos.si desde niños aprendemos a espresar con claridad nuestros deseos nos “ahorramos un monton de problemas”.Felicidades por esta pagina que comunicas desde el corazon las experiencias
    vivenciales como madre y compartiendolas ayudas mucho a otras mamas que estan pasando por lo mismo.Un abrazo Miriam

    1. Hola, Bren. Yo lo que haría cuando empiece a hacer esa demanda desplazada es explicarle lo que está pasando. Imaginemos que empieza a portarse mal para llamar la atención, porque por ejemplo, estábamos ocupados haciendo A o B. Pues bueno, entonces yo le diría: “Creo que lo que te pasa es que mamá esté contigo, que deje de hacer lo que estaba haciendo y te haga caso, porque te aburres, o porque me has echado de menos (lo que sea), y quieres que esté contigo prestándote atención”. (Un poco largo, pero ya entiendes lo que quiero decir…). Y añadir que no hace falta que tire las cosas al suelo para que le hagamos caso; que nos lo pida. Que cuando quiera a mamá, que nos diga “quiero que vengas aquí, conmigo”. Legitímale su demanda. Entiende que ella tenga ganas que le hagáis caso. Entraréis en otro diálogo… se sentirá comprendida y quizás empiece a cambiar la forma de pedir lo mismo: tu atención…

      No sé si te he ayudado con esta respuesta. Y por supueso, puede ayudar mucho a los hijos ver que los adultos no hacemos estas demandas desplazadas. Hay familias enteras que funcionan así. “Enfermo para que me hagas caso” (inconsciente, claro), “me enfado, para que me hagas caso”, etc, etc, etc….

      Los niños copian comportamientos también… no utilicemos demandas desplazadas nosotros en la medida que podamos… y ellos verán cómo pedimos las cosas nosotros, esto ayudará mucho.

      Un beso y espero haberte sido de ayuda.

    1. Sí, María… Además, tu hija pronto va a empezar esta etapa en que cada vez va a entender mejor cómo pedir las cosas que quiere. Es genial empezar desde el principio, para evitar que se acostumbren a pedir lo que quieren de una forma en qué nadie entienden qué es, precisamente, lo que nos están pidiendo.
      Mucha suerte!!! Un beso.

  6. Me encantan los casos que presentas hacen reflexionar en gran manera; mi hija tiene 3 años es muy claridosa en lo que necesita; realmente por mis horarios, siempre que estamos juntas es para que realice tareas, se alimente, se aseé es decir lo que es necesario para todo niño pero realmente me doy muy poco tiempo para jugar con ella ya que tu sabes uno desea realizar todas las labores de la casa despues de ir a trabajar y tener todo listo para el siguiente dia y cuando vas a dedicar un tiempo a jugar te acuerdas que necesitas hacer otra cosa y se va el tiempo; ultimamente me reprocha que nunca juego con ella textualmente siempre me dice que no le ddedico tiempo y que siempre estoy cocinando lavando pero que nunca juego con ella he tratado de destinar un tiempo para jugar con ella pero aun asi ella lo sigue reprochando… tengo miedo de que crezca con algunos traumas… me preocupa mucho..me gustaria tu opinion

  7. Moltiiisimes gràcies x penjar lentrada al face ja que l’Emma ho fa molt demanar teta x atenció… posare en practica explicarli que segur ho enten!!!
    Gràcies infinites pq dsp d llegirte he entes pq carregava taaant amb el meu xicot al puerperi quan ell no estava en tot el dia i al veurel 1 cop a la setmana tot eren bronques. Li paso pa ho llegeixi

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