Mi hijo nunca quiere salir de casa, ¿por qué?

Esto es algo más común de lo que podemos pensar: niños que en determinadas etapas no quieren salir de casa y conseguir que vayan al parque o a hacer cualquier actividad significa casi arrancarlos de casa.

A veces me escriben mamás desesperadas porque ellas tienen ganas de hacer cosas y salir pero sus hijos no y creen que eso no es normal, que les pasa algo “raro”.

Tenemos asociada a los niños la idea de que les encanta estar en la calle, en el parque, correr y jugar con otros niños, y que cuanto menos tiempo en casa, mejor. Pero no siempre es así.

Hay niños que son mucho más casero que otros. Que aman estar en casa, jugar tranquilamente y pasarse el día en pijama a lo “slow life”. Hay otros más movidos y que si a las 10h no están pisando la calle, se suben por las paredes. ¿Qué es normal? Todo. Absolutamente todo.

¿No nos pasa lo mismo a los adultos? Tengo amigas a las que les será imposible que les caiga la casa encima porque casi nunca están. Otras a las que les encanta pasarse fines de semana relajadamente en casa…

Pero a parte de una posible tendencia a nivel de carácter a ser más de “afuera” que de “adentro”, pueden haber otros motivos que hagan que a determinadas épocas, algunos niños prefieran estar más en casa. A continuación os apunto algunos que para mi son los más comunes…

CANSANCIO

Debemos considerar la posibilidad que cuando unos padres dicen “es que no quiere salir de casa nunca” no sea exactamente verdad. Es decir: el niño sale por las mañanas para ir al cole al que va de 8:30h a 16h. Luego vuelve a casa y a las 17h cuando le dicen de salir al parque, dice que no.

Los niños también se cansan, y mucho. Y una gran mayoría pasa muchas horas fuera de casa. Es comprensible que cuando llegan a ella y se relajan, no les apetezca ya salir más.

El cansancio acumulado a lo largo de la semana también hace que a veces, cuando llega el sábado y les decimos, “venga a vestir, que nos vamos a…” nos digan que no.

Quieren ir a otro ritmo, o mejor dicho, NECESITAN ir a otro ritmo y, hoy que pueden, desayunar despacio, vestirse cuando les apetezca y no deprisa y corriendo, y jugar en pijama en el sofá.

NECESIDAD DE JUEGO LIBRE Y TRANQUILO

Hay muchos niños que necesitan ratos en casa de juego libre y tranquilo, sin temer que otro niño venga a quitarles lo que tienen y pudiendo hacer lo que quieran.

Si van a un chiquipark, o al parque, lo que hacen son cosas muy concretas relacionadas con esos espacios. Y claro que pueden allí también jugar libremente, pero hay otros niños, y ruido, y otros elementos que entran en juego.

A algunos, a días, les apetece silencio y juego. Pasarse horas con las muñecas, o haciendo un puzzle, o manualidades, o pintar, o jugando con ese garaje de coches, o con algún juego de mesa.

Quedarse en casa también les abre un mundo de posibilidades aunque a nosotros nos parezca que puede ser aburrido.

NECESIDAD DE ATENCIÓN

Cuando quedamos en el parque con otros niños, es probable que los padres nos pongamos a charlar y estemos con los niños cerca mientras juegan. Pero en realidad, no estamos prestando atención a lo que hacen en cuerpo y alma porque estamos charlando con la mamá de al lado, que quizás es nuestra amiga.

Y puede que también hablemos un rato con su hijo y nuestra atención hacia nuestro hijo quede un poco más diluida porque más gente. También pasa justo esto cuando tenemos un encuentro familiar y social en el que hay más personas…

A etapas, a días, nuestros hijos no querrán compartirnos con nadie. Necesitarán nuestra mirada disponible y atenta. Necesitarán jugar con nosotros un buen rato y poder decirnos ellos qué papel tenemos que desempeñar en el juego

Es importante que, si detectamos que necesita atención (sea porque nos ve poco, sea porque siente celos, sea por lo que sea), se la prestemos sin juzgarlo.

ESTRÉS

Vivimos en un mundo hiper-estimulante y estresante. Y los niños también se estresan. Vamos a un ritmo diario, cotidiano, demasiado alto para lo que los niños pueden soportar. Y lo aguantan porque no tienen más remedio, pero su nivel de estrés es alto.

Entonces cuando llegan a casa y se relajan, sale el cansancio y la necesidad de calma y reposo. Reposo profundo. Jugar sin prisas. Pasarse horas tirados, incluso no hacer nada. No hacer nada también es válido y aburrirse también.

A veces les vemos aburridos y ya intervenimos intentando activar a ese niño que quizás no siente la necesidad de hacer nada. Está bien así, también.

RITMOS VITALES

En otoño e invierno hay más ratos de oscuridad que invitan a ir hacia adentro; la Naturaleza se “para” un poco (hay animales que inviernan, los árboles se ponen en stand by, etc) y a veces las personas también notamos que vamos un poco con el ritmo de la Naturaleza.

En invierno quizás nos apetece más mantita y sofá y nos da una pereza enorme quedar a partir de las 20h pero en junio sólo nos apetece salir a tomar el aire y socializar.

A algunos niños también les pasa y es importante que se lo respetemos. Observemos y respetemos sus ritmos vitales.

INSEGURIDAD/MIEDO

Pueden querer quedarse en casa y no salir porque llevan una temporada con más miedos, porque un día escucharon un ruido en la calle que les asustó mucho, porque en el cole hay unos niños que se meten con él, porque mamá está embarazada, etc.

Puede haber mil motivos por los que un niño se siente inseguro y tiene miedo. Y puede ser que una manera de sentirse más protegido sea deseando estar en casa donde se siente arropado y fuera de peligro.

En este caso tendremos que averiguar qué pasa exactamente y ayudarle, validando sus emociones, dándole seguridad, reforzando su autoestima y acompañando sus emociones, sean las que sean.

QUÉ HACER CUANDO NO QUIEREN SALIR

  • En la medida de lo posible, respetarles su necesidad de estar en casa. A veces no será posible porque tendremos que salir sí o sí, pero otras veces será evitable. En estos casos, evitémoslo y respetemos su necesidad.
  • No creer que esto es para siempre y no querrá salir jamás. Es probable que en unas semanas cambie esta tendencia, pero también es posible que sea también parte de su carácter, más casero. Respetémosle tal y cómo es.
  • No forzar. Cuanto más les forcemos a salir “venga que hay que ir al parque”, “Es que nunca quieres salir, ya estamos hartos”, etc. peor. No se va a sentir comprendido, apoyado y en cambio, se sentirá muy juzgado, como si estuviera haciendo algo mal. Y no está haciendo nada mal.
  • Salir nosotros sin necesidad de que salga él. Se queda con nuestra pareja y nosotros salimos a airearnos, es importante que antes de subirnos por las paredes, salgamos.
  • Cuando salimos todos y vemos que se lo pasa bien a pesar de que antes no quería salir, reforzar lo bien que lo ha pasado. Para que vea que salir también tiene cosas buenas a pesar de que en esta etapa le parece que lo único que le gusta es quedarse en casa. Sin sermones ni agobios, un simple comentario “qué bien lo hemos pasado!”.
  • Tener paciencia. Esto pasará y dentro de unos años ni nos vamos a acordar de esto. Pongamos perspectiva.

¿A tu hijo le ha pasado lo que cuento? ¿Cómo lo llevaste?


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Comments · 10

  1. Justo esto le pasa a mi hijo de cuatro años los fines de semana, entre semana vamos mucho al parque después del cole y le encanta, pero el fin de semana muchas veces le preguntamos y prefiere quedarse en casa jugando con sus juguetes, con su hermano, con nosotros… A mi muchas veces me da pena “desperdiciar” el fin de semana y no salir a hacer más cosas, pero ahora entiendo que es que él lo necesita… Gracias Miriam por el post. Un abrazo!

    1. Claro! El problema es que etiquetamos el fin de semana cuando nos quedamos en casa y no hacemos nada espectacular “aburrido”, lo “desperdiciamos”, etc. y no es así. Puede ser un fin de semana súper provechoso si conseguimos lo que necesitamos que es descansar. En realidad, es coger fuerzas para afrontar mejor la semana siguiente… Un abrazo guapa y gracias por dejar tu comentario aquí! 😉

  2. Esa es mi hija, le encanta quedarse en casa, hay dias que se levanta y me dice “quiero quedarme en casa aburriendome” jajaja, si no tenemos algo inaplazable nos quedamos en casa. Mi madre siempre dice que la pobre también tiene ganas de estar tranquila jugando con sus juguetes. Yo soy muy casera con lo cual no me extraña y la mayoria de veces me encanta la idea de un dia de sofa y “aburrimiento”

  3. Buenas noches!
    Nosotros llevamos una temporada laaaarga en casa. En febrero del 2016 nuestro hijo con 2 años y medio cogió la mononucleosis, y no pudo levantar cabeza hasta agosto. Se le juntó que su hermano empezaba a andar y necesitar más de mi presencia. El niño hizo para atrás, por lo que no lo hemos escolarizado, para que pueda recuperarse. Aún sigue cogiendo el ritmo, confianza, etc. No le suele apetecer estar con niños (aunque si surge suele estar a gusto), prefiere ir a la naturaleza, dice que en la calle hay mucho ruido, coches, gente…. Salimos todavía muy poco, y si sale, al día siguiente está cansado. En casa se pasa horas al juego simbólico, aunque a mi ya me está pasando factura que después de un año todavía no quiera salir mucho…. Aunque poco a poco se le ve que está ganando madurez y confianza en sí mismo.
    Supongo que también será que de personalidad es solitario, que prefiere la tranquilidad y soledad….
    Muchas gracias por el artículo, a veces me entran muchos miedos e inseguridades e intento presionar y “obligar” a mi hijo a salir, con malos resultados.

    1. Saioa, imagino que no ha sido fácil este tiempo con los dos y con uno con mononucleosis y todo lo que conlleva… Y es normal que a días te agobies y necesites que pase rápido. Pero nuestros hijos necesitan sentirse aceptados tal y como son ahora. Que ahora no quiera salir no quiere decir que siempre será así, aunque a lo mejor sí que será más casero… pero está bien así. Gracias por contar tu experiencia. Un abrazo y paciencia! 😉

  4. a mis niños también les pasa (si a nosotros tambien!) q las tardes y el finde necesitan slow y jugar jugar jugar! distribuir su “tiempo libre” en casa decidir a q jugar y cuando y estar juntos…, también disfrutamos de salidas y actividades juntos fuera
    creo q hasta con lo mínimo llevamos un ritmo frenético q para muchos es demasiado

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