La vida de pareja cuando se tienen hijos: cómo mantener la unión

El otro día colgué en FB, Twitter e Instagram, una foto cogida de la mano de mi marido yendo a comer juntos. Era una sorpresa. Días antes planeé con mi madre que se quedaría las niñas a comer y nosotros iríamos a un restaurante.

Hacía muchos días que no hacíamos nada especial y solos. Digo días y debería decir semanas. Vamos, creo que casi 2 meses para ser exactos. Así que aparecí en su oficina minutos antes de que terminara de trabajar. Él miró detrás mío a ver dónde estaban las niñas y no vio a nadie.

“¡Sorpresa! Coge tus cosas que nos vamos a comer juntos a un restaurante” “¿En serio?” Y tuvimos un par de horas para comer, charlar sin interrupciones, ponernos al día, imaginar, planear, escucharnos y cuidarnos.

Recibí un montón de mensajes y comentarios. Muchos diciendo que hacer estas cosas era tan necesario pero otros también preguntándome “¿Cómo lo hago? No sé ni por dónde empezar”. Así que me comprometí a hablar sobre ello.

Cuando llegan hijos obviamente el tiempo para una/o mismo y para la pareja se reduce un montón y en mi opinión esto no sólo es normal sino que además es necesario, porque toca poner el foco en esa personita tan vulnerable y dependiente que ha venido a nosotros.

Nos dejamos “momentáneamente” a un lado: pero keep calm, somos adultos y podemos sostenerlo, o al menos, deberíamos.

Pero las semanas pasan y a medida que vamos adaptándonos a la nueva vida de padres, también poco a poco, podemos ir regando el jardín que en su día empezamos cultivando juntos con nuestra pareja, o sea, nuestra relación y nuestra intimidad.

A menudo cuando se habla de la vida en pareja después de tener hijos se focaliza todo en el sexo y la recuperación de las relaciones sexuales. Pero la vida en pareja es muchísimo más amplia, y la intimidad no puede quedar reducida sólo a la vida sexual.

Y sí, hay muchas cosas que se pueden hacer para mantenernos juntos y unidos cuando tenemos hijos, pero a menudo el cansancio nos pasa factura y no tenemos ni la energía ni las ganas de hacer nada.

Otras veces lo que pasa es que esa persona con la que estábamos nos gustaba antes de que fuéramos padres pero ahora, verle/a en ese nuevo rol no acaba de gustarnos: por cómo actúa, por cómo cría, por lo poco que sentimos que nos apoya…

Y otras veces, las dificultades para retomar la vida de pareja son porque en realidad, nuestra vida de pareja no es que sea pobre ahora, sino es que ya lo era antes de tener hijos. Pero pensábamos que tener un hijo nos uniría más, que el ser una familia con niño es lo que nos faltaba.

Luego nos damos cuenta (o no, porque a veces no lo queremos ver), que nunca fuimos una pareja con una base sólida y lo que ya no funcionaba en ese entonces ahora, con un bebé, con más cansancio y menos paciencia, es más evidente todavía.

Si no tienes hijos todavía, te diría que es importante que os trabajéis cada uno y también a nivel de pareja para tener unos buenos cimientos que puedan aguantar un hijo, dos, y los que haga falta.

Unos cimientos que puedan aguantar cansancio y menos tiempo. Si lo que tenéis es sólido, seguramente nada os hará tambalear. Si te das cuenta que no lo es, busca por qué e intenta solucionarlo antes de construir una familia con niños.

Y ahora, algunos consejos para mantener una vida de pareja más allá de la vida en familia.

TENEROS EN CUENTA

A pesar de que hay niños a los que hay que cuidar y atender, preocuparos por el otro. Tened en cuenta su situación, lo que vive y transmitidle que os importa lo que le pasa y lo que siente. Saber que te tienen en cuenta es un sostén increíble así que procurad teneros en cuenta el uno al otro.

APOYAROS

En todo. En la crianza de los hijos, en el trabajo, en los momentos duros y en los momentos de buenas noticias. El apoyo incondicional de la pareja alimenta, sin duda, la llama que un día encendimos.

Sentir que el otro no te juzga y que te apoya de una manera incondicional es muy reparador y alentador en un momento, la crianza de los hijos pequeños, en que necesitamos (todos) sentirnos muy apoyados y sostenidos.

Si hay cosas en las que no estamos de acuerdo (absolutamente normal) hablemos de ello y volvamos a hablar. Para evitar roces, para evitar callar cosas que no queremos callar, etc. Una buena comunicación, a pesar de no estar de acuerdo en todo, ayudará a que nos sigamos sintiendo apoyados por el otro.

BUSCAD PEQUEÑOS MOMENTOS, AUNQUE OS PAREZCAN RIDÍCULOS

Los hay. De verdad, pero hay que buscarlos o verlos cuando aparecen. Hay, también, que tener ganas de que aparezcan porque sino, no los vas ni a ver.

¿A qué me refiero con momentos ridículos? Pues por ejemplo si nuestro hijo está un momento distraído con algo, podemos aprovechar para abrazarnos y decirnos algo bonito al oído. Es un segundo, es cierto, pero ese segundo también cuenta.

Podemos acariciarnos cuando nos metemos en la cama, podemos aprovechar cuando duerme esa siesta corta que parece que no te da tiempo a nada para hablar 10 minutos seguidos y con calma. Lo que sea. Pero arañad momentos a cada día porque a veces, esos momentos que antes parecían insignificantes, hacen la diferencia.

SORPRENDEROS

Un regalo un día que no toca. Unas flores porque sí. Una carta dejada al lado del desayuno para cuando se levante, una nota en el bolso… Cualquier cosa que pueda sorprender al otro y hacerle conectar con el amor que os tenéis.

Los mensajes en el móvil también pueden ser una grata sorpresa, sobre todo si no dicen esas cosas de “no te olvides de ir a por el pan” o “el peque está a 39” 🙂

HABLAD DESDE LO QUE SENTÍS

Poned atención en cómo os comunicáis. Si decimos “es que tu siempre llegas tarde” estamos culpabilizando, y atacando con lo cual el otro va a defenderse y probablemente a atacar también.

Si cambio mi forma de hablar y digo “entiendo que quizás no puedes llegar más temprano, pero se me está haciendo difícil porque me siento sola”, estoy hablando desde lo que yo siento, algo que no se puede rebatir y que además, sale del corazón. Desde aquí, es más fácil que el otro me comprenda y me apoye.

Tenemos que aprender a comunicarnos con la pareja sino, desperdiciamos muchos momentos que podrían ser oro porque hablamos como dos niños heridos en el patio del cole.

TENED ALIADOS

Personas con las que algún día, algún momento, puedan quedarse con los niños y podáis escaparos al cine, a cenar, a comer o a caminar 1 hora juntos y hablar.

Pueden ser los abuelos, pero también pueden ser amigos o, si no tenéis a nadie de confianza cerca, buscad una buena canguro para estos momentos. Buscad a alguien que sepa de niños, que sea empática/o y le pueda proporcionar un rato divertido de juegos mientras os cuidáis un poquito.

COMPARTID ALGUNA ACTIVIDAD 

Esto une mucho. Compartir algún deporte, alguna afición, alguna pasión o incluso, mirar una misma serie juntos que os permita comentarla, tener ganas de ver un nuevo capítulo juntos, etc.

El problema muchas veces cuando se tienen hijos es que se hacen relevos todo el santo día y cada vez compartimos menos cosas. Intentad seguir compartiendo algunas, es vital.

TOCAROS

Haciendo el amor o no, da igual. Pero tocaros. Abrazaros, acariciaros, daros la mano… El tacto ayuda mucho a bajar corazas y mostrarnos desde el corazón. Bajar barreras y volver a sintonizar desde lo más hondo, y ayuda también a que puedan aparecer luego algunas palabras que tenían que salir, o esa intimidad que era tan necesaria tener y no encontraba la forma de expresarse.

Tacto, piel, masajes… ¡tocaros!

¿Y UN FIN DE SEMANA JUNTOS?

Depende. Algunas parejas o algunas personas dentro de la pareja, lo sufrirían más que gozar, porque todavía no están preparadas para separarse de sus hijos.

Para mi, lo importante es que vayamos incorporando espacios juntos a medida que sintamos que los necesitamos. Hay parejas que será al año del bebé y otras a los 4, o a los 6. No importa.

Lo crucial es que hagamos lo que nos salga del corazón, lo que sintamos que estamos preparados para hacer y necesitamos.

REÍD

Es vital. Reírse de uno mismo, reírse de las nuevas cosas que aparecen en la relación de pareja, reírnos juntos, reírnos de las situaciones a veces agobiantes y a la vez cómicas que suceden cuando tenemos hijos…

El humor es un bálsamo siempre, pero cuando criamos a los hijos aún creo que más. Nos ayuda a relajar y desde aquí, desde la calma, los corazones es más fácil que se encuentren.


Y por último, aceptad que la relación de pareja cambia y madura: ya no sois dos novios que tienen todo el tiempo del mundo y pueden estar por los huesecitos del otro. Ahora hay más personas en el puzzle y ese puzzle tiene que volver a encajar. Pero no tiene por que ser un cambio a peor, al contrario, debería ser un cambio a mejor.

Pero quizás para llegar a ese estado de plenitud en la nueva etapa con hijos deberemos hablar mucho, cuidarnos mucho y dedicarnos pequeños espacios para irnos situando. No, a épocas no es fácil, pero es posible si hay ganas, empeño y amor.

Si lo dejamos pasar, si lo posponemos todo: el hablar, el cuidarnos, el dedicarnos tiempo, etc. podría ser que en unos años nos miremos y no nos reconozcamos.

Que hayamos perdido todo lo que nos unía antaño por el camino, y nos hayamos quedado sólo con los niños como unión. Y a pesar de que los niños unen mucho, no es suficiente. O al menos es lo que creo yo. Que hay que haber algo más entre los dos a parte de los niños. Amor, pasión, amistad, compromiso, ganas de estar juntos, etc.

Merecemos más. Merecemos amar como si no hubiera un mañana y ser correspondidos. Cuando tenemos hijos y cuando no.

Así que revisemos qué salud tiene nuestra relación de pareja y pongámonos manos a la obra para mejorar esos aspectos que necesitan “mejora”, para ser más felices, para estar mejor. Si nosotros estamos bien, es muy probable que vuestros hijos también lo estén. Todos ganamos! 😉


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Comments · 4

  1. La vida como padres es maravillosa, pero a veces agotadora. Nosotros ahora que los peques tienen 2 y 4 estamos empezando a buscar esos momentos a solas y los disfrutamos muchísimo, pero es verdad que hay que buscarlos! Nosotros vivimos lejos de la familia y nos cuesta un poco más, pero cuando vamos a visitar a la familia o ellos vienen, reservamos algún ratito para nosotros. Últimamente hemos descubierto los viajes de noche, ellos duermen y nosotros tenemos mucho tiempo seguido para hablar!! 🙂
    Gracias por escribir sobre esto, Miriam. Abrazos!!

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