Hay que llorar más y aguantar menos

Yo era de las que lloran a menudo y sin vergüenza. Sí, no me cuesta emocionarme y llorar no me asusta. Pero cuando me convertí en madre las lloreras fueron reduciéndose.

La oxcitocina, la felicidad tremenda que provocan los hijos en muchos momentos del día a día hacen que llorar tenga menos cabida. El poco tiempo, el no parar, hacen el resto.

Y te encuentras, de repente, que hace meses que no lloras y lo echas de menos.

Echas de menos el soltar, no la tristeza. Echas de menos el limpiar, no la angustia. Echas de menos la libertad de llorar en cualquier momento y situación.

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Niños altamente sensibles: mi experiencia y algunos consejos

He tenido la suerte de tener una hija altamente sensible. Es una bendición, sin duda, pero también hemos transitado pasajes duros en este camino de conocerla, entender qué le pasaba y necesitaba y sobre todo, cómo ayudarla sin cargarnos eso tan increíble que es su enorme sensibilidad.

No ha sido fácil pero sí apasionante y enriquecedor para todos. Pero empecemos por el principio.

Cada niño es único, lo digo muy a menudo porque no lo tenemos tan integrado como parece. Creemos, de alguna forma, que más o menos son todos iguales y que tanto monta, monta tanto. Y no.

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El lunes, vamos a por el 2017

Vamos a por el 2017. Todo el mundo sabe que el año, cuando tienes hijos, no empieza el 1 de enero sino cuando vuelven al cole, cuando todo vuelve a la rutina 😉

Ese momento en el que dejamos atrás las comilonas navideñas, en que nos apetecen los caldos vegetales, las ensaladas y la fruta para depurar tanta caloría ingerida en Navidad, y en que empezamos a quitar la decoración navideña, ya de lleno en el 2017.

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