Chocolate

Adicciones

21.4.2011

Me llamo Miriam Tirado y lo confieso, soy addicta. Soy addicta al chocolate negro. Sí, no lo puedo evitar. Me he repetido mil veces que la dejo, que me quito, que lo puedo hacer, que yo controlo… pero no.

Siempre me había gustado un poco. En mi familia, así, en general, el chocolate negro nos gusta, ¡qué queréis que os diga! Yo comía pero no creáis, tampoco mucho. Pero un buen día tuve a una hija y la empecé a amamantar. Madre mía… me entró como un deseo irrefrenable de comer dulces y especialmente, cosas de chocolate. Embarazada no había tenido antojos en cuestión de comida, pero con la lactancia materna, de repente ¡teníamos que ir a comprar dulces! Me era muy extraño porque yo siempre he sido más de “salado”, pero era como una fuerza que me venía de no sé dónde, que me empujaba, sobre todo en algunas horas, a ¡asaltar las pastelerías!

Como sé que las harinas blancas, los refinados, la bollería… no es especialmente sana, intentaba comprar cosas “buenas”; integrales, sin aditivos, sin nosécuantascosasmás, pero eso sí, con chocolate negro. Un día lo comenté a las niñas (os he hablado alguna vez de ellas, sino, leed “SUJETADORES SEXYS, POR FAVOR“) y todas asintieron con entusiasmo que a ellas, les pasaba lo mismo. Entonces, cada vez que nos veíamos (todos los jueves) hacíamos unas meriendas memorables. Con la excusa de la lactancia y de que necesitábamos más azúcar y no sé qué más, nos montábamos unos comilonas de campeonato. Un día, hicimos venir un chico experto en nutrición, para que nos explicara cómo introducir la alimentación complementaria a los bebés. Nos lo explicó, pero también nos dijo todo lo malo que llevaba lo que comíamos, dulce y con chocolate. Pobre, mira que lo intentó y nos lo contaba con todo lujo de detalles, pero nosotras, hambrientas y con la adicción de dulce en la vena, no parábamos de comer chocolate delante de sus narices, diciendo “sí, sí, tú di lo que quieras, que esto está de muerte y yo no puedo parar! “.

Un día me atreví a leer sobre el tema. Hay quien dice que de esta manera, con el dulce, las madres compensamos. Compensamos el desgaste de la crianza, compensamos la soledad que hay en ciertos momentos cuando eres madre y estás sumergida en un puerperio a veces un poco duro, compensamos el sentirnos poco valoradas e invisibles… Lo reflexioné. Estuve unos días pensando en todo esto, creyendo que si era verdad y lo integraba, tal vez me pasarían las ganas de comer chocolate. Resultado; pensé que quizás es cierto, que sí que compensamos, ¡claro! Pero la meditación no me quitó, en absoluto, mi adicción. Más bien me la corroboró y finalmente, lo que hice, fue abandonarme a ella. Evidentemente no dejo vía libre a mis instintos chocolateros y no me paso el día arrimada al bote de Nutella, pero no por falta de ganas;) sino porque estoy viendo que a mi hija, el chocolate negro, la vuelve loca y me he empezado a sentir un poco culpable…

Pero, ¿no debo tener la culpa de que el chocolate sea tan bueno, no?!

PD: La Nutella de la foto es real, de un hotel, para ser más exactos, y os aseguro que ese chocolate ni lo toqué!

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

8 respuestas

  1. que gracioso¡¡¡ pero vamos a ver , desde que tuve a maria tb me noto que despues de las comidas o sobre todo por la noche me apetece dulce, ya no se si es ansiedad o por la lactancia, pero no lo tengo claro todavia, es

  2. Jo, per això de fer-ho una mica més sa, he canviat la nutella per garrofa. No és el mateix, evidentment, però quan me la menjo és com si pequés una mica menys. I quan vaig a Blanes a veure la meva amiga, ella em treu la Nutella i allà no tinc garrofa, així que em poso les bótes tres o quatre cops l’any. I visca!

  3. La pregunta seria… si ja ets addicte a la xocolata negra abans d’embarassar-te… què passa quan t’hi quedes??? Encara en menges més?? I amb l’alletament??? quina por em faig!!!

  4. Ho confesso, jo també sóc addicte. I si, Padrina, prepara’t! E problema és quan deixes la lactància i encara no has recuperat el ritme d’exercici físic…però tot sigui per una bona xocolata negra!

  5. Vaja, veig que no sóc l’única enganxada a la xocolata negra! Ja ho intuïa, però va bé saber-ho 😉 Jo no sé si hi ha una explicació científica o no, però el cas és que ara mateix, que he acabat de sopar, tinc unes ganes terribles de menjar-ne… I, sincerament,estic massa cansada per reprimir-me! Vaig a assaltar el calaix dels “dolços”!
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    Vaya, veo que no soy la única enganchada al chocolate negro… Ya lo intuïa, pero va bien saberlo 😉 Yo no sé si hay una explicación científica o no, pero el caso es que ahora mismo , que he acabado de cenar, tengo unas ganas terribles de comer un poco de chocolate… Y sinceramente, estoy demasiado cansada para reprimirme! ¡Voy a asaltar el cajón de los “dulces”!

  6. jajaja … ara, mentre estic llegint aquest post, tinc un troç de xocolata negra a la boca …. és quasi impossible acabar de sopar i no passar pel rebost a agafar-ne un trosset, per petit que sigui, jajaja

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