8.11.2012

 

 

Leo Messi ya es padre, seguro que casi todos lo sabéis. Su hijo Thiago nació el viernes 2 de noviembre por la tarde, día en que su padre tuvo “fiesta” del trabajo y no fue a entrenar. Aquel día, mira que lo busqué, no encontraba en ninguna parte si el parto era programado o no. Todo el mundo (es decir, el club, el Barça y el entrenador Tito Vilanova), aseguraban que al día siguiente sábado, Leo jugaría el partido que tenían en el Camp Nou contra el Celta de Vigo.

 

 

Inocente de mí, pensé: “¿Y cómo lo saben que seguro que a las séis del sábado podrá jugar? ¡Hay partos que duran muchísimo!”. Confieso que este pensamiento sólo me duró unos pocos segundos porque justo después la realidad me cayó encima como una jarra de agua fría: “Claro que lo saben seguro. Es un parto programado”. Y sí, lo era. Volví a buscar y rebuscar con la esperanza de que en algún lugar se dijera la causa de la programación. Sobre todo, para no acabar pensando lo que ya temía… que es que cuando hay tanto dinero en juego, y en este caso hablo de lo que vale Messi y la importancia que tiene que él esté o no en los partidos, no hay espacio para imprevistos, no hay lugar para dejar que la Naturaleza haga su curso. El pequeño Messi no pudo elegir cuando nacer.

 

Lo que me preocupa no es el caso de Messi, que también. Sino lo que hay subyacente en todo esto. En el parto programado de tantas otras personas que no son ni futbolistas, ni actrices de cine. Hablo de los vecinos, de la cajera que te atiende, de la pareja que te cruzas por la calle… Del número increíble de partos programados que se llevan a cabo en nuestro y en otros países. Es absolutamente alucinante.

 

 

Para mí es, de alguna manera, la falta de respeto primaria y básica hacia los bebés y por extensión, hacia la especie humana. Aquí empieza todo. Aquí empieza la que será, después, la larga lista de veces en que NO se respetarán ni los tiempos, ni las necesidades, ni los ritmos, ni los procesos, ni las “decisiones” de los bebés y niños pequeños de este planeta.

 

 

No podemos tolerar no saber el día y la hora en que nacerá nuestro hijo. La incertidumbre nos mata. Preferimos pasar por encima de sus necesidades, obviar el hecho de que es sólo él y la vida quién pueden saberlo, y escoger por ellos. Nuestra necesidad de seguridad, de poder hacer planes, de avisar la familia, de estar mentalmente a punto… pasa por encima, una vez más, de lo que tocaría que es que nuestro hijo esté dentro del vientre hasta que haya llegado la hora de salir.

 

Ah, y no hablo de los partos en que médicamente hay que actuar e intervenir cuanto antes mejor. Hablo de los embarazos que van la mar de bien y en que un buen día unos padres y un ginecólogo (la gran mayoría son hombres, pero también las mujeres programan, que en esto no hay muchas diferencias!) cogen un calendario y ponen día y hora. Cómo quién va al dentista o al podólogo.

 

Y la oxcitocina natural vuela por los aires, y las contracciones naturales y espontáneas que surgen cuando todo se desencadena vuela por los aires,… y todo, aunque no lo queramos ver o creamos que “no hay para tanto”, complica algo más la lactancia, el establecimiento del vínculo temprano con nuestro hijo… Pero claro, de que me sorprendo si hoy en día, lo que de verdad importa es que todo el mundo pueda continuar su vida tal y como estaba montada antes de llegar los hijos. Que prácticamente nada se mueva. Que Leo Messi juegue el partido y no tenga la cabeza en “otras cosas” paterno-filiales.

 

Lo importante, la mayoría de veces, es que la rueda no pare, que nadie baje ni tampoco vaya a contra-corriente. Que todo mantenga su curso como hasta ahora, abocados de lleno en la crisis más bestia que hemos vivido nunca en todos los sentidos y, dejad que lo diga, abocados al fracaso. Porque no respetarnos (primero a nuestros hijos y después a nosotros mismos como especie) es un auténtico fracaso. De los gordos y de los que cuesta salir de él.

 

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9 Comentarios

  • Irene Nebot

    Curiós, jo en saber que havia nascut i que Messi podria jugar l’endemà el primer que vaig pensar va ser justament que deuria ser un part programat. Llegint la notícia en un diari esportiu vaig corroborar la sospita. A més sortia la foto de Messi amb mascareta i una referència a la seva presència al quiròfan, em pregunto si no deuria acabar en cesàrea? Investigant per internet sobre tot plegat, no he trobat detalls del part enlloc (sembla que la família ho ha volgut així) i també he trobat (en diaris argentins online) que la mateixa família ha desmentit que fos un part programat…ves a saber doncs, què va passar realment, però si de veritat va ser programat trobo que és un pèssim exemple. Amb tantes coses que hi ha a millorar en l’atenció al part, això no ajuda precisament.

    • Míriam

      Hola, Irene.
      Jo també he buscat més informació per tot arreu i res de res. També em va sorprendre que en Messi sortís a la foto amb mascareta i no m’estranyaria que el part acabés amb cesària ja que els parts programats, en forces ocasions acaben així: el bebè no està a punt per baixar i tot es complica una mica més… En fi, suposo que no ho sabrem mai com va anar aquell part. Però no és tant aquell part com el nombre alarmant de parts programats… És una pena.
      Gràcies, Irene, per comentar.
      Una abraçada

  • melibea

    Sí que és trist que et donin hora per parir com si t’anessis a treure un queixal. El Messi val tants diners que el valor de la seva dona i del seu fill es desdibuixen. Però potser en el lloc d’ella hauríem fet el mateix per la senzilla raó de que preferiríem tenir el nostre marit al costat en un moment tan intens i tan especial que deixar a la natura seguir el seu curs i haver de parir sense la seva companyia. Sí, és una pèssima decisió per al nen, però vull pensar que ella no ho veu com un tràmit mèdic més que calia programar com si fos el calendari de la lliga, sinó com la única possibilitat que tenia per arrencar-li unes hores al futbol i gaudir del moment més feliç de la seva vida amb el pare del seu fill.

    • Míriam

      Hola, Melibea!
      Sí, qui sap, potser sí que va pensar això… o potser no. No ho sabrem mai. El problema és que la societat troba això absolutament normal: els metges, les institucions, les persones… Com si no passés res, com si fos el mateix que parir quan el cos ho demana… És aquest el problema real. En Messi, només l’anècdota.
      Una abraçada

  • madre estresada

    qué pena, hace unos días me contaron un parto programado porque era el día que el médico podía, acabó en cesárea, NO SON MANERAS!!!!
    claro que hay que programar partos y cesáreas por razones médicas, pero NO por que si,
    http://madresestresadas.com/2012/10/nacer-de-pie/

    • Míriam

      Hola, Madre estresada!
      Cierto. Estos casos de que el parto se programe en función de cuando el médico puede, son alucinantes. Pero el pan de cada día, en muchas clínicas, sobretodo privadas. En fin, queda mucho trabajo por hacer, sin duda. Ahora voy a leer tu texto. Gracias por compartir!
      Besos

  • Maria

    Totalment d’acord Míriam, no anem bé si els famosos donen aquests exemples!

  • DesastremaDre

    Es una pena, sí. Navegando por la blogosfera he leído demasiadas historias de cesáreas programadas sin una indicación médicamente justificada, de partos no respetados, de lactancias frustradas por falta de ayuda eficaz… y lo peor es que los afectados lo ven de lo más normal, ni siquiera se dan cuenta de que las cosas pueden (y deben) ser de otra manera.

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