#Equilibrant

16.5.2012

Cuando pienso en conciliación automáticamente me viene otra palabra a la cabeza que en este caso, creo que valdría como sinónimo: equilibrios. Como aquellos funambulistas que pasan por la cuerda de punta a punta de la carpa del circo con una larga vara entre las manos, que les ayuda a no caer… Así se sienten, seguro, muchos padres y madres cuando intentan llegar a todo y no morir en el intento. Llegar al trabajo, hacerlo bien, dedicarle esfuerzo y energía sin perder nunca de vista que lo más importante es lo que hay en casa; aquel bebé que aún se despierta cuatro y cinco veces cada noche, o aquella niña de un año y tres meses a la que vemos demasiadas pocas horas al día, o aquel niño de tres años que ha empezado la escuela hace pocos meses y todavía nos necesita mucho para ayudarle a procesar todo lo que le pasa allí cada día… O aquella chica preadolescente de 12 años muy preocupada por unas notas que esperaba mejores y por unas amigas que parece que estas últimas semanas, la están dejando de lado.

Las madres y los padres queremos estar, tenemos que estar, y para ello agarramos esa larga vara y empezamos a dar un paso y otro, poco a poco, tratando de no perder el equilibrio, tratando de no caer. Porque el equilibrio, la conciliación de la vida laboral y familiar es tan inestable… Y desde hace un tiempo parece que aún lo es más. Hacemos equilibrios haciendo piña con familiares (abuelos, hermanos, primos…) amigos o vecinos, para poder alargar la mano un poco más y llegar a donde nosotros solos no somos capaces. Porque hay unos horarios imposibles, porque tenemos miedo de perder el trabajo, porque no queremos que nadie dude de nuestra profesionalidad o simplemente, porque no nos podemos permitir que ese equilibrio inestable se convierta en un auténtico desequilibrio.

Y con cada nuevo paso nos preguntamos si no sería posible hacerlo todo de otra manera, si no sería posible gestionarlo mejor, afrontarlo mejor, estresarse menos,… Si no sería posible que todo el mundo tomara más conciencia tanto si tenemos hijos como si no, tanto si somos empresarios como si somos los peones que hacemos funcionar las máquinas… Hacemos cada nuevo paso esperando que algo cambie porque nos decimos un día y otro «¡yo esto no lo aguanto más!», o porque cada noche nuestro hijo nos pone mala cara porque prácticamente no nos ha visto y nos pregunta que «¿por qué trabajas todo el día?».

Personalmente hago equilibrios después de tomar la decisión de trabajar la mitad y en consecuencia, cobrar también la mitad. Hago equilibrios esperando que nada se tuerza, que todo siga igual; que yo pueda continuar dedicándole las horas que le dedico y que pueda permitirme también cobrar lo que cobro, deseando que a él no le falte nunca el trabajo y a mí tampoco… Deseando que él pueda seguir siendo tan buen equilibrista… esperando que ella vaya creciendo y vayamos pudiendo mantener este equilibrio inestable que es la conciliación en nuestra casa y me parece que en la de todos.

Y a nivel más global, hago cada paso deseando que un día todos los políticos de este mundo se den cuenta que una sociedad que no cuida los más pequeños, que no los atiende, que no entiende sus necesidades más básicas, que no escucha el sentir de madres y padres que lamentan un día y otro no ver a sus hijos… es una sociedad enferma. Que no atender la conciliación como es debido, trae consecuencias a corto, medio y largo plazo. Que unos adultos descontentos emocionalmente por la diatonia entre corazón, mente y cuerpo, hacen empresas menos productivas, menos vivas, menos sanas.

Es cierto que con los tiempos que corren, parece que nos hayan quitado la vara de funambulistas y caminemos por la larga cuerda más desnudos que nunca y sin red. Quizá por eso es tan importante unirnos, ayudarnos a cruzar de punta a punta de la carpa, alzando la voz, diciendo que queremos dejar de hacer equilibrios en el aire para poder, finalmente, descansar con los pies en el suelo.

 



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2 Comentarios

  • Catalina de Mamatambiensabe

    Hola Miriam.. gracias por participar. Podrías por favor enlazar tu entrada al ilinz del carnaval, de esta forma se agrupan todos. Gracias.

    • Míriam

      Lo hice, pero no sale nada… Lo vuelvo a intentar…

      Besos.

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