Embarazo

Reunión de alto nivel

Reunión de alto nivel

Mañana es el día en que teóricamente salgo de cuentas y digo teóricamente porque nunca sabemos exactamente (o casi nunca) qué día entrasteis en nosotras y mucho menos, cuando queréis nacer. En todo caso, hace unos días que he ido bajando la actividad, y se ha ido haciendo más presente este tiempo de espera dulce. Porque es dulce, Lua. Te espero dulcemente, deseando encontrarnos pronto, abrazarnos pronto, mirarnos pronto a los ojos…

Nos re-encontramos pronto

El d’avui és l’últim post que escric abans del naixement de la Lua. Com més ha anat avançant l’embaràs, menys ganes i necessitat he tingut d’escriure. Suposo que tota la creativitat, tot el poder creador, estava centrat en un punt molt important del meu ventre, la Lua. D’uns dies cap aquí ella va fent el seu procés: es va acostumant a les contraccions, va movent-se buscant la sortida… i jo, la seva mare, faig fent el meu propi procés: acceptar que això s’acaba, gaudir fins a l’últim segon d’això tan meravellós que és gestar un fill a la panxa.

El tacto

El tacto, en este momento de mi vida, embarazada de una niña, es importantísimo. No sé si vosotros lo consideráis un sentido vital en vuestra vida o no, pero os aseguro que en la mía lo es. Siempre me ha fascinado el poder del tacto, lo que puede decir una caricia, un abrazo, el toque de una mano, un apretón, un leve contacto piel con piel… a veces tienen mucho más poder que las palabras. El tacto cura, el tacto conecta, y supongo que por eso a veces el tacto asusta. Supongo que es por este motivo que nos tocamos tan poco. A nosotros mismos y a los demás. Nos abrazamos poco. Con abrazos fugaces que duran (el otro día leí) un máximo de 3 segundos de media!

Plenitud

Hace muchos días que no te escribo. Seguramente es porque estás tan y tan presente, te noto tantísimo y en el fondo tú y yo charlamos tanto cada día, que ya no tengo esa necesidad imperiosa de comunicarme contigo de forma escrita como me pasaba al principio. Sé que lo sabes pero… es tan emocionante este tiempo… Tengo la sensación de que tú también notas que ya casi estás con nosotros. Eres grande y yo, tu hermana y tu padre notamos cada parte de tu cuerpo, como te mueves, qué haces… y vamos interactuando. Es increíble la relación que se puede llegar a establecer con un bebé intrauterino a pesar de no haber nacido todavía.

Embarazo: me transformo

Cada día que pasa me transformo un poco. Me doy cuenta de ello cuando me desnudo y entro en la ducha. Poco a poco, tengo que hacerlo con más cuidado porque la barriga me desequilibra. Me miro los pechos y aparte que hace tiempo que son grandes, las aureolas se han ido oscureciendo, preparándose para que Lua vea los pezones donde agarrarse bien presentes cuando salga de mí. En mi vientre todavía no se ha dibujado la línea alba pero ya es redonda y gorda y ya no puedo ni verme los pies. Hay días que me tira un poco la piel pero pocos, y noto a Lua perfectamente.

La culpa cuando gestas otro hijo

La culpa cuando gestas otro hijo

Muchísimas veces he escuchado como madres embarazadas del segundo hijo, contaban que tenían la sensación de no hacer caso al bebé que gestaban. Que el día a día y la crianza del primero las absorbía de tal manera que en un momento u otro se sentían culpables por no poder hacer las mismas cosas que habían hecho en el primer embarazo. Yo escuchaba y entendía lo que me decían, pero no podía decir mucho ya que era un camino que yo no había transitado.

¿Por qué repito?

Hoy explicaba a una persona que en el mundo de la crianza de los hijos, ( y digo “crianza” entendiendo que termina cuando ellos ya son muuuuy mayores), todo son etapas. Lo que te preocupa ahora no te preocupa dentro de medio año, porque cambia todo. Tu hijo, los procesos por los que pasa, cambiamos nosotros, todo evoluciona, y llegan siempre cosas nuevas. Nuevos retos, nuevos obstáculos, nuevas ilusiones y nuevos malos momentos. Tener cierta perspectiva al respecto ayuda a, cuando estás inmersa en una etapa difícil, ampliar la mirada y pensar que pasará, que esto no se quedará para siempre. Digamos que el mal momento no lo cura, pero pone distancia y ayuda mucho saber que pasará y que vendrán cosas nuevas, que así es la vida. Ayuda a aceptar el momento y a estar más presente con lo que toca vivir intentando aprender el máximo.

Querida Lua

Hace una semana que sé que eres tú, Lua, la que está dentro de mi barriga y no Pau. Hacía muchos días que tenía unas ganas locas de saber cuál era tu sexo para poder llamarte por el nombre, para poderme vincular aún más a ti. No te negaré que me ha pasado exactamente como con Laia. Aunque cuando era pequeña y joven siempre había sentido que tendría niñas, una vez me quedé embarazada de Laia, sólo soñaba con bebés que eran niños. Sí, y tenían pene y cara de niño! 🙂 No es que quisiera un niño, en absoluto. Me daba completamente igual. Cuando nos dijeron “es una niña” fuimos muy felices, los dos. Y después de 4 años y pico puedo decir que me encanta tener una hija.

Ventajas del segundo embarazo

A menudo existe la costumbre de decir que el embarazo de un segundo hijo es peor que el del primero. En parte es normal, porque las mujeres vamos más cansadas ya que tenemos otro hijo que nos reclama atención y antes eso no pasaba. Descansábamos cuando queríamos y teníamos más tiempo para mirarnos nuestro ombligo y el del hijo que gestábamos. Pero sinceramente, gestar un segundo hijo tiene muchas ventajas. O al menos, así lo vivo yo! Y hoy os las quiero contar.

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