Parto

Las quejas, mejor por escrito

Las quejas, mejor por escrito

Estoy todavía procesando todo lo que me habéis contado a raíz del video “Cuando a las madres nos tratan de tontas” tanto aquí en el blog, en este post, como en la página de Facebook. Madre mía… que frases más horrendas os han dicho, qué mal os han hecho sentir a tantas… Lo siento, lo siento mucho. Me entristecen estas experiencias de…

ParenTip 10: “Acabo de parir y estoy triste, ¿es normal?”

ParenTip 10: “Acabo de parir y estoy triste, ¿es normal?”

Estos últimos días, en Facebook, he ido compartiendo cosas al respecto, porque creo importante que saquemos a la tristeza del armario. Ese tabú del que no gusta hablar, la tristeza que sienten muchas madres en el post-parto, es importante que se visualice, que se hable, que se entienda… para que podamos acompañar las mujeres que se sientan así después de…

La placenta

La placenta

Agosto de 2009. Entramos en el hospital con el plan de parto bajo el brazo donde decía, explícitamente, que queríamos que nos dieran la placenta. No conocía mucha gente que lo hubiera pedido pero teníamos claro que no queríamos que lo que había permitido que Laia creciera fuerte y sana dentro de mi vientre terminara en un contenedor. Debía tener un final más digno, después de todo lo que había hecho por nosotros. Y así, esa placenta terminó en el congelador de casa esperando su momento. Mi primera cesárea había sido un revés del que me costó un poco recuperarme emocionalmente y el día a día con un bebé era tan intenso, que no tenía ni tiempo ni ganas de pensar en qué teníamos que hacer con la placenta a partir de entonces. Pero todo llegaría.

El duelo por el parto que no tuvimos

El duelo por el parto que no tuvimos

Cuando ya eres madre, el parto de alguien muy cercano es una removida. A menudo en forma de nerviosismo: sabemos que está de parto y pasan las horas y no llega esa esperada foto de madre y bebé con el mensaje de “Martina ya ha nacido, ha pesado 3,500 (¿por qué siempre decimos el peso?) y somos muy felices”. Cuando digo alguien cercano quiero decir alguien MUY cercano: una hermana, una amiga a quien queremos mucho, una cuñada, etc. Otras veces lo que sale es ilusión: estamos contentas y como si flotásemos porque está a punto de nacer alguien a quien querremos mucho. Porque seremos tías, o casi, de un bebé que intuimos que amaremos.

El día que se conocieron

“¿Cuánto hace que has llamado?” Esta soy yo, impaciente, preguntando a mi marido sobre esta noción de tiempo que a mí (todavía bajo el efecto de mil calmantes debido a la cesárea) y a él nos pasaba a velocidades distintas. Estaba impaciente porque ya estábamos en la habitación, yo con Lua piel con piel, y anhelaba que llegara Laia, su hermana.

De la oscuridad a la luz

De la oscuridad a la luz

“¿Lo tiene todo?”, fue lo primero que le dije a mi marido cuando me puso Lua, desnuda, encima de mi pecho. Estábamos en la sala de reanimación los 3, después de que en quirófano me cosieran la cesárea. Yo ya la había visto, a Lua, me la habían puesto justo al lado de la cara, tocándonos la piel y, llorando y emocionada, me la había comido a besos. Ella me miraba, tranquila, con unos ojos como platos.

Parto: Contracciones

Una ventaja de los partos que he tenido con mis dos hijas (si no los conocéis podéis haceros una idea leyendo el último post “YO NO PUEDO PARIR”), es que tengo muchas contracciones. Tanto en el trabajo de pre-parto o pródromos como en el trabajo de parto, y por lo tanto, creo que puedo intentar ayudar a aquellas mujeres que les toca, en breve o en un futuro, vivir unas cuantas para parir a sus hijos. Pienso en mi amiga a punto de ser madre o en mi cuñada, que ha de parir a mi querida primera sobrina… y desde aquí me gustaría contarles a ellas y a todos aquellos que me quieran leer, cómo me las arreglé para soportar aquella infinidad de contracciones. Me centraré en este último parto porque llegué a dilatar casi completa.

Cuando acabas de parir y no ha sido como esperabas

Cuando acabas de parir y no ha sido como esperabas

Algo muy doloroso que vive una mujer cuando su parto va del revés, es que nadie, o en el mejor de los casos poquísima gente, entiende su tristeza. Los familiares y amigos que te vienen a ver pasan casi de largo y de puntillas por aquel parto donde quizás hemos vivido las situaciones más desagradables y duras de nuestra vida (o casi) y quieren que seas almenos igual de feliz que ellos cuando ven a tu bebé. Y encima de aquel sufrimiento que a veces puede haber durado muchas horas, (no sólo físico sino emocional por, por ejemplo, haber sido mal tratada por el personal que te atiende o por haber temido por la vida de tu hijo o la tuya), se añade la sensación de que nadie te entiende.

Yo no puedo parir

Yo no puedo parir

El viernes, delante de 78 personas, expliqué cómo había sido mi segundo parto. Conté lo que recuerdo de él o lo que quería decir,… vaya, conté lo que salió. Lua tenía sueño y se quería dormir así que me levanté, la cogí en brazos y empecé con esta frase: “Hoy es el primer día que cuento mi parto. Sí, el primer día. Porque cuando un parto va “bien” y estás contenta y feliz, todo el mundo te pregunta cómo ha ido y no te cansas nunca de explicar los detalles. Pero cuando tu parto no va como se esperaba, nadie te pregunta nada. Y de repente te das cuenta que tu parto no lo has contado nunca”.

La Lua ya está aquí

Una entrada breve para anunciar que Lua nació el 10 de abril, un jueves poco después de las 16 de la tarde… Nació después de muchas horas de parto (no digo cuántas porque en el fondo, no tiene ninguna importancia) y de intentarlo todo para que saliera vaginalmente. Pero no pudo ser. El parto que yo quería no pudo ser y la Vida me tenía preparados otros planes. Aquella tarde del jueves me hacían la 2ª cesárea de mi vida, otra vez, necesaria. Pero esta vez algo cambiaba y conseguíamos estar los tres juntos en el postoperatorio, con Lua piel con piel, primero con su padre, y justo después conmigo. Me miraba con aquellos ojos abiertos, ojos de persona que lo sabe todo. No la oímos llorar de toda la tarde. Sólo estaba despierta, activa, paciente, serena, feliz. Reptó hasta el pezón y comenzó a mamar. Euforia absoluta, después de tantas horas de trabajo de parto, después de una segunda cesárea…

X