1 a 2 años

Rabietas: “Le dura un momento”

Rabietas: “Le dura un momento”

Cuantas veces hemos escuchado: “llora como si le mataran, pero al cabo de nada de irte, ha dejado de llorar y se ha puesto a jugar”. A veces, estas frases pueden hacer pensar que en realidad, al niño no le pasaba nada, porque si le pasara algo muy grave, no dejaría de llorar. ¿Es así? Pues no necesariamente… Algunos creen…

Segundo round

Era sábado. Había pasado toda la mañana con las niñas y a la hora de comer se quedaron con su padre y yo me fui a la celebración de los 40 años de un buen amigo. Volví a las 17:30h y las recogí en casa de mis padres. Habían estado pletóricas, me dijeron. Lo habían pasado muy bien, habían montado el belén, habían comido todos juntos… Les dije si Lua (20 meses), había preguntado por mí. “Sólo un momento”, me dijo Laia “dijo mamá? y papá le contó que estabas en una comida y ya no ha vuelto a preguntar más por ti”.

Niños que no quieren ir en coche

Ir en coche nunca había sido un problema con Laia. La sentabas en la sillita y al cabo de tres curvas ya dormía. Era apacible viajar con ella y no tenía ningún problema de hacer siestas largas, es más, le gustaba, y de más mayor, lo pedía. Incluso ahora cuando tenemos que coger el coche y se nota cansada dice “ay, que bien, dormiré un poquito”… No habíamos dudado en ir de vacaciones lejos y cuando ella tenía 2 años íbamos a Tarifa, al Valle de Aran , a Burdeos y donde hiciera falta porque realmente era fácil y posible.

La noche del loro

Ignasi hoy estaba contento. Hacía 10 años que habían empezado a salir con la que ahora era su mujer y por la mañana, aún tumbados en la cama, habían dicho que por la noche lo celebrarían con una cena “especial”. Hacía mucho tiempo que no hacían una cena “especial” porque hacía apenas 13 meses que se habían convertido en padres y, al anochecer, solían estar tan cansados​que estaban por poco más que para cenar lo primero que encontraban y acostarse.

Los niños nos entienden más de lo que parece

10.5.2012 Era un viernes por la tarde, me parece. Me acababa de enterar que había muerto la madre de una amiga. “Estan en el tanatorio”, me dijeron. No soy de las que van a estos lugares a dar el pésame, más bien me abstengo y hago saber que estoy, que les acompaño, de otra manera. Pero aquella vez, aquel viernes…

Deja que me lo lleve

Seguro que tenéis la imagen de haber visto niños pequeños por la calle con algún juguete en la mano, o un muñeco, o una pelota… lo que sea, pero con algo en la mano, bien agarrado. Seguro que si tenéis niños pequeños cerca (propios, o de amigos, o familia) habéis visto alguna escena en que el niño pide llevarse algo;…

¡Quiero ir a upa!

27.1.2012 ¿Hay alguien con hijos que no haya oído “¡a upa!” o “¡brazos!” (da igual) diez millones de veces? Este post va especialmente dirigido a los padres que tienen hijos que rondan el año y por lo tanto, más tarde o más temprano empezarán a caminar. Es un mensaje que os envío para que dentro de unos meses no digáis…

El niño del segundo

6.1.2012 El niño del segundo es un niño de 16 meses que llora cada noche. Es vecino de una amiga mía y según me cuenta, llora cada noche desde hace meses: 20 minutos, 30, 35, 40… lo que tarda en caer rendido después de tanto gritar y llorar que alguien acuda a él. El niño del segundo es un niño…

Niños que muerden: mi experiencia

Niños que muerden: mi experiencia

Cuando tu hijo de un año, o de un año y medio muerde a diestro y siniestro a todo aquel que se cruza en su camino, pasas por muchas fases distintas. He esperado mucho tiempo a escribir este post, y ahora, que hace muchos meses que ya no lo hace, que de hecho, ya no recuerdo cuándo fue la última vez que mordió, ahora puedo tener la distancia emocional suficiente como para escribir lo que leeréis a continuación. Porque ya no hay ni la angustia ni la preocupación.

Jugar… otra vez

2.12.2011 Desde hace un tiempo estoy aprendiendo a jugar. A jugar de nuevo. A jugar siendo adulta. Hacerlo, me ha hecho darme cuenta de que hacía mucho tiempo que no jugaba, o que no jugaba de la misma manera y que, sin duda, no jugaba tanto. Porque ahora, Laia juega todas las horas que está despierta, todas y cada una.…

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