Preconcepción

Cuando los deseos no encajan

Cuando los deseos no encajan

Acababan de dejar a Lola en la guardería. Él conducía y ella estaba sentada en el asiento de al lado, pensativa. A esas horas de la mañana normalmente charlaban poco, ambos eran de despertar lento. Cuando Xavi paró en doble fila en la calle del Ayuntamiento, ella se puso la chaqueta de nuevo y cogió el bolso con la mano izquierda. Antes de darle un beso le dijo:

El nombre

El nombre

Yo me llamo Miriam porque un día, mis padres estaban en una playa de Francia y se ve que unas toallas más allá, había una niña muy bonita que se llamaba Miriam. Oyeron que su madre la llamaba por ese nombre y les gustó. Tanto, que decidieron que si tenían una hija se llamaría así.

Laia se llama Laia porque un día, su padre y yo, bastante antes de embarazarnos, decidimos que si alguna vez teníamos una niña, le pondríamos ese nombre. Durante unos días habíamos ido pensando nombres. Escuchábamos como sonaban y sobre todo, como nos sentíamos pronunciándolos y los íbamos descartando. No nos costó mucho. Laia si era niña. Biel si era niño. Lo teníamos clarísimo.

La importancia de la base

La importancia de la base

A nosotros nos gusta mucho esquiar. Es un deporte que empecé a practicar gracias a mi compañero, que me hizo amar su pasión y las sensaciones tan espectaculares que se pueden llegar a sentir cuando deslizas montaña abajo por encima de la nieve. Recuerdo que yo, inexperta como era en el tema, cada octubre o noviembre, cuando veía que ya había caído la primera nevada le decía “ya podemos ir a esquiar” y él me respondía “todavía no. No hay suficiente base”. Y por tanto, teníamos que esperar.

Estimat hijo

Querido hijo,

Esta es la primera vez que te escribo y he de confesar que ya hace muchos días que tenía ganas de hacerlo. Hace aproximadamente un mes que te siento tan presente, que ya no he podido evitar empezar a escribirte también a ti, las cosas que vivo, siento y pienso. Cuando esto me pasó con Laia, pensaba que no era normal, que no era posible sentir a un hijo mucho antes de gestarlo en el vientre. Con el tiempo, con los años y el aprendizaje, el intercambio de experiencias con otras madres, la lectura de libros… he sabido que sí era normal. Que lo era mucho. Y cuando pensaba que esto quizás no volvería a sucederme nunca más como aquella primera vez… se me hiciste tan presente que no pude simular que no lo sentía, que no me daba cuenta de ello.

Comida de Navidad

Ya habían comido hasta más no poder aquel mediodía de Navidad. Era el turno de los postres, de los turrones, de los polvorones, de los cafés, de la sobremesa interminable, de aquella pereza que te haría tumbar en el sofá y no despertarte hasta al cabo de una hora. Había ruido, todo el mundo charlaba a la vez y a Lia le costó que la familia le parara atención. Tuvo que hacer el típico ruido de cucharilla con la copa hasta tres veces porque todo el mundo se enterara que alguien quería decir algo y ser escuchado a la vez por todos.

Tenir Fills: Reproducció assistida

Por eso hoy empezaremos por el principio, como el año pasado: por la pre-concepción y más concretamente, os hablaremos de la reproducción asistida. De qué pasa cuando tenemos que recurrir a médicos y tratamientos para podernos quedar embarazadas. Cada día hay más parejas que pasan por estos procesos. ¿Qué sienten, cómo lo viven? O mujeres solteras, o lesbianas, que deciden tener hijos y criar solas…

Quan comença la ma(pa)ternitat?

16.4.2012   La ma(pa)ternidad, para mí, empieza mucho antes de tener el hij@ en brazos, o de sentir sus movimientos dentro de la barriga, o incluso, de conocer el positivo en la prueba de embarazo. Para mí la ma(pa)ternidad comienza días, semanas, meses antes: cuando empezamos a pensar “¿cómo sería?”, cuando miramos parejas con hij@s en el restaurante, o por…

Quizás te ha pasado

Un mes de julio, cuatro meses antes de quedarme embarazada, supe que tendríamos una hija, una niña. No tengo ninguna necesidad de inventarmelo ni de engañaros cuando os digo que en aquel momento, aquel día de julio en un lago de los Dolomitas, en Italia, supe que así sería. Hacía años que tenía el reloj biológico gritando “¡ten un hijo!”,…

Y el segundo, ¿para cuándo?

Buf, no sé ni cuántas veces me han preguntado “Y el segundo, ¿para cuándo?”. Al principio, cuando me hacían esta pregunta, sólo de imaginarme con otro hijo, me entraba un nosequé que enseguida decía: “calla, calla, ahora no me lo puedo ni plantear“. Y no es que no quisiera planteármelo, es que tener un hijo cuando yo todavía estaba absolutamente…

Ja et tenim nom

Han pasado dos meses desde la última vez que escribí… Y han pasado muchas cosas. Ha habido una evolución en todo esto que sentía, en esas ganas locas de convertirme en madre. He dejado atrás la prisa y el miedo. Estoy más tranquila, más relajada, más paciente. He aprendido muchas cosas de mí que desconocía, y en sólo dos meses…

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