El padre de las criaturas no está, se fue de viaje de trabajo y estamos casi 3 días las tres solas. Ayer recordaba lo mucho que ha cambiado mi forma de gestionar cuando estoy sola con ellas cuando él viaja.

Estamos en constante evolución, nosotras/os, lo que sentimos y el cómo gestionamos las cosas que nos toca vivir.

Cuando la mayor era un bebé, recuerdo que estos viajes se me hacían una montaña. En pleno puerperio, durmiendo poco y tantas horas solas se me hacían complicadas. No, no me gustaba ni lo disfrutaba. Zero.

Esto cambió cuando ella creció y me di cuenta que ella empezaba a expresar que echaba de menos a su padre. ¿Cómo podía acompañarla si yo no cambiaba mi forma de ver y vivir esas ausencias? Era imprescindible abordarlo de otra forma.

Así que decidí que cuando él no estuviera, esos días necesitaríamos rodearnos de gente, de ayuda, para yo no agotarme, para sentirme más arropada, para distraernos más las dos y para que su ausencia no se hiciera tan obvia. Y además, si yo me sentía más arropada, tenía más energía para acompañarla en su tristeza, cuando viniera. 

Durante el día era fácil. Lo complicado venía por la noche cuando, antes de acostarse, le venía toda la añoranza.

Me di cuenta que para poderla acompañar yo no podía envolverme de su añoranza y empezar a echarle también de menos, eso no era nada útil. Yo necesitaba centrarme en mi posición de adulta, e incluso trasmitiendo más seguridad y más serenidad ya que él no estaba y eso la hacía sentir, muy probablemente, más insegura.

Los niños no entienden por qué, por la noche, en casa no estamos todos.

Así que empecé a cambiar mi forma de ver, vivir y sentir estas ausencias convirtiéndolas en algo muy empoderante en nuestra relación de pareja. Echarnos de menos es muy bueno.

Sí, porque nos damos cuenta de lo mucho que queremos seguir estando juntos, porque tenemos muchas ganas de vernos a la vuelta, porque volvemos a (por unos días),  ser novios enviándonos mensajes preciosos, etc. 

Darle la vuelta: es lo que tenía que hacer. Y se la di. Y desde el otro lado de la tortilla me era mucho más fácil acompañar a la mayor y más adelante también a la peque cuando echaban de menos a su padre.

Porque yo no resonaba con su emoción. Su añoranza no desataba mi tristeza y podía entenderlas, consolarlas, sin hundirme yo en el “qué rollo, estar sola, dormir menos, que le echen de menos, yo también, blablabla”.

Me di cuenta que si no está, hago otras cosas y empecé a disfrutarlas. Son días distintos, nos organizamos distinto.

Aprendí a pedir ayuda. A enviar SOS antes de que él se fuera para asegurarme que no me iba a tirar 4 días sola con las niñas y acabar agotada. Bendita tribu de amigas y familia que me rodea y que me hace estos días muchísimo más llevaderos…

ahora la cosa funciona así.

Él les comunica que tiene un viaje un par de días antes, no mucho porque no hace falta que se agobien antes de tiempo. Esos días antes del viaje procura estar mucho con ellas y ponemos énfasis en lo de gozar el momento presente porque tenemos que cargar las pilas mucho los unos de los otros antes de separarnos.

Una vez se ha ido, tenemos contacto diario, así si ellas quieren hablar con él o mandarle mensajes, pueden. Si es posible, hacemos videoconferencia, pero no siempre lo es así que básicamente, mensajes de voz vía whatsup y corazones, le envían muchos corazones.

Intento que cada día de los que no está, tengamos algo por la tarde que les guste: o un día viene una abuela, o tenemos otra visita, o quedamos con alguien, o vamos a un parque que les gusta mucho… objetivo: que la tarde sea bien chula.

Luego viene lo más difícil, cuando hay que ir bajando actividad y nos quedamos las 3 solas. Qué hago:

Dormimos las 3 juntas. Cuando él viaja, siempre dormimos juntas. Eso les gusta, decimos que hacemos una “fiesta de chicas” y hacemos un poco el loco jugando en la cama.

Luego viene el momento “echo de menos a papá” de una, de la otra o de las dos a la vez. Entonces les digo que lo entiendo y permito que lloren si lo necesitan, o que digan lo que quieran al respecto… Luego a veces les viene el enfado “pero ¿por qué tiene que irse?” y les digo que entiendo que no les guste pero luego les propongo un juego: vamos a ver qué cosas buenas tiene que papá no esté ahora. Recuerda: JUGAR.

Y al primer momento no le ven ninguna ventaja. Luego yo les voy contando…

Si no está, tenemos muchísimas ganas de verle a la vuelta y ese momento de re-encuentro es único.

Cuando se va, todos nos damos cuenta con más fuerza de lo mucho que nos gusta estar juntos. Valoramos cosas que a veces, en el día a día y cuando no hay ausencias, dejamos de valorar.

Cuando viaja, él ve cosas nuevas (yo también cuando es a la inversa) y a la vuelta tenemos un montón de cosas que contarles.

Cuando viaja, él es feliz y todos queremos que los demás lo sean. Que él sea feliz tiene que hacernos felices a las demás. Que nosotras estemos bien y felices, tiene que hacerle feliz también a él…

Cuando están unos días sin ver a su padre, tienen mucho que conversar cuando le vean, explicarle lo que han hecho, lo que han aprendido y las ganas que tenían de verlo…

Cuando estamos separados podemos conectar con ese hilo invisible que nos une a pesar de la distancia y procuramos conectar con el amor profundo, que todo lo une, a pesar que nos separen miles de quilómetros.

En definitiva: aprender a valorar lo que tienen en la presencia y en la ausencia, que en realidad es lo que deberíamos de hacer todos siempre. no solo cuando sentimos cosas que nos despiertan sensaciones desagradables como por ejemplo, echar de menos a alguien.

Por eso, cuando volvemos a estar juntos hacemos hincapié en eso, en lo bien que estamos juntos, en valorar ese momento de abrazo los cuatro, de estar en el sofá gozando juntos o jugando juntos, lo que sea.

Para mi ha sido todo un aprendizaje hacer este cambio de chip en estos años y creo que me ha servido mucho para ayudar a mis hijas a transitar las ausencias de otra forma.

pero… ¿Y si a pesar de todo siguen diciendo que le echan de menos con pena?

Pues entonces les digo si un abrazo mío les puede hacer sentir mejor y siempre dicen que sí. Entonces nos damos un fuerte y largo abrazo y se quedan muchísimo mejor. 

Y además hacemos otra cosa: respirar la emoción. Respirar lo que sienten cuando le echan de menos… respirarlo e intentar que se disipe, lenta y conscientemente.

Y sí, funciona 🙂


Y vosotros, ¿cómo gestionáis cuando uno de los adultos de casa está de viaje? ¿Te sirve lo que te acabo de contar?

16 Comentarios

  • Celia Ojeda

    Pues yo me agobiaba mucho, y siempre hacia venir a alguien a dormir a casa (a los abuelos que están a 600 km!!). Lo que más miedo me daba (y me da) era si se ponía malito o algo así, así que aplique la lógica, me fui un dia andando al hospital (esta a 15 min) busque las urgencias y me dije: aquí sola vengo yo, con carrito y en pijama. Y me empecé a atrever, una noche, luego dos y así me voy superando 🙂 Busco ayuda para no morir de cansancio, una nanny, una amiga, un ratín más en la escoleta…Y relax mucho relax. Aquí buscamos en el mapa donde está papá, le llamamos, nos envíamos vídeos, y preparamos cositas para su vuelta. Pero me voy a apuntar lo de dormir juntos.

    Me encanta que hables de esto, pq yo me moría de vergüenza diciendo que me daba miedo quedarme sola con el bebé.

    Gracias

    • miriam

      Te sientes vulnerable porque no está y tienes miedo de que pase algo y estés totalmente sola. Para mi lo que cuentas es absolutamente comprensible. Pero ¿sabes qué? Eres perfectamente capaz de lidiar con lo que pueda pasar, estoy segura. Y sabes qué es lo mejor? Que lo más probable es que no pase nada malo. Ya verás! Un abrazo.

  • Vera

    Me es de mucha ayuda y me veo en gran parte reflejada… aunque la peque d 3 (y única) alguna vez pregunta por él, hemos llegado a decir q lo echamos de menos pero nunca la he visto triste…será xq es muy peque ? xq no tiene un vinculo fuerte con su papa como lo tiene conmigo ? o simplemente se ha acostumbrado? Siempre le decimos el dis de antes o.mismo dia q se va y lo mismo cuando vuelve.
    Al principio a mi tb se me hacia cuesta arriba pero cambié el chip como tu bien explicas y a disfrutar de forma diferente. Lastima q hay dias como hoy q llego tarde yo tambien y no podemos ni llamarnos con la niña despierta…hay semanas q en los 4 dias no sabe nada papa-hija….apenas un audio wasap…
    Saludos desde valencia!
    Pd: hablando de celos del otro dia; será por eso q ahora no nos puede ver juntos hsciendo carsntoñas o simplemente bailando?? Se pone celosa. “Mama es mia”
    Espero tu respuesta y s ver si te da pie para otro post!

    • miriam

      Hombre, si tu marido viaja tanto como parece por lo que cuentas, puede muy bien ser que se haya ya acostumbrado y que lo encuentre normal, y que si durante tantos días no hay contacto, para ella es como si casi vivierais solas las dos. Lo del “mamá es mía” bueno, está en la edad que todo es suyo, también mamá 😉 Un abrazo!

  • Vane

    Yo estoy en mi segundo día sola con mis dos hijas (9 meses y 3 años), en nuestro caso somos nosotras las q hemos viajado y dejado a papi en casa… estaremos 3 meses fuera aunque no pasaran más de 15 días sin ver a su padre q irá viniendo…
    Estuvimos hablando mucho de ello con la mayor, ella está muy apegada a su padre, y desde q nos hemos ido no parece echarlo de menos, pero creo q pq está emocionada con l cambio, con ver juguetes nuevos, casa nueva, la familia, la ciudad,… en cambio la pequeña está sufriendo mucho, no quiere despegarse de mi un minuto, ni siquiera para jugar, quiere q la tenga en brazos todo el rato y llora desconsoladamente si la coge otra persona incluso estando yo al lado….

    • miriam

      Hola Vane, habéis hecho muchos cambios en poco tiempo y la peque los acusa. A parte que ya está en la etapa de angustia por separación de la madre (mírate el video que hice del tema). Poco a poco, con paciencia, todos os iréis asentando. Un abrazo.

  • Ángela

    Me viene super el tema. Desde que nació nuestra hija a mi esposo le tocó comenzar a viajar aún más por trabajo. Períodos de 3 semanas, ahora tiene año y tres meses. Cuando tenía 7 meses ya habíamos pasado 3 meses separados. Ha sido durisimo. Ahora siento que ella se pone triste y he comenzado a aprender lo que has hablado, pero cómo me ha costado!!!!! Eso de ponerse en la posición adulta es super difícil y cuándo tienes los sentimientos de otro a cargo, lo debes hacer

    • miriam

      Te entiendo Ángela, qué duro debe de haber sido, madre mía… y con una niña tan pequeña… Pero, a la vez, qué bien que hayas sabido darle la vuelta. ¡Te felicito! Un abrazo.

  • María José

    Hola Miriam, me viene muy bien, ahora mismo mi marido esta de viaje de trabajo por un mes, lleva 5 días y nuestro hijo de 2 años y 8 meses pregunta mucho por su padre y aunque tratamos de hacer videollamada todos los días las veces que sean necesarias el esta más irritable de lo normal y muy muy pegado a mi, y le da mucho agobio que me aleje de el. Yo trato de responder claro y precisó cuando pregunta por su padre: esta de viaje y papa te ama mucho. Pronto volverá quieres hablar con el?. Pero como es tan pequeño no se que otra cosa hacer para acompañarlo en el proceso. Gracias por tus enseñanzas nos ayuda y acompañas en este camino de la paternidad, eres así como decimos en nuestro país “un pañito de agua tibia” para la maternidad (alivias los dolores y reconforta) gracias

    • miriam

      jajaja, qué bueno lo del pañito de agua tibia. Me alegro que te haya servido y ánimo este mes que vais a estar separados. ¡Tú puedes! 😉 Un abrazo!

  • Zuqueca

    En mi caso lo que nos funciona es tener unas rutinas y dormir en la misma habitación, son largas temporadas que está fuera y lo lleva haciendo desde que la mayor de 6 años era un bebé. Yo más que nada sufría por los embarazos (los dos siguientes los pasé sola con la primera o con los dos mayores), pero realmente lo importante es la comunicación con ellos, ya no solo siendo fuerte sino tb mostrándoles tus sentimientos y enseñarles a mostrarlos y que no se cierren en banda. En mi caso las videoconferencias no han ayudado nada, la mayor cuando veía a su padre a través de la pantalla se ponía a llorar de mala manera, únicamente quería mandarle mensajes escritos y muchos emoticonos, jijiji

    • miriam

      Sí, a veces, en cuanto ves a alguien a quien echas de menos, el dolor se hace más presente y viene la emoción… depende del niño les es favorable o no. A algunos les calma el alma y a otros les entristece todavía más. Observando a nuestros hijos veremos qué puede ayudarles más. Te felicito per tu camino recorrido sola, que no ha sido poco. Un abrazo muy fuerte.

  • Miriam

    Hola
    Me encanta lo que explicas y como lo explicas ..La mayoría de las veces me siento súper identificada,pero esta vez más porque el papá de las criaturas trabaja fuera muy a menudo.
    Mi hija mayor ya está muy acostumbrada,pero el peque de tres años,no tanto…..Pero bueno sobretodo con la ayuda de las súper yayas.. ..La semana cada vez pasa más rápido
    Por las noches no es negociable esa semana dormimos juntos los tres seguro ellos están contentos pero yo también lo necesito,cargarme de su energía..Así al día siguiente estamos como nuevos los tres

    • miriam

      A mi me pasa lo igual; la mayor está más acostumbrada, la peque no y le echa mucho de menos… Aix… Un abrazo.

  • María José

    En nuestro caso llevamos año y medio que mi marido trabaja en otra ciudad y viene los fines de semana. Finalmente hemos decidido que si para el curso que viene seguimos igual, nos trasladaremos todos donde él está trabajando. Mi hija mayor tiene 5 años y pasa de echarle de menos un montón a no querer hablar con él si está ocupada, se pone un poco bipolar de un día para otro.
    A mí me ayudó a cambiar el chip en una tutoría en el colegio cuando me dijeron que los niños llevarían la situación según la viviéramos los padres, así que hice los deberes de dejar de pensar en las complicaciones y de no quejarme delante de mis hijos. Ahora lo hemos planteado al revés, desde casa debemos apoyar a papá que está solo y nos echa de menos y nosotros que estamos en equipo debemos cuidarlo en la distancia. Así nosotros le animamos a él y no al revés, con esto mi hija tiene un planteamiento en positivo.

    • miriam

      Buf, qué difícil María José, sobre todo porque es mucho tiempo. Y entiendo a tu hija, a ratos está bien pero a ratos le sale el enfado con su padre porque se va, y seguro que luego también se siente culpable… vamos, un montón de emociones encontradas. Pobrecita… Ánimo, ojalá pronto podáis pasar más tiempo juntos. Un abrazo.

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