¿Por qué la lactancia materna en muchas ocasiones no es exitosa, no funciona, y acaba más pronto de lo que madre y bebé querrían?

Evidentemente, cuanta más información tengamos antes de empezar a amamantar, mucho mejor. Que sepamos cómo debe estar colocado el bebé, que sepamos cómo funciona el pecho, la ley de la oferta y la demanda, que nos hayamos informado previamente de que la leche cambia a lo largo de la toma y también, a lo largo del tiempo, etc.

La información es vital, también en esta cuestión, la lactancia materna. Tener un entorno que nos ayuda, que nos sostiene cuando acabamos de parir, que nos deja llorar y nos acoge si hemos tenido un parto que no se parece en nada a lo que habíamos deseado… todo ello nos ayudará a poder amamantar mejor.

Sí, la ayuda, el apoyo y el sabernos escuchadas, acompañadas y no juzgadas nos será vital.

Ahora bien, la lactancia materna tiene un secreto. Un secreto que es conocido en muchos ámbitos, en grupos de apoyo a la lactancia, en grupos de crianza, en… pero por si acaso me estás leyendo, estás embarazada, y tú aún no sabes cuál es el secreto, intentaré explicártelo para que tu lactancia sea un éxito. O mejor dicho, te explicaré el que yo creo que es el secreto.

La lactancia tiene que ver con el cuerpo, con las hormonas, con el amor. La lactancia, si con algo está reñida es con la mente.

Si empezamos a dar el pecho pensando que nuestro hijo mama demasiado, o que mama demasiado poco, si pensamos que no lo hacemos bien, que esto no funcionará, que se queda con hambre…

Si nos agobian y los pensamientos obsesivos en una época emocionalmente dura (a veces) como es el post parto nos empiezan a invadir con cosas como “no lo estoy haciendo bien, no aumentará de peso, hace dos minutos que ha mamado y ya vuelve a querer, ¿cómo es posible? Esto no es normal…” Si miramos el reloj, si no nos podemos relajar… La lactancia será más difícil, porque la mente es un gran obstáculo que debe superar… y a veces es tan alto, que es incapaz.

El mejor consejo que te puedo dar desde aquí, mujer embarazada que te preguntas qué tienes que hacer para dar el pecho (aparte de que te informes y que en caso de que aparezca algún problema, busques ayuda externa -asesora de lactancia, IBCLC, etc.), es que te relajes. Que respires hondo y que te relajes.

Que te conectes con el cuerpo y con generaciones y generaciones de mujeres que han dado el pecho. La información más sutil, más corporal, más innata, la tienes. Lo único que pasa es que en los últimos años han sido un poco oscuros para la lactancia materna y es probable que ni tú hayas sido amamantada, ni hayas visto a nadie lo suficientemente cercano dando el pecho a demanda.

Para dar el pecho tenemos que estar tranquilas y debemos pensar que la lactancia será un éxito si conseguimos hacer como la leche: FLUIR. Fluir en este nuevo estado de madre que amamanta, fluir en este nuevo cuerpo de mujer que se va transformando con los pechos grandes y duros, con alguna cicatriz o algún punto, con una barriga que poco a poco va volviendo a su lugar, con un cuerpo a veces cansado de un esfuerzo titánico como es un parto…

Fluir y alejarnos de todo lo que pueda interferir en el acercamiento diario y en cada toma a nuestro bebé. ¡Nos estamos conociendo…! Como cuando estamos en pleno enamoramiento con otra persona; las opiniones de los demás nos estorban de este estado de éxtasis, y sólo queremos estar juntos, juntos y tranquilos para irnos conociendo, para irnos llenando, para irnos diciendo lo importantes que somos el uno para el otro…

La lactancia está reñida con el miedo, con la culpa, con la ambivalencia. Con el miedo de no poder conseguirlo y tantos otros. Con la culpa de no estar haciéndolo suficientemente bien para nuestro hij@ y de otras culpas acumuladas. Con la ambivalencia de querer dar el pecho pero quizás no a demanda, y de otras ambivalencias maternales y anteriores…

La leche fluye mejor cuando no pensamos. Cuando simplemente, estamos disponibles para un bebé que sabrá perfectamente cómo regularse. La leche será la adecuada y en la cantidad justa que necesita si no estamos dudando en cada instante. Somos capaces, somos poderosas, podemos hacerlo.

Pero primero nos lo tenemos que creer y no como una elaboración mental sino como una verdad integrada en cada porción de nuestro cuerpo y sobre todo, de nuestro corazón. La lactancia, al igual que el amor, no fluye si pensamos mucho. La lactancia, al igual que el amor, requiere paz, conexión y presencia. Este es el secreto.

PD: Si te apetece leer más de lo que he escrito sobre lactancia, encontrarás más posts en “LACTANCIA”.

40 Comentarios

  • Mousikh

    Estoy completamente de acuerdo contigo Miriam. Cuando nació mi hijo, me olvidé del reloj, me preguntaban cada cuanto mamaba y decía no lo sé, a veces pasaba una hora, otras dos , otras tres, no era algo que me importara, sus ritmos se convirtieron en mis ritmos. Cuando terminaba de mamar lo dejaba en mi regazo, mientras yo leía algún libro, es la época en la que más libros sobre crianza he leído, y también cuando empecé a conocer esto de la blogosfera maternal. Por supuesto, que hay días que estás agotada y darías lo que fuera por 5′ para una ducha, pero nada que no se pueda superar con un poco de ayuda y apoyo. Ahora, me pregunto a veces, cómo lo haré cuando nos animemos a darle un hermanito a Pequico, sé que no será lo mismo porque entonces habrá dos horarios, dos ritmos, necesidades de dos personaras a las que atender, pero me gusta pensar, que igual que la primera vez me dejé guiar por mi instinto y funcionó, esta vez también hallaré la forma.

    • Míriam

      Mousikh; tienes razón, si tienes otro hij@ no será lo mismo, será distinto; la situación, la familia, incluso tú ya no serás la que eras cuando nació tu primer hij@. pero como dices, seguro que “hallarás la forma”; si estás conectada y tranquila, hallarás la forma. Besos.

  • teresavet

    Totalmente de acuerdo. “Go with the flow” y dejarse llevar. Disfrutar del momento, y tomarse el tiempo necesario. Y un buen sillón, y un buen libro para cuando el bebé se duerme y tú te quedas tan agustito…

    • Míriam

      Sí… esas tardes eternas de teta y libro… y el sillón, que acaba siendo una extensión de una misma 😉
      Un abrazo.

  • Clarise

    Exacte. És el que em va funcionar a mi, deixar-me portar, i anar fent segons demanava ell. Quants cops ens quedàvem dormits junts, ell al pit i anar fent capçades… Crec que és vital el que dius, de relaxar-nos i estar tranquiles, sobretot de consciència, sense escoltar gaire les veus externes, que sovint ens amoinen més que ajuden. Però potser amb el segon lo de relaxar-se i fluir no és tan fàcil, per lo de cobrir les necessitats de 2 personetes, amb 2 ritmes diferents, com diu @mousikh… espero tenir sort.

    • Míriam

      Clarise, amb això no et puc ajudar, no sé com és tenir un segon fill. Segur que tu ens podràs explicar com t’ha anat d’aquí un temps i com t’ho has fet per aconseguir també (espero) una lactància exitosa. I sí, les veus externes tot sovint ens amoïnen més que no pas ajuden. Per desgràcia. Sort que cada vegada hi ha més llocs tant a la vida 1.0 com a la 2.0 on poder recórrer per demanar ajuda en cas de no sortir-nos-en.
      Una abraçada.

  • Julie

    Jamás mejor expresado. No podría ser más clara, plasmaste cada idea que tengo revoloteando en la cabeza… Si trabamos nuestra mente, la leche no sale… estuve en esos zapatos, si lo sabré!!
    Excelente post, lo comparto.

    • Míriam

      La mente es útil cuando puede ayudarnos, no cuando los pensamientos que vienen nos bloquean como “no podré, no sabré, no saldrá, no aumentará de peso…”
      Gracias Julie por tu comentario. Un beso.

  • Mamá (contra) corriente

    Muchas gracias por haber pensado tanto en mi y haber escrito este post.

    Creo que estoy demasiado empeñada en analizar el motivo por el cual fracasó mi primera lactancia y lo cierto es que eso no me ayuda a avanzar porque posiblemente no haya una única respuesta.

    Cuando vi que mi hijo perdía tanto peso (nació con 3 kilos, perdió el 10% en dos días y al quinto día, cuando nos dieron el alta, pesaba 2.460 kg) y se quedaba en los huesos, que no mamaba nada, que dormía muchísimo, pues sí, claro, sentí miedo. Creí que perseverando la cosa mejoraría pero supongo que al final el miedo pudo más, qué se yo.

    Intentaré partir de cero y esforzarme por dejar fluir las cosas… pero no sé si lo conseguiré.

    • Míriam

      Yo te diría… no te “esfuerces en”… Simplemente estate tranquila, confía, conéctate a tu bebé ahora, durante el parto y después. Intenta que NO os separen. En caso que lo necesites, llora lo que tengas que llorar, y a la vez siente que NO podemos controlarlo todo. A veces, un obstáculo que tenemos algunas mujeres (yo me cuento en ese grupo) es el de tener “demasiada” información. Leerlo todo, preguntar todo, intentar controlarlo todo… para que nada salga “mal”. Sin darnos cuenta que a veces, las cosas, van como tienen que ir, que a veces no podemos controlar la sucesión de acontecimientos o lo que se desencadena emocionalmente en nuestro interior… Es una reflexión sobretodo que me viene en mi caso con la cesárea. A veces las cosas tienen que ir de “esa” manera para que haga un cambio en nuestro interior; para que abramos los ojos, para que despertemos a algo, para que no vuelva a pasar, para ayudar a alguien en nuestra misma situación… y podría seguir…
      Creo, sinceramente, que vas a amamantar a tu bebé y que conseguirás una lactancia exitosa. Te lo deseo de todo corazón. Un beso.

      • Mousikh

        Magnifica respuesta, comparto y he sentido en mi piel todo lo que dices…

      • Mamá (contra) corriente

        Muchas gracias por tus buenos deseos, espero que así sea!.

  • Annuska

    Jo també penso que, tal com dius, el secret de la lactància és oblidar-se del rellotge i fluir. Nosaltres ja hem arribat als sis mesos de lactància materna exclusiva i ara comencem amb l’alimentació complementària. De tota manera, els grups de lactància són un gran recolzament, no cal tenir problemes amb la lactància per anar-hi i compartir amb altres mares l’experiència. Espero continuar alletant el meu fill fins que tots dos volguem, de moment és un camí fantàstic que fem junts.
    Com sempre, un plaer llegir-te!

    • Míriam

      Hola, Annuska! Sis mesos… recordo el dia que em vas dir que havies parit 😉
      Sí, els grups de suport a la lactància són molt importants. Compartir, escoltar l’experiència d’altres dones, explicar la nostra pròpia és vital. Que continueu endavant amb aquesta lactància, gaudint-la tots dos tant com vulgueu. Una abraçada.

  • Sandra

    Absolutament genial, Miriam. Si totes les dones tinguessin aquesta predisposició, la lactancia materna seria la cosa més normal del món, fet que ara per ara, per desgràcia, no ho és.

    • Míriam

      Gràcies Sandra. M’agrada que t’agradi 😉

  • Isa

    Totalment d’acord amb aquest post Miriam. Amb el meu segon fill que va néixer aquest novembre de 2011 varem tenir la mala sort que a les tres setmanes de vida va agafar una bronquiolitis. Va ser tan forta que el van ingresar a la UCI neonatal. A mi em va caure l’anima a terra, tota jo vaig de caure física i psicològicament. Quan vaig entrar per primer cop a veure’l, tan petit i amb tants tubs va ser… Horrorós. I de cop i volta em vaig fixar que a la boca portava una sonda; em van dir que m’havia de treure la llet i que no li donarien fins al dia següent. 
    Imaginat la situació,només poder veure al teu petit cada tres hores i ni tan sols poder agafar-lo per tranquilitzar-lo. 
    Com es evident em va baixar la producció de llet i cada vegada estava més nerviosa amb por de que la llet s’em talles de cop. Però en una de les tomes nocturnes una infermera de la UCI em va veure tan preocupada que em va dir que lo que havia de fer era intentar relaxar-me que tot tornaria a la normalitat una vegada que el meu fill tornes a mamar del pit. Així que quan vaig tornar a l’habitació d’acompanyant em vaig estirar al llit i vaig començar recordar la primera vegada que me’l vaig posar al pit, el primer cop que el seu germà gran(que te dos anys i mig) es va estirar al nostre costat durant una toma i anava acariciant al petit i de tant en tant em tocava  el pit i tot content deia ” la teta del Roger”, em vaig relaxar i amb les hores va anar aumentan la producció. Llavors va arribar el dia que em van dir que a la pròxima toma provariem de posar-lo al pit que havia millorat molt. Quan va arribar el moment en Roger es va agafar fort al pit i al cap d’un minut va caure esgotat, així que l’infermera em va insinuar de tornar-lo a l’incuvadora,però mi vaig negar i li vaig dir que el meu nen tenia el seu ritme per molt cansat que estigues….al cap d’una estona va començar a mamar de nou, lent i pausadament…al seu ritme.
    Així que es veritat, el secret de la lactància es la paciència,el deixar fluir i el relaxar-se, gaudir d’aquets regal que ens dona el nostre cos.

    Petons per totes!

    • Míriam

      Hola, Isa. Buf, quina experiència més dura… Fa poc vaig viure de prop una situació similar amb uns amics. Gràcies per explicar tot el que vas sentir en aquell moment, el fluir i el no fluir de la llet en uns instants de tant dolor i patiment. És un clar exemple de com quan et connectes al bebè, et situes en el VINCLE, la llet torna a fluir.
      Enhorabona per haver-ho superat. I gràcies altre cop per compartir-ho aquí.
      Una abraçada molt forta.

  • Alexia Stark

    Cuando nació mi niña, había intentado leer bastante sobre lactancia, poses y demás, pero con mi pequeña en brazos como que mucha de esa información se evaporó como por arte de magia! ⊙0⊙
    Siempre lo diré, los peores días desde que nació la nena fueron los primeros, me sentía extraña, cansada, agobiada, muy fuera de lugar, patosa a más no poder, no pensaba con claridad… la nena no dejaba de llorar, yo le iba dando el pecho, pero sé que no se lo ofrecía lo suficiente, sé que lloraba desconsoladamente cuando la dejaba en “su” cunita porque solo quería estar conmigo, era dejarla en mi cama y dormirse, pero me daba miedo que se cayera y porque no decirlo, ni yo misma lo sé, como que no estaba del todo en mí…
    En el hospital, solo vino una enfermera 2 minutos para ver como le daba el pecho, me dijo que la tenía que poner de X y X forma y que nada de coger el pecho como chupete, a la que se dormía fuera pecho y a su cuna… cosa que ni presté atención, sabía de antemano que de eso nada. Así que ayuda nula respecto a lactancia allí.
    Por suerte, una vez en casa, no dejé que viniera nadie, nos “encerramos” los 3 en el piso y nos centramos a descansar y a conocerlos, a dar el pecho a toda hora y a colechar, en nada la leche empezó a fluir y la peque a recuperar peso, ya me estaban empezando a “asustar” con que la peque estaba perdiendo demasiado peso y que si eso seguía así le tendría que dar biberón… pero no estábamos por la labor de arruinar la lactancia y poco a poco todo fue sobre ruedas, alguna grieta los primeros días por mala pose, algo de desinformación en algunos aspectos, como por ejemplo, que NO hace falta despertar a los bebés por la noche para mamar, si ellos tienen hambre ya te lo harán saber! Me tenías a mi despertando (al principio) cada X horas a la nena para que mamará, con lo que me costaba, ya que es de buen dormir, para que solo le pegará tres chupetones porque NO tenía hambre y luego a ver quién la dormía… horrible, por suerte me dí cuenta que no funcionaba esto y decidí escucharla a ella y desde entonces de lujo!
    Ah y dentro de 9 días celebramos nuestros 2 añitos de lactancia a demanda!

    • Míriam

      Hola, Alexia. Me ha gustado mucho saber de vuestra historia. Qué bien que pudierais reconducir esos primeros días en que parecía que nada encajaba… Celebro que todo saliera bien y enhorabuena por esos dos años de lactancia gozosa. Besos.

  • Cristina

    Miriam, sí estoy contigo en muchos de los factores que nombras, influyen negativamente y más cuando se dan dos o todos a la vez, pero me chirría un poco el tema de que la mente sea enemiga de la lactancia. Uish!! Si mente son pensamientos intrusivos, pensamiento negativo circular, vale. Pero para mí eso tiene una base emocional, no? Mente puede ser el convencimiento absoluto y racional del famoso “tú puedes”, a lo mejor con ayuda, claro, pero “puedes”? Y si hay un impedimento claro de baja producción de leche por alguna de las diversas causas, es el enemigo la mente? Conectar con tu interior puede ser un enemigo también si tu interior ha estado sembrado de dolor, no? Aún nos falta estudiar un poco más todos esos factores: las expectativas, los miedos, la percepción de que se tiene apoyo externo, o no, el optimismo, la confianza en los sanitarios, el espíritu crítico, la confianza en una misma, en la propia capacidad para amamantar…Bueno, sólo unos comentarios para abrir debate. Un beso!

    • Míriam

      Hola, Cristina. Me encanta que hayas sacado otro punto de vista y sí, tienes razón. Es decir; para mi la mente és una muy buena herramienta cuando es útil. Si la lactancia no funciona, pues la mente se pone en marcha y buscamos ayuda. Damos con aquella persona que tiene el teléfono del experto, etc. Evidentemente es mala compañera, la menta, cuando sólo nos trae pensamientos obsesivos (como he explicao en el post) en el sentido de “no puedo, no sé, no sabré, no lo haré bien…”.
      Sobre lo de conectarse; cuando hablo de conexión para mí es conexión con tu yo más profundo. Con esa parte sabia que todos tenemos, conectarnos con nuestro ser. Si te conectas a esa parte, lo demás ya no entra. En esa parte, la más profunda, la más “mística” si tu quieres, no hay ni dolor, ni miedo, ni expectativas… hay esencia… ahí está verdaderamente nuestro SER. Así es como lo veo yo y es de lo que hablo cuando en este blog hablo de conectarnos a nosotros y a nuestro bebé, a su SER más profundo y más sabio.
      Gracias por tu comentario. Me ha encantado conocerte hoy! Siempre es bueno poder poner caras a tantos nombres 😉
      Besos.

      • Cristina

        Uuum, Miriam…podríamos debatir un montón sobre connectar con el interior…A veces cuesta encontrar eses ser sabio, esa fortaleza, esa esencia, porque está bañada o tapada o escondida detrás de otras partes, otras emociones…Entiendo a qué te refieres. Pero como defensora y estudiosa de la mente, quería puntualizar. Porque la mente es todo. Si sentimos una caricia, la vía de entrada es nuestro hombro, pero la detección, la sensación, el procesamiento, es en el cerebro!! Si hay un “no puedo” es que antes una experiencia, donde se juntaban sensaciones, imágenes, pensamientos, emociones, le enseñó que no se podía…Un río puede fluir, cuando no hay árboles o grandes rocas o diques que apresan el agua, no? Tantos factores influyen!! Pero en eso estamos, en ir quitando obstáculos e ir dando herramientas, recursos, que de momento tenemos trabajo para años!!!

        • nadia

          cristina: cuéntanos algo de tu experiencia amamantando por favor! además de tus aportes sobre la mente humana…
          gacias

  • Zary

    Coincido en todo. Yo estaba muy informada pero más que todo tranquila y segura Nunca dude de mi capacidad de alimentar a mi hija, de que mi leche es excelente para ella, de que produciría lo suficiente y más que suficiente, y así ha sido. La mente es el órgano más poderoso que tenemos, así que en lugar de luchar contra el debemos ponerlo de nuestro lado y como dice, fluir, sentir, recordar y conectarnos con nuestro instinto.. olvidarnos del reloj, de los consejos de los demás y dedicarnos a ser mamá y a, simplemente, dar a ese bebé nuestro tiempo, nuestro ser y nuestra leche. Me siento afortunada por haber conocido este secreto, sin saberlo. Gracias a el tenemos aún la mejor lactancia materna.

    • Míriam

      Zary, guapa, no tenía ninguna duda que conocías ese secreto. Lo has demostrado mil veces, que sabes de qué va, que lo experimentáis con Sara en cada toma. Y no sabes cuánto me alegro. Seguro que tu experiencia hará que muchas más mujeres descubran el mismo secreto del que estamos hablando. Un beso y felicidades por vuestra lactancia exitosa.

  • Jonna

    Me encantó, estoy de acuerdo contigo. Tuvea mi priera bebé a los 16 y por cesáarea, mi mamá no nos amamantó así que no pudo ayudarme cuando a los 15 dias comenzó la crisis de leche. Con la segunda a los 21 todo fluyó mejor, el parro fue normal y super rápido y creo que me dió confianza de que amamantaría, tambien un pediatra pro lactancia que me apoyó y tuvimos 8 meses de lactancia exclusiva, y un hijo de leche porque me extraia y la donaba a un bebé en la guardería. Me casé de nuevo hace cinco años y tuve una preciosa beba. Sin embargo casi fracasa nuestra lactancia,es que 18 años son mucho tiempo! ademas mi segunda beba fue inusualmente tranquila y metódica con la lactancia (aún lo es je je je) sus tomas eran cada 4 horas religiosamente y el pediatra me peleaba que era cada 2 horas! en fin cuando la tercera bebita se pasaba pegada del pecho todo el dia y lloraba desconsolada cuando se lo quitaba, me empecé a angustiar. Gracias aDios una amiga me contactó con Amamanta Venezuela y me apoyaron. Amamanté hasta los 2 años y medio incluso embarazada del cuarto bebé y en tandem durante seis meses! Hoy van 19 meses y estamos felices, sanos y super unidos. Claro que el entorno directo, mi esposo, mamá y mis hijas mayores (tienen 27 y 21) me han y me siguen apoyando, pero de resto es “hasta cuando, lo vas a malcriar, te vas a enfermar…” asi que escuchar mi corazón es lo que me dirige y me ayuda cada día, se que hago lo mejor para mis hijitos. Gracias por escribirlo tan claro, se lo envio a mi hermana que está embarazada por primera vez! sigamos compartiendo lo que sabemos, saludos

    • Míriam

      Jonna; gracias a ti por contarnos tu experiencia… Cuánto aprendizaje! En primer lugar quiero darte la enhorabuena; por todo lo que has hecho, por todo lo que has luchado. Felicidades por tu hijo de leche!
      Seguro que no fue fácil ser madre tan joven… Y sobretodo, felicidades por haber podido gozar de la lactancia materna, que seguro que tus hijos han gozado.
      La lactancia materna es un regalo!
      Besos volando hacia el otro lado del charco 😉

  • Mireia

    M’ha encantat! Un gran secret!! Com sempre les teves reflexions són tant encertades… La meva primera filla va deixar de mamar abans de cumplir els 9 mesos. Jo em vaig quedar com molt sola, i no entenia perquè ja no volia mamar més. Amb el segon vaig adreçar-me a un grup de lactància per tal que no em tornés a passar, i vam estar gairebé 4 anys enganxats, fins que em vaig quedar embarassada de la tercera!! Avui la meva petita fa 9 mesos i fluim… dolçament. Gràcies Míriam per compartir tantes experiències que ens ajuden a crèixer!!!

    • Míriam

      Mireia gràcies a tu, per llegir-me i per explicar la teva experiència. Tots aprenem de tots. No expliques si finalment vas saber per què es va aturar la lactància materna als 9 mesos. Espero que t’hagis pogut quedar tranquil.la passés el que passés. I celebro, sobretot, que finalment hagueu pogut gaudir (estigueu, de fet, gaudint) d’una lactància exitosa… que hagueu experimentat el fluir… Enhorabona.
      Abraçada.

  • Ileana

    Vengo de dejar respuesta en el post de Mamá (contra) corriente, sin leer mucho porque no tengo mucho tiempo, y veo que coincidimos.

    A ella le decía que efectivamente, el secreto de la lactancia es que es un acto sexual (puede sonar fuerte para muchos, pero es así) es, igual que el parto, una parte de la sexualidad femenina, e igual que el coito necesita lo mismo: tranquilidad y confianza.

    Si nos ponemos a controlar los aspectos técnicos del orgasmo, nunca tendremos uno.

    Si nos dejamos fluir, confiamos y estamos tranquilas y conectadas con nuestra verdad, lo demás vendrá solo.

    A este respecto, es muy oportuno el texto de Laura Gutman sobre la lactancia salvaje:

    http://www.elblogalternativo.com/2009/05/02/la-lactancia-salvaje-de-laura-gutman/

    Abrazos a todas!

    • Míriam

      Ileana, gracias por tus palabras. Es exactamente así. Hacer el amor, parir, dar de mamar… actos llenos de oxcitocina donde lo que cuenta más es el instinto, el cuerpo, el olor, lo que no se ve… que el resto. Lo sutil, la connexión con la esencia de lo que somos y de dónde venimos.
      Es precioso el texto de Laura, y muy oportuno aquí. Gracias y besos!

  • Pilar

    Jo no vaig tenir gaire informació sobre el pit, el que si que tenia clar es que li donaria fins que ell digués prou.
    I la veritat no va ser gens traumàtic, tot el contrari….

    Hem estat quasi dos anys i mig i ara ell, després de jo explicar-li que tenia molt de dolor al donar-li, suposo que al quedar-me embarassada de nou, ha sigut aquest el motiu, i ell ha deixat de mamar però em cau l’ànima cada vegada que em passa la maneta pels pits, però no gosa demanar-ho perquè sap que tinc molt de mal.
    I em moro d’enveja veure nens com el Joan mamant de la seva mare… enveja sana, evidentment.

    En joan és molt “sabi”, sense dir-li jo res ell un dia em va dir… mama la bebè teta i jo també!!!!

    El primer any molt bé, però el segon vaig haver d’aguantar tot de comentaris, això és aigua, no necessita teta, bla bla bla… però sabeu que us dic? que n’estic ben orgullosa!!!!

    • Míriam

      Enhorabona, Pilar, per aquest temps de lactància. Sí, a vegades les dones que alletem hem de conviure amb infinitat de comentaris desagradables que entorpeixen, més que ajuden. Esperem que a poc a poc, vagin sent menys… Una abraçada!

  • Yanira

    ¡cuánta razón!
    A medida que iba leyendo, lloraba más. ¿por qué? me he sentido tan comprendida y a la vez tan incomprendida por algunas personas. Me quedo con lo he disfrutado y disfruto cada vez que mi niño de 1año mama.
    ¡Felicidades por el artículo!
    Saludo

    • Míriam

      Gracias Yanira.
      Cuando no hay el sostén necesario detrás de la mujer que amamanta, qué solas podemos llegar a sentir-nos ¿verdad? Pero que esto no entorpezca lactancias placenteras y llenas de amor madre-bebé… que ningún comentario os haga tambalear. Enhorabuena por este año de lactancia materna!

  • VILLA MARAVILLA

    QUÉ MARAVILLA DE ARTÍCULO, TE FELICITO!

  • Itziar Blanco (Doula Telde)

    Verdad verdadera, precioso artículo Míriam, a mi también me hizo recordar la lactancia salvaje de la que habla Laura Gutman.
    Ese dejarse ir, oler, sentir, vivirlo, y sobre todo confiar.
    Un abrazo

    • Míriam

      Sí, es un estupendo artículo el de Laura Gutman… que recomiendo a todas las mujeres que todavía no lo hayan leído. Besos!

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