Teresa y Xavi hacían el amor. Inesperadamente los astros se habían alineado y habían encontrado el momento, el lugar y lo más importante, les había apetecido. Pol, su hijo de dos meses y medio, dormía un poco más allá y aunque lo oían respirar, esta vez su sonido no era suficiente como para hacerles bajar la libido. Tenían ganas el uno del otro. Hacía días que no se tocaban y se echaban de menos. El tacto, el calor, la caricia, el encuentro íntimo de los dos… necesitaban encontrarse juntos, solos, con contacto.

Ella se había quedado con sujetador y bragas. Él ya no llevaba nada. Cuando él se los desabrochó, Teresa notó que eran grandes, que pesaban. Continuaron besándose, tocándose, abrazándose… y él subió una mano hasta los pechos. Le tocó el derecho y ella, muy delicadamente le cogió la mano y se la dirigió hacia el culo. Continuaron así unos minutos más hasta que él volvió a poner la mano otra vez encima de uno. Le encantaban los pechos de su mujer y ahora eran tan grandes que quería tocarlos, acostumbrarse a ellos otra vez. A ella siempre le había excitado que le tocara los pechos. Pero esta vez, al sentir que Xavi se los tocaba no pudo evitar decirle “¡Que no me toques los pechos!”. Él paró en seco y dijo “pero ¿qué te pasa?”. Ella se quedó callada un momento. Se sorprendió de haberle hablado de esa manera pero es que le salió de muy adentro. No podía soportar que aquellos pechos, que estaban casi permanentemente amamantando a un bebé, los tocara alguien que no fuera su bebé. ¡Ahora no! Era como un “ahora no pienso en Pol, no me toques los pechos, que me vas a hacer pensar otra vez en él!”, más un sentimiento de que ahora los pechos no eran para hacer el amor, sino sólo para hacer crecer a su hijo. Como si sus pechos no formaran parte del acto sexual con su marido. O al menos, ella ahora no quería que formaran parte.

Él no entendió muy bien qué pasaba, pero estaba excitado y en aquellos momentos sabía que si se ponían a charlar, lo que habían conseguido crear se desvanecería y deberían esperar no sé cuántas semanas más para que los astros se volvieran a alinear otra vez. Ella respiró hondo y poco a poco se fue poniendo a tono, exactamente al mismo ritmo que lo iba haciendo también él.

Lo consiguieron, lograron hacerlo, los dos, en el mismo momento, sin pensar en Pol, sin parar a medio hacer, sin ir a destiempo. Ella lo disfrutó, lo disfrutó mucho… Él también, aunque estuvo tenso todo el tiempo, controlando que una mano no se le fuera hacia los pechos sin darse cuenta. Controlando aquel acto reflejo, casi, que hacían sus manos, que cuando hacían el amor parecía que tuvieran, un poco, vida propia.

“Lo siento” dijo ella “no quería decírtelo de aquella manera, pero es que ahora mismo no me gusta que me toques los pechos, no me excita, al contrario”. “Ya… no sé, no he pensado que quizá no te gustaría… intentaré no hacerlo pero es que me gustan tanto tus pechos… y son tan diferentes de cómo eran… y los echo tanto de menos…” Ella se echó a reír, por el tono que usaba él en decir esas frases… Por eso y porque volvía a intentar tocarle los pechos, ahora ya en broma!

Cuando ya estaban medio dormidos, Teresa escuchó que Xavi le decía “cuando te los pueda volver a tocar, ¿me lo dirás?” y ella pensó que no lo podía creer, no podía creer que medio dormido, le volviera a sacar el tema. Rió por lo bajo y le dijo “serás el primero en saberlo”.

8 Comentarios

  • Vicky

    Totalment cert! Jo no suporto que em em toquin els pits! Ja en tinc prou que m’els estiguin xuclant cada 3 hores!

    • Míriam

      Hola, Vicky!!
      jajaja… T’entenc, necessiten una mica de descans quan no els xucla el teu fill, oi?! 😉

  • Elisabet

    Hola Míriam!

    M’ha agradat molt el conte d’avui.
    A mi no m’arriba a passar com a la protagonista, però sí que necessito que passi una bona estona entre que porto posat el barret de “mare” i que em poso el barret “sexi” 😀 I a l’inrevés també. Necessito una estona de descompressió en què la tercera part “en discòrdia”, ja sigui el gran o el menut, no hi sigui present; si no, em sento molt estranya i violentada.
    També t’he de dir que, ni en broma, em plantejo la possibilitat de tenir relacions amb el nen a la mateixa habitació 😀 Sort que tenim un pis gran jajajaja

    Molts petons!!!

    Elisabet

    • Míriam

      Hola Elisabet!
      Sí, tot sovint no podem passar del barret “mare” al barret (com dius tu) “sexy” en un pim pam… tot i que hi ha noies a qui els és molt fàcil. I sobre l’altre aspecte: potser quan ets mare et tornes a adonar que es pot fer l’amor en molts altres llocs de la casa que no només a l’habitació, també si és una casa petita! 😉
      Una abraçada

  • Maria Antònia Orell

    Em passa exactament el mateix!!! I a més no puc treure’m els sostinedors!!!! El meu fill petit te 9 mesos y els meus pits encara brollen amb les pujades d’oxitocina!!! De. La gran, vaig dur discos de lactancia dos anys! El meus pits estan fora de joc!

    • miriam

      Uauuuuu… ole els teus pits! jajaja… imagino que no deu ser fàcil treure’t els sostenidors…! 😉 Els teus pits juguen en una altra lliga! 🙂
      Una abraçada i gràcies per explicar-ho!

  • Leonardo Barrios

    Miriam como estas buenos días, te escribo desde Venezuela felicitandote por tu trabajo, lo hago también para decirte que me siento identificado con este relato, desde hace más de 4 años el sexo con mi esposa se ha vuelto cada vez más escaso, hasta me ha llevado a pensar que ya no lo desea, ella supuestamente llega al orgasmo cuando lo hacemos, pero como es posible que una persona que disfruta el sexo no le guste hacerlo, siempre fui un hombre sexualmente activo, lo menos que tenía relaciones era 4 veces por semana antes de conocerla y ahora escasamente dos veces al mes, tenemos una bebe de 12 años que fue la primera piedra de tranca referente al sexo, ya que había que estar pendiente si escuchaba, si veía, si sentía, si imaginaba que estábamos en eso, ahora tenemos un hijo de 2 años y otro de 2 meses y durante ambos embarazos el sexo fue muy frecuente, pero ahora de nuevo es igual de escaso, ahora cuando le digo cualquier tema referente al sexo se molesta, me pide que le dé tiempo a ella de desearme pero he pasado hasta un mes sin tocarla y ella no me busca, no le puedo tocar los senos, las nalgas, o simplemente besarla sensualmente por que ella le desagrada por que sabe que quiero hacer el amor con ella, y eso a ella pareciera no gustarle ya que la molesta, actualmente llevo 15 días sin estar con ella y aunque yo trabajo, estudio, hago el, 70% de las labores de la casa, la ayudo con los los 3 niños encargandome un 80% de los mayores y un 30% del más pequeño, la atiendo, hago todas las tareas pesadas, livianas, le dejo tiempo para ella, para sus amistades y actividades, me paro con ella a media noche para atender al bebé y aún así nada, siempre está cansada, sin ganas, ya ni siquiera la alineación de los planetas ayuda, ella solo lee información referente a la crianza de los bebés pero no veo que le interese información referente a como preservar la intimidad, o como atender a su pareja a nivel erotico, o simplemente algo que hable del tema, ella sigue todos consejos por eso quisiera su opinión a ver que piensa usted referente a eso y en base a ello saber que tan equipado estoy ya que lo único que me falta en mi vida para ser totalmente feliz es tener una vida sexualmente activa de nuevo, cosa que no tengo en mi matrimonio, gracias por adelantado

    • miriam

      Hola Leonardo,
      siento tu angustia, entiendo lo que me cuentas y la preocupación. Lo que os pasa es más habitual de lo que puede parecer, lo que pasa es que la gente no acostumbra a hablar de estas cosas. Pero sí, es habitual. El apetito sexual puede no ir en paralelo y esto provoca estos desajustes que cuentas en tu comentario. ¿Qué puedo decirte? Que es normal; que ella no esté por la labor y también que tu te sientas como te sientes. ¿Qué os recomiendo? Mucha comunicación, mucho diálogo, mucha empatía y hablar desde lo que uno siente, desde el corazón, sin reproches. Si solos no podéis llegar a entenderos, buscad ayuda profesional que os ayude en ese aspecto. Un abrazo.

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