Los que tenemos más de un hijo/a sabemos que a menudo se pelean. Ya sea porque quieren las mismas cosas, porque quieren llamarnos la atención, etc, y a veces, para madres y padres es agotador tener que estar siempre lidiando con sus rifi-rafes.

Hoy no te voy a hablar de los motivos de las peleas, del por qué se originan muchas veces, porque daría por otros muchos posts, sino sobre qué hacer cuando ya se ha desencadenado. Este quiere ser un post práctico del que puedas notar sus beneficios rápidamente. (Mis hijas tienen ahora 8 y 4 años).

En concreto, te voy a contar lo que hago yo y que nos funciona muchas veces. Pero ojo, no para que tengas que aplicarlo ni como ejemplo de la panacea. En absoluto.

Como todo lo que cuelgo en este blog, si te sirve, estupendo, pero en ningún caso te estoy diciendo ni que es la única forma de resolver, ni que es lo que todo el mundo tendría que hacer, ¡ni mucho menos! Es más, yo parto de la premisa de que nadie mejor que tú misma/o conoces a tu hijo/a y que lo que nos sirve a unos, no nos sirve a todos.

Así que te cuento qué hago y por qué y, si te sirve, estupendo; estas líneas habrán servido 🙂

  1. EL TRUCO DE LA PROXIMIDAD

Procuro estar cerca de ellas, para escuchar o ver lo que hacen. De esta forma, aunque estén jugando solas, si estoy cerca y las escucho, y acaban peleando, sé qué ha pasado o por qué se ha originado. Esto no quiere decir que no escuche luego sus puntos de vista, sino simplemente, que sé de antemano qué ha pasado ahí. Tampoco significa no quitarles el ojo de encima o estar agobiando, al contrario.

2. ATENDER LO MÁS URGENTE

Si una de las dos se queja de que la otra le ha hecho daño, atiendo esa “herida” o eso que “duele”. Si están en ello, separo y dejo muy claro el límite de respeto y de seguridad. Con firmeza, pero sin gritar ni reñir.

3. EL TRUCO DEL CONTACTO OCULAR

Esté pasando lo que esté pasando, busco el contacto ocular y estar a su altura.

4. EL TRUCO DE HABLAR FLOJITO

A pesar de que pueda parecer que en esos momentos tenemos que gritar para imponernos, está comprobado que hablar serenamente y flojito ayuda a calmar los ánimos y a que las aguas vuelvan a su cauce. Si gritan, respiro profundamente (a mi los gritos siempre me han costado bastante de tolerar), y le digo que no es necesario que chillen porque todas escuchamos perfectamente. También las animo a que, si necesitan gritar, lo hagan pero en la terraza, no dentro de casa.

5. EL TRUCO DEL CONTACTO FÍSICO

Tocarles ayuda a que vuelvan a la “realidad”, a que si se han desbordado emocionalmente y están muy enfadadas, puedan “volver” al ahora y aquí. A menudo lo que hago es cogerles la mano y mirarlas a los ojos. Luego, cuando tengo su atención, validar lo que están sintiendo. El contacto físico dando la mano, o poniendo una mano en su hombro, o acariciar la mejilla… todo esto ayudará a bajar la tensión. Si, por lo que sea, rechazan ese contacto, toca respetar siempre.

HORA DE HABLAR DE ELLO

Ahora, voy a contarte el cómo manejar esa situación cuando digamos que ya ha bajado el souflé y hay que hablar de ello para ver qué ha pasado y marcar un camino a seguir más asertivo y sereno para próximas veces que ocurran cosas similares.

Te recomiendo que no te quedes en la superficie: “es que me ha quitado esto” “No, lo tenía yo primero” y que mientras estás atendiendo y escuchando, tengas una visión con un poco más de perspectiva.

En ese momento yo doy la mano a cada una. Digamos que estamos las tres cogidas de la mano pero sin cerrar el círculo. De esta forma estamos las 3 a la misma altura y con el contacto físico que tanto nos conecta y nos devuelve al momento presente.

Luego pregunto primero a una cómo se ha sentido cuando su hermana ha dicho o hecho lo que ella dice que ha dicho o hecho. No me interesa que la ataque, la pregunta es clara: “¿Cómo te has sentido en ese momento?” Como hace tiempo que acompañamos esos momentos así, saben perfectamente qué significa eso y pueden responder a ello sin problema.

No juzgo, no entro en “valorar” su sentir. Solo escucha activa y permitir la expresión de esa emoción.

Miro entonces a su hermana. “¿Has comprendido lo que ha dicho?” “Sí.” “Vale, y ahora, cuéntanos tú cómo te has sentido”… y la escuchamos a ella.

Comunicarnos desde el sentir favorece despertar la empatía del otro. Todos sentimos, y no de muy distinta forma. Por eso, al comunicarnos desde el cómo nos hemos sentido, ayuda a que los demás nos puedan comprender.

El sábado pasó exactamente esto en casa:

La mayor estaba muy concentrada haciendo una manualidad y llevaba ya bastante rato con sus cosas. La peque, que ya había jugado un buen rato a su rollo, fue a verla y empezó a molestarla. Le quitaba justo lo que la mayor necesitaba para seguir haciendo la manualidad.

Al final la mayor se enfadó, la peque le tiró un rotulador y acabaron las dos llorando.

En ese momento en que les di las manos y le tocó a la peque su turno de decir cómo se sentía pasó esto:

“Quería jugar contigo, hacía mucho rato que no me hacías caso”, le dijo la peque a la mayor.

A la mayor le cambió la cara y pasó del enfado a la comprensión. Le contestó: “Vale… pero podías decírmelo. Si me lo hubieras dicho yo hubiera jugado contigo”.

“Lo siento” “Yo también”.

En eso momento y espontáneamente se dieron la mano y así y en ese momento, cerramos el círculo. Acabaron abrazadas y riendo juntas entre lágrimas que todavía no se habían secado del todo.

Ese día no hice nada más que gozar de ese momento mágico, pero hay otras ocasiones en las que, una vez resuelto el conflicto, y mientras estamos cogidas de la mano en círculo, les digo que noten sus mando agarrándose. Que noten el calor, el contacto, la energía que pasa de una mano a la otra. Que noten su vínculo. Lo hacemos con los ojos cerrados y les encanta…

Tomar consciencia de la persona que tienes al lado, de lo importante que es para ti, de lo que te transmite su mano en la tuya… y tomar unos segundos para respirarlo y apreciarlo, yo creo firmemente que les ayuda a tener una mejor percepción del hecho de tener un hermano/a. Que les conecta con la gratitud y las cosas buenas (que hay muchas) que les aporta el tener un hermano/a en la familia.

Si te fijas: no entré a juzgar nada ni etiquetar ninguna emoción o los actos que habían ocurrido. Ellas solas, desde el sentir, se pudieron comunicar y comprender sin necesidad de sermones de los adultos o juicios de valor que no hubieran ayudado en nada en ese momento.

Mi intervención fue solo para favorecer el entendimiento, pero en realidad, lo hicieron solas.

De esta forma ayudamos a que ellos mismos puedan ir resolviendo sus conflictos. Obviamente, cuando son pequeños (y en este caso Lua, con 4 años es todavía pequeña), necesitan de nuestra presencia la gran mayoría de veces para aprender a manejar esas situaciones, pero poco a poco irán aprendiendo a no necesitarnos.

Hay relaciones, y relaciones entre hermanos. Hay edades, y edades entre hermanos. No es lo mismo a veces dos hermanos que se llevan 15 meses, que unos que se llevan 4 años y medio como las mías. Así que quizás lo que te he contado en este momento no puedes aplicarlo porque a lo mejor tus hijos/as son muy pequeños y no saben decirte todavía como se han sentido.

En este caso, quédate con la importancia de hablar de emociones, para que, a medida que vaya creciendo, tenga más conocimiento y vocabulario al respecto para poderte expresar cómo se ha sentido en esa situación de conflicto. Y para que pueda contarlo, será imprescindible que valides lo que va sintiendo.

Quédate también con la importancia del atender sin juzgar, ni meter cizaña, ni reñir o castigar.

Quizás estos otros recursos, te ayuden:

 

 

 

HERMANOS Y EL MOMENTO DE ACOSTARLES: ¿MEJOR JUNTOS O SEPARADOS?

LOS CELOS ENTRE HERMANOS: CÓMO ABORDARLOS

NO, NO LOS CRIAMOS IGUAL

Ojalá todo lo que te he compartido, te sea útil 😉

¿Qué haces tú cuando tus hijos/as se pelean?

 

2 Comentarios

  • Sara

    Me ha encantado, aunque me resulta difícil de aplicar, tengo dos nenes uno de 4 años y otro de 11 meses, me cuesta comunicarme desde el sentir con el mayor, es más introvertido, y me cuesta hacer que empatice o me cuente como se siente, aunque lo sigo intentando y tus consejos me ayudan. Mil gracias

    • miriam

      Es pequeño, Sara… ahora es más importante que le pongas palabras tú, que le valides tú… y poco a poco ya irá encontrando la forma de expresarse, pero todavía es muy peque. Un abrazo y ánimo!

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

X