Querida Lua, mañana es el día en que teóricamente salgo de cuentas y digo teóricamente porque nunca sabemos exactamente (o casi nunca) qué día entrasteis en nosotras y mucho menos, cuando queréis nacer.

En todo caso, hace unos días que he ido bajando la actividad, y se ha ido haciendo más presente este tiempo de espera dulce. Porque es dulce, Lua. Te espero dulcemente, deseando encontrarnos pronto, abrazarnos pronto, mirarnos pronto a los ojos…

Pero antes de que esto llegue alguien me ha dicho “¿Ya has hecho la reunión de alto nivel?” y me ha explicado que era, de alguna manera, propiciar un momento íntimo contigo, para hacer consciente este proceso que estamos a punto de iniciar tu y yo. Yo el de parir y tú el de nacer.

Un proceso que haremos juntas y que aunque yo no sé cuándo será, seguro que no tardará mucho. Por eso esta tarde, que estoy sola en casa porque tu hermana se ha ido a ver el Circo feliz de la vida con la abuela y el primo, he decidido dedicarnos este “encuentro de alto nivel”.

He puesto la música que más me ha gustado escuchar en tu embarazo, he encendido dos velas y mientras escucho caer la lluvia, me he puesto a escribirte.

Muchas cosas ya te las he dicho con el tacto cuando me toco la barriga diez mil veces al cabo del día. Otras te las he dicho de viva voz, pero también me gustaría que queden por escrito y que puedas leerlo un día, cuando seas ya mayor:

Gracias, Lua. Gracias por venir el verano pasado a nosotros. Por este embarazo de hermosa plenitud que me has dado. Ha sido, sinceramente, un regalo de los dioses. Me he sentido plena, feliz, serena, tranquila, bendecida, alegre…

Ha sido una oportunidad única para conocerme más a mi misma, para unirme también más a Laia, a ti, a tu padre…

Poco a poco hemos ido haciendo todos un camino delicioso, con sus subidas y sus bajadas (como todos los caminos), pero delicioso, en definitiva.

Me he encontrado mejor que nunca, mucho menos pesada que en el otro embarazo (el hecho de pasarlo en invierno ha tenido mucho que ver, ¡seguro!) Y me he sentido enérgica y vital durante todo este tiempo. No pensaba, sinceramente, llegar al final con este nivel de energía que todavía siento dentro…

Tenerte ha sido extraordinario. Sentirte mover como te has movido ha sido un auténtico placer. Me sentía y me siento tan afortunada…

Cada patada, cada movimiento, cada vez que he notado un piececito o un codo, sentía el poder de la vida, del cuerpo humano, del Universo, en mí. ¿Cómo es posible que dentro de nuestro vientre crezcan bebés así? Parece tan natural y a la vez es tan tremendamente extraordinario que a veces todavía ¡no me lo creo!

Y ahora este momento de vientre, de barriga llena, de Lua tapada por mi piel… se acaba.

Un día nacerás y se irá esta barriga redonda y preciosa que tengo. Pasaremos a una nueva etapa, ya de gestación extra-uterina y empezará un nuevo proceso familiar.

Tuyo, mío, de Laia, de tu padre… para adaptarnos, para conocernos, para hacernos a este nuevo momento que será, sin duda, diferente de lo que estamos viviendo ahora.

Ahora, que ya lo tengo cerca, ya no tengo miedo. Lo he tenido, lo sabes. Pero ahora ya tengo esa sensación de que ganan mucho más las ganas de verte y de tenerte en mis brazos, que el miedo al dolor, al qué pasará o lo desconocido. Gana el amor.

Las ganas de notarte húmeda en mis brazos. Gana el placer de dormir los cuatro. Ganan las ganas de veros a ti y a Laia juntas por primera vez… El miedo, poco a poco, ha ido quedando atrás, ha ido quedando desplazado por las ganas de sentir todo esto que está por venir.

Ganas de atravesar lo que tenga que sentir, lo que la vida me quiera mostrar. Las ganas de ayudarte a nacer. Las ganas de verte los ojos, la cara, la nariz… de recorrer con mis dedos cada rincón de tu cuerpo. Las ganas de dormir contigo encima. No, no dormirás en la cuna, ¡ya te lo aseguro!

Yo ahora no sé si tú tienes miedo. Quizás esta “reunión de alto nivel” también tiene que servir para decirte, hija mía, que estamos aquí, los tres, esperándote.

Que no es necesario que lo tengas, pero si es que sí, te entiendo y te acompaño. Yo estaré contigo, en cada contracción, en cada nuevo paso que hagas para venir a nosotros. Intentaré, de todo corazón que lo intentaré, no desconectarme en ningún momento de ti.

Dejar hacer al cuerpo: debemos confiar en él! En el tuyo y en el mío… saben de sobra qué toca hacer, estoy segura. Encomendémonos al legado de tantas mujeres que nos han precedido a nuestra familia, que han hecho este mismo camino, este mismo recorrido para reencontrarse… y dejemos que la Naturaleza haga el resto.

Aceptemos las emociones que vengan sin juzgarlas, respirémoslas: el miedo, el dolor, la sensación de “no puedo”… y dejemos que pase, como las contracciones, como las olas que van y vienen…

Sabiendo que el final del camino tiene recompensa y que es de las más grandes (si no la que más) de nuestra vida: reencontrarnos. Mirarnos. Estar juntos ya todos fuera. Seguir amándonos.

Te digo, ahora sí, que ya estoy lista. Que puedes venir el día que quieras Lua y en el momento que quieras. Lo estoy. Me siento disponible, preparada, descansada,… para recibirte.

Creo que también están listos tu padre y tu hermana. Estamos aquí. Te queremos. Te esperamos. Sin impaciencia, con esta dulce espera de la que te hablaba antes, respetando tu momento, tu decisión, tu capacidad de saber cuándo quieres nacer.

Cada día contigo dentro es un regalo, como lo será cada día contigo fuera. Quizás por eso no me siento impaciente, porque ahora soy capaz de saborear el momento presente con una intensidad que hace unos años me era imposible.

Y ahora mismo, el momento presente es todo lo que tengo. Y te tengo conmigo, aquí dentro, moviéndote, experimentando qué son eso de las contracciones, y me siento afortunada de poder saborearlo con esta intensidad.

No te puedo decir cómo nacerás, de qué manera, o cómo estaremos después del Gran Viaje. Tu ya sabes qué me gustaría y supongo que yo también sé qué te gustaría a ti. Creo que nos lo merecemos, pero no sabemos qué planes nos tiene reservados la Vida.

En todo caso, sepas, querida Lua, que pondré todo de mi parte para que tengas el nacimiento respetado y maravilloso que todos los bebés del mundo se merecen. Para que tu nacimiento sea sagrado, como tu vida.

Ahora dejaré de escribir, me sentaré encima de la pelota (es de los pocos lugares donde todavía estoy cómoda) y me dejaré llevar por ti. Dejaré de hablar, de poner tantas palabras y sólo te escucharé. En la “reunión de alto nivel” quizás también quieres decir algo, y tengo ganas de sentirte, escucharte, pararte atención para que me transmitas lo que quieras.

Es lo mismo que intentaré hacer una vez hayas nacido: estar disponible, para cuando me necesites.

Gracias Lua por tantas cosas. Falta muy poco para abrazarnos. Tienes mi disponibilidad, mi permiso, mi respeto a tu momento, para que vengas cuando quieras. Yo, mamá, estaré aquí… esperándote.

Te quiero, ahora y siempre.

Tu madre.


 

 

9 Comentarios

  • Carla (Planeta BaBetes)

    Preciós Miriam! Molt emotiva la reunió d’alt nivell.
    Una abraçada,
    Carla

  • Pilar Rodríguez

    Felicitats, un altre cop em fas plorar d’emoció! m’encanta com escrius! Les teves filles tindran algo molt bonic i és tots els relats i cartes que els hi has escrit, per a mí això és maravellòs! Algo per tota la vida!
    Disfruteu família!

  • Marta ropa moderna bebé

    Preciosa y muy emotiva la carta!!! Seguro que cuando sea mayor y pueda leerla le encantará saber cómo te sentías antes de que ella naciera cuando aun estaba en tu barriga.

  • La Tribu

    Qué bonito el relato!

  • Susana Parafarmacia Baetulo

    Precioso Miriam… Me encanta… Que momento tan íntimo, recuerdo lo frío que me resulto “mi parto”, me practicaron cesárea porque Christian venía de nalgas, y no lo dejamos nacer… intenté avisarlo pero para él tambien fue frío, tanto que su cuerpecito no era capaz de mantenerse caliente… Si alguna vez tengo un segundo hijo después de todo lo que ahora sé… Me encantaría que me acompañaras y guiaras en mi parto respetado y natural.. Gracias por tu “reunión”

  • alegria

    Pacha que bonito leerte me sana el alma… gracias de corazon a corazon que hermosura de almas

    • miriam

      Gracias a ti por leerme. 😉

  • Maria Queralt

    Es preciós i indescriptiblement ple d’ amor i tendresa m’ encanta!!!!
    Si no et fa res, prendré prestada l’ idea el dia que començaré el camí de la maternitat.
    Una fortaaaa abraçadaaaa i mil gràcies per compartir aquest moment tant íntim i personal entre tu i la teva filla. Moltes felicitats a les dues per l’ aniversari d’ aquest dia tant important!!!!!! ❤

    • miriam

      Gràcies! I tant, fes una reunió així, que és molt maco! 🙂 Una abraçada bonica!

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