Diría que desde que ha nacido Lua os he hablado muy poco de nuestra lactancia, y hace unos días que ya sé por qué no me ha salido todavía escribir sobre ello: porque nos es tan natural, tan espontáneo, tan obvio, que siento que está integrado en nuestro día a día sin sorpresas ni estridencias.

La primera vez que amamanté, los 3 años, 7 meses y 16 días que amamanté a Laia todo era nuevo y alucinaba con cada toma. Cada mes que pasaba descubría algo nuevo de nuestra lactancia y era un aprendizaje continuo y apasionante. Con Lua estoy volviendo a tener una lactancia extremadamente fácil y sale tan de dentro, tan de la entraña y de la conciencia de la importancia que tiene, que me siento fluir en ella desde los primeros días.

Es tan fantástico esto de dar el pecho… No me cansaría nunca de hablar de ello… Y no porque sea una talibán de la teta, (que no siento que lo sea), sino porque a mí me ha salvado de unos partos más bien duros, me ha enseñado tantas cosas y este acto tan sencillo y tan cargado de amor y entrega como es el de amamantar me ha conectado tanto a mí y a mis hijas que creo que nunca podré devolver con palabras a la lactancia, lo que ella me ha dado a mí.

Ese punto de inexperiencia a la hora de dar el pecho en cualquier lugar y en cualquier momento, en esta segunda lactancia ha desaparecido y puedo decir, con cierto orgullo, que me saco la teta y amamanto como una ninja en cualquiera de las situaciones que os podáis imaginar! Y la gran mayoría de veces ni siquiera es percibido por nadie, de la naturalidad con que amamanto y ella mama. Así, como el acto tan normal y eterno que es.

La lactancia, además, me permite parar. Esto que cuando tienes dos hijas es tan difícil porque cuando no tienes que ir a buscar a una en la escuela, tienes que hacer la comida, o mecer a la pequeña, o hacer mil y una cosas… Cuando amamanto paro y ya que no tengo ese tiempo precioso para sentarme en mi bonito cojín de meditación como solía hacer, mientras amamanto, medito. Así de sencillo, sin posturas zens, sin gran cosa más que estando sentada en el sofá con Lua en mi regazo y pegada a la teta.

Cuando ella mama yo respiro y me centro. Y estas paradas periódicas para amamantar me ayudan a llegar al final del día con más energía.

De la misma manera que ella se llena con cada toma y descansa, carga pilas, procesa todos los estímulos recibidos hasta entonces… yo la imito y hago lo mismo. Entro en contacto conmigo, conmigo y con ella (ya que somos indivisibles todavía) y me lleno de todo eso.

Nos llenamos juntas en este ir y venir energético, en este ir y venir de leche calentita y dulce que nos hace ser 1.

Lo disfruto, lo disfruto mucho. Y a estas alturas no miro relojes por la noche, ni meses del calendario ni nada de nada. No me importa nada más que no sea disfrutar. Ni hasta cuando le voy a dar el pecho, ni los despertares por la noche, nada. Y os lo digo hoy, que la noche pasada ha mamado más veces de las que creía posibles…, me reafirmo en que no me importa porque sé que un día pasará, que un día ya no mamará y no daré el pecho nunca más, porque pasaremos a otra etapa. Por eso disfruto y me lleno de ello, porque no tengo nada más que el momento presente, y porque sé que pasa. Que se acaba. Que se va.

Y estamos en esa fase en la que a Lua se le ponen los ojos como naranjas cuando me ve los pechos, que ya sabe cómo mamar de cualquier postura (a veces las más insólitas)… estamos en ese momento en que ella comienza a tener su diálogo particular con “sus” tetas y ya tiene un vínculo especial con ellas. Y esta fase es taaaaaaaan bonita… que se me cae la baba.

Una vez más doy gracias a la vida por haberme hecho mujer, por haberme puesto dos pechos que un buen día crecieron para poder amamantar, otro buen día, a mis hijas. Qué suerte que he tenido, madre mía!

2 Comentarios

  • Annuska

    M’ha encantat! Jo encara no he arribat a veure com passa aquesta etapa de la lactància, dono el pit ininterrompudament desde l’Agost del 2011 i desde fa gairebé 8 mesos fem tàndem… Però sé que passarà i ara per ara en gaudim tots tres! Al pas que vaig, si anem pel tercer, encara arribaré a alletar-ne 3 alhora! XD

    • Míriam

      Hola Annuska,
      En primer lloc enhorabona per aquesta exitosa lactància, ara compartida. Me n’alegro moltíssim. Senyal que és una lactància plaent, plena de bones estones… 3? hahahaha…! Una abraçada!

Dejar una respuesta

X