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Esos días en que no hay distancia

Esos días en que no hay distancia

Hay días en que no hay distancia, que te sientes incapaz de ponerla entre lo que dice o hace tu hijo y tú.

Por lo que sea: quizás por cansancio, quizás porque estás “down”, quizás por una mala temporada en el trabajo, o con la pareja… Por lo que sea.

Llega eso que hace tu hijo ESE día justamente, no podía ser otro. Y se enfada como nunca y te pega, o te muerde de repente, o te llama “tonta”, o grita que no quiere vivir más contigo, o, si estáis separados, te chilla que quiere irse con papá.

El día que duermes

El día que duermes

Cuando has dormido mal bastantes noches seguidas, llega un día, más tarde o más temprano, que duermes mejor. Quizás no mucho, tal vez sólo un poco, pero es suficiente para sentir que sí, que hoy has dormido, que has descansado, que has podido desconectar y recuperarte. Y entonces te levantas, pones los pies en el suelo y…………

Termina la primera semana

Se acaba la primera semana de rutina en toda regla en casa. Y es que la rutina, propiamente, no empieza hasta que los niños no van al cole: entonces sí que nos volvemos esclavos del reloj! Se acaba la primera semana de rutina y estoy como si me hubiera atropellado un camión! Después de un verano respetando mucho los ritmos, de slowlife total, volver a ponernos en marcha no es fácil.

11 Consejos para un puerperio y una crianza feliz

11 Consejos para un puerperio y una crianza feliz

Cuando tenemos un bebé, las primeras semanas y meses de crianza pasan a una velocidad vertiginosa. Todo se acumula: la felicidad, el amor por este bebé que cada vez interactúa más, el aprendizaje en esto de ser madres/padres… Pero también las noches de despertares, las horas de bebé en brazos o en el fular, la entrega ininterrumpida, etc. y el cansancio. El cansancio, que para mí es el peor enemigo de la crianza feliz. Porque cuando vamos cansados lo vemos todo negro, nos cuesta pensar con claridad, nos hablamos de cualquier manera, no tenemos ni ánimo de estar un rato con la pareja por la noche porque nos quedamos dormidos a la primera de cambio.

Los lunes

Los lunes en casa no suelen ser fáciles. Después de trabajar todo el fin de semana y haber visto poco a Laia, los lunes siempre hay algún momento en que todo puede irse al garete. Estamos las dos muy cansadas: yo de haber trabajado y ella de haber hecho un montón de actividades con sus abuelos o con su padre y haber roto la rutina de la semana.

Els teus inicis

Sólo tengo ganas de no hacer nada. De descansar. De parar, de estar sentada o tumbada, nada más. De leer y de hablar poco. Tengo un cansancio de aquellos profundos, denlos que te dejan hacer poca cosa sin jadear. Hago cualquier tontería y tengo que volver a sentarme, descansar y coger fuerzas. Por eso hace días que decidí que haría muy poco o nada más que lo que estoy haciendo: gestar en sus inicios.

Torno… embarassada!

Nunca había parado de escribir en el blog durante todo un verano. Esta ha sido la primera vez. Como sabéis, en febrero de este año os comuniqué que no quería que el blog me supusiera ningún peso de ningún tipo; quería escribir cuando sintiera el deseo de hacerlo, quería publicar cuando tuviera algo que decir, y al mismo tiempo, quería también entregarme a la vida 1.0, ahora que me sentía más “hacia fuera” después de los muchos cambios que ha habido este año.

Niños que se desvelan

Niños que se desvelan

La otra noche Laia estaba con fiebre. La despertamos para darle un anti-térmico y entre eso, beber agua, etc,… cuando volvimos a tumbarnos para volver a dormir empezó a dar vueltas hasta que dijo “mamá, tengo hambre”. Se había desvelado y sé, por experiencia, que una vez desvelada, es inútil intentar que vuelva a dormir más o menos deprisa. Lo que mejor funciona es levantarnos, comer algo y al cabo de un rato, volver a dormir.

La madre cansada

Estoy en el parque y veo una madre con un bebé y cara de cansada. No sé quién es, ni qué le pasa, pero es innegable: está cansada. Me la imagino demasiadas horas al día sola con el bebé y demasiada gente juzgándola. Tanto si lo hace de una manera, como si lo hace de otra, esto da igual: todos se sienten con el derecho de decirle qué debe hacer para ser mejor madre. Todo el mundo pone su granito de arena para que, en vez de sentirse más fuerte, se vaya sintiendo cada vez, más minada. Y sí, quizás es con buenas intenciones que lo hacen, no digo que no, pero… ¿con qué resultados?

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