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Frases per deixar de ficar la pota

Demasiado a menudo oigo frases que me dicen a mí o a mis hijas y pienso “Nooooooo, acabas de meter la pata” o “hacía falta decirme eso ahora?”… Como es algo que vivo yo y muchas madres me cuentan que también sufren con determinadas frases que les dicen familiares, amigos o desconocidos, aquí os propongo algunas ideas y reflexiones para dejar, por favor, de meter la pata.

El cuerpo y el postparto

El cuerpo y el postparto

Vuelvo a estar en ese momento. En ese momento en que tu cuerpo parece que vaya por un lado y tú por otro. El post parto tiene estas cosas: hace que tu cuerpo vaya a su rollo! Después del parto, me volví a quedar con esa barriga que parece que estés de tres meses con la diferencia de que ya…

Ara fa un any…

Son las 6:40 de la mañana y escribo en las notas del móvil en pleno insonnio. Hace un rato, daba el pecho a Lua y se me hizo consciente que fue por estas fechas cuando me quedé embarazada de ella. Ahora empieza aquella época, que dura nueve meses, en la que vas recordando “hace un año me quedé embarazada. Hace un año fuimos allí y yo tenía una barriga así. Hace un año hicimos esto y noté a Lua por primera vez…….”, y así sucesivamente hasta cuando tendrá 1 año y recordaré el minuto a minuto de su parto.

Nos re-encontramos pronto

El d’avui és l’últim post que escric abans del naixement de la Lua. Com més ha anat avançant l’embaràs, menys ganes i necessitat he tingut d’escriure. Suposo que tota la creativitat, tot el poder creador, estava centrat en un punt molt important del meu ventre, la Lua. D’uns dies cap aquí ella va fent el seu procés: es va acostumant a les contraccions, va movent-se buscant la sortida… i jo, la seva mare, faig fent el meu propi procés: acceptar que això s’acaba, gaudir fins a l’últim segon d’això tan meravellós que és gestar un fill a la panxa.

Morir, néixer

Este fin de semana ha muerto mi abuela paterna, Rafaela, por culpa de una neumonía a los 85 años. El sábado, el último día que la vi con vida, estaba a su lado, dándole la mano, deseando que se sintiera acompañada. Yo, mientras tanto, notaba los movimientos de Lua en mi vientre, como si supiera que algo importante estaba sucediendo. Imposible, en aquellos momentos, en estos días, no darme cuenta de la trascendencia de todo. Es como chocar de repente en los morros con lo que llamamos de manera algo abstracta, el ciclo de la vida.

El tacto

El tacto

El tacto, en este momento de mi vida, embarazada de una niña, es importantísimo. No sé si vosotros lo consideráis un sentido vital en vuestra vida o no, pero os aseguro que en la mía lo es. Siempre me ha fascinado el poder del tacto, lo que puede decir una caricia, un abrazo, el toque de una mano, un apretón, un leve contacto piel con piel… a veces tienen mucho más poder que las palabras. El tacto cura, el tacto conecta, y supongo que por eso a veces el tacto asusta. Supongo que es por este motivo que nos tocamos tan poco. A nosotros mismos y a los demás. Nos abrazamos poco. Con abrazos fugaces que duran (el otro día leí) un máximo de 3 segundos de media!

Plenitud

Hace muchos días que no te escribo. Seguramente es porque estás tan y tan presente, te noto tantísimo y en el fondo tú y yo charlamos tanto cada día, que ya no tengo esa necesidad imperiosa de comunicarme contigo de forma escrita como me pasaba al principio. Sé que lo sabes pero… es tan emocionante este tiempo… Tengo la sensación de que tú también notas que ya casi estás con nosotros. Eres grande y yo, tu hermana y tu padre notamos cada parte de tu cuerpo, como te mueves, qué haces… y vamos interactuando. Es increíble la relación que se puede llegar a establecer con un bebé intrauterino a pesar de no haber nacido todavía.

El grip

Estoy empezando a ver la luz a una gripe que me ha tenido los últimos 6 días absolutamente fuera de juego. Hacía muchos años que no me encontraba tan mal. De hecho, juraría que no había tenido una gripe así de fuerte, con fiebre tan alta y tan malestar desde la adolescencia! Y no recordaba qué era francamente encontrarse tan mal… Estar así y al mismo tiempo, tener una barriga con un bebé dentro casi en la recta final de embarazo no ha sido fácil y he tenido que encontrar mis propios recursos para controlar la mente y no ponerme histérica con la gripe, la fiebre y el dolor de huesos…

Embarazo: me transformo

Cada día que pasa me transformo un poco. Me doy cuenta de ello cuando me desnudo y entro en la ducha. Poco a poco, tengo que hacerlo con más cuidado porque la barriga me desequilibra. Me miro los pechos y aparte que hace tiempo que son grandes, las aureolas se han ido oscureciendo, preparándose para que Lua vea los pezones donde agarrarse bien presentes cuando salga de mí. En mi vientre todavía no se ha dibujado la línea alba pero ya es redonda y gorda y ya no puedo ni verme los pies. Hay días que me tira un poco la piel pero pocos, y noto a Lua perfectamente.

La culpa cuando gestas otro hijo

La culpa cuando gestas otro hijo

Muchísimas veces he escuchado como madres embarazadas del segundo hijo, contaban que tenían la sensación de no hacer caso al bebé que gestaban. Que el día a día y la crianza del primero las absorbía de tal manera que en un momento u otro se sentían culpables por no poder hacer las mismas cosas que habían hecho en el primer embarazo. Yo escuchaba y entendía lo que me decían, pero no podía decir mucho ya que era un camino que yo no había transitado.

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