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Termina el cole

Termina el cole

Mañana termina el cole. A partir del miércoles estaré con 2 niñas a full time. Vale. Igual que muchos. Por un lado: oh, qué bien, fin a los horarios del cole. A tener que levantar a la mayor por las mañanas, a que los horarios escolares nos marquen la rutina. Bien. Me apetece mucho. Por otro lado: oh, Dios, ¿Qué…

Termina la primera semana

Se acaba la primera semana de rutina en toda regla en casa. Y es que la rutina, propiamente, no empieza hasta que los niños no van al cole: entonces sí que nos volvemos esclavos del reloj! Se acaba la primera semana de rutina y estoy como si me hubiera atropellado un camión! Después de un verano respetando mucho los ritmos, de slowlife total, volver a ponernos en marcha no es fácil.

Nervios de junio

Jo no sé a casa vostra, però a la nostra portem uns dies amb un esverament que tomba d’esquena! Des que va començar el mes de juny que s’olorava el final de curs en l’estat emocional de la nostra filla gran. Hi ha com una emoció, com uns nervis,… el sol, la calor, els dies més llargs, més les coses “especials” a l’escola pel final de curs… Tot, fa un còctel molotov d’excitació màxima que fa que aquests dies anar a dormir sigui encara més difícil de l’habitual!

El calvari de l'atletisme

Cuando yo era pequeña me encantaba la asignatura de “gimnasia”, pero había unos días que tocaba atletismo y ese era el día que quería esconderme debajo de las sábanas y no salir. Correr con los compañeros mientras el profesor tenía un cronómetro en la mano me hacía poner nerviosa porque lo de correr no me gustaba. Correr al sprint un momento aún lo toleraba. Pero eso de “Dad 3 vueltas a la escuela” y estar corriendo 15 minutos o más sacando el hígado por la boca, lo detestaba y siempre llegaba de las últimas.

Som molt més

Yo soy bajita, ya lo sabéis. Tú Laia ya me llegas a la altura de los pechos y dentro de dos días serás igual que yo. Vuestras abuela y bisabuela también son bajitas y tenemos las tres el mismo estilo: pequeñas, delgadas y proporcionadas. Hace muchos años, cuando esto de ser bajita me provocaba un poco de complejo es lo que me decía siempre: “pero soy proporcionada”. Me consolaba, mira. Porque siempre, en el cole y en otros lugares, ha habido quien se ha reído de mí. De hecho, y eso más vale que lo sepáis ya ahora, en el imaginario colectivo hay un estándar de cuerpo con unas proporciones y unas medidas. Y si no entras en él, ya has pringado. Uno porque es demasiado gordo, el otro porque es demasiado delgado, uno porque se sale de la media por alto, y otro por abajo. Una porque se sale por los pechos grandes, la otra por los pechos pequeños, uno por unas orejas grandes y el otro por los ojos un poco torcidos.

No vull córrer

Cuando leáis esto ya os habréis dado cuenta que en esta sociedad vamos demasiado deprisa, no tengo ninguna duda. Pero os escribo para deciros que yo no quiero correr, y que a pesar de mi deseo, demasiados días me encuentro corriendo y haciéndoos correr. No lo digo con sentimiento de culpa ni rompiéndome las vestiduras, sino simplemente para que sepáis que lo siento. Laia, siento decirte que te des prisa cuando estás desayunando, es algo que no soporto, que no puedas comer con la calma que a ti te gusta. Pero a pesar de que te levantamos muy temprano para que tengas tiempo de todo, a veces tú necesitarías dos horas más.

Colònies, sí o no?

Cuando los padres entramos en el mundo de la escolarización de nuestro hijo tarde o temprano nos encontramos con las deseadas o odiadas colonias. Y digo deseadas o odiadas porque la percepción que tendremos de ello estará, en buena medida, condicionado por nuestra experiencia con esto de ir de colonias o de campamentos cuando éramos niños. Por tanto, es importante que cuando nos topamos de bruces con este mundo, seamos conscientes de cuál fue nuestra vivencia para ubicarla en el lugar que le corresponde y tratar de que no tiña el momento actual y menos, la vivencia del nuestro hijo.

Estiguem atents!

¿Cómo va el inicio escolar? Estos días tenemos que estar, si se puede, aún más atentos a nuestros hijos. Escuchar qué nos dicen pero sobre todo, qué NO nos dicen. Imaginemos que tenemos un hijo en etapa preverbal, o sea que todavía no nos puede explicar qué le pasa o qué le ha pasado en la guardería… ¿En qué fijarnos? ¿Qué nos dirá cómo llevar este cambio brutal para él como es ir a la guarde o al cole?

Fin de curso

Recuerdo el día que escribí el post “HOY EMPIEZO ALGO NUEVO” Era septiembre y empezaba el curso. Nuestra hija comenzaba la escuela por primera vez ya que nunca ha ido a la guardería, y yo me veía ante un nuevo panorama. De tempos, de ritmos, de personas, de cosas nuevas… sentía ilusión y expectación a la vez. Y en un abrir y cerrar de ojos el curso ha terminado.

A los que estáis con ese nudo en el estómago porque vuestros hijos tienen que empezar la nueva etapa en septiembre os diré que para mí ha sido un gran aprendizaje. Durante este curso todos hemos crecido en todos los sentidos; nos hemos separado cada día primero sólo por la mañana y cuando ella ya lo quiso, también por la tarde. Ella ha aprendido a quedarse en un ambiente que no se parecía en nada al que estaba acostumbrada y aunque al principio le sorprendía la diferencia, pronto comenzó a saborearla.

No hagamos difícil lo que es fácil

Cuando Laia hacía poco que había nacido, vinieron unos amigos a vernos para darnos la enhorabuena. Su hijo acababa de empezar P-3 y cuando les pregunté cómo le iba el cole me dijeron que algo mal desde que, tras los (¡atención!) 15 días de periodo de adaptación, tenían que dejar al niño en la puerta y él tenía que ir solo por el pasillo, entrar en clase y dejar la bolsa y la chaqueta en su taquilla. A su hijo le costaba. Le era muy difícil decirles adiós en la puerta y se le hacía una montaña tener que entrar en clase sin ellos cerca. Lo habían hablado con la maestra pero nada, eran “normas de la escuela” y punto.

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