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Plenitud

Hace muchos días que no te escribo. Seguramente es porque estás tan y tan presente, te noto tantísimo y en el fondo tú y yo charlamos tanto cada día, que ya no tengo esa necesidad imperiosa de comunicarme contigo de forma escrita como me pasaba al principio. Sé que lo sabes pero… es tan emocionante este tiempo… Tengo la sensación de que tú también notas que ya casi estás con nosotros. Eres grande y yo, tu hermana y tu padre notamos cada parte de tu cuerpo, como te mueves, qué haces… y vamos interactuando. Es increíble la relación que se puede llegar a establecer con un bebé intrauterino a pesar de no haber nacido todavía.

La culpa cuando gestas otro hijo

La culpa cuando gestas otro hijo

Muchísimas veces he escuchado como madres embarazadas del segundo hijo, contaban que tenían la sensación de no hacer caso al bebé que gestaban. Que el día a día y la crianza del primero las absorbía de tal manera que en un momento u otro se sentían culpables por no poder hacer las mismas cosas que habían hecho en el primer embarazo. Yo escuchaba y entendía lo que me decían, pero no podía decir mucho ya que era un camino que yo no había transitado.

Querida Lua

Hace una semana que sé que eres tú, Lua, la que está dentro de mi barriga y no Pau. Hacía muchos días que tenía unas ganas locas de saber cuál era tu sexo para poder llamarte por el nombre, para poderme vincular aún más a ti. No te negaré que me ha pasado exactamente como con Laia. Aunque cuando era pequeña y joven siempre había sentido que tendría niñas, una vez me quedé embarazada de Laia, sólo soñaba con bebés que eran niños. Sí, y tenían pene y cara de niño! 🙂 No es que quisiera un niño, en absoluto. Me daba completamente igual. Cuando nos dijeron “es una niña” fuimos muy felices, los dos. Y después de 4 años y pico puedo decir que me encanta tener una hija.

Hores baixes

Hoy ha sido un día difícil… tu hermana se ha levantado con el pie izquierdo y hemos empezado el día del revés, con unos lloros de esos monumentales que hace ella con gritos y chillidos incluidos. Desde que estoy embarazada tengo menos paciencia y me cuestan más estas situaciones. Las gestiono peor y como ya lo sé, intento tomar distancia porque si se me lleva toda su emocionalidad, yo también me pongo a llorar porque me remueve de una manera tremenda.

¿Y si te vas?

Estas últimas semanas no te negaré que he tenido alguna punzada de aquellas que la mayoría de madres seguro que han tenido un momento u otro estando embarazadas: la de “¿y si te vas?”. Cuando gestaba tu hermana hice un post que se titulaba “No quiero que te vayas”. Porque una vez que os sé aquí dentro, no, no quiero que os vayáis. Esta vez, sin embargo, ha sido un poco diferente, porque a pesar del intenso deseo de que te quedes siempre aquí con nosotros, había también un punto de calma, permitiendo que las cosas vayan como tengan que ir. Como si alguna parte mi también te dijera “permito que hagas lo que has venido a hacer, y si dentro de mí no puedes crecer, permito que te vayas si lo necesitas”.

Sense filtres

Al cabo de unas semanas de quedarme embarazada me di cuenta de que me había quedado sin filtros. Poco a poco me habían ido abandonando… Los que hacen que lo que pasa en la vida llegue a ti de manera calmada, entendida, o menos dolorosa, habían desaparecido, y todo penetraba con mucha más fuerza. Penetraba directamente, sin medias tintas. No había la razón que pudiera ir desgranando todo lo que pasaba de una manera que llegara a la entraña de forma más reposada, más tranquila, más relajada.

Els teus inicis

Sólo tengo ganas de no hacer nada. De descansar. De parar, de estar sentada o tumbada, nada más. De leer y de hablar poco. Tengo un cansancio de aquellos profundos, denlos que te dejan hacer poca cosa sin jadear. Hago cualquier tontería y tengo que volver a sentarme, descansar y coger fuerzas. Por eso hace días que decidí que haría muy poco o nada más que lo que estoy haciendo: gestar en sus inicios.

Ja ets aquí

Hace días que sé que estás dentro de mí. Bueno, quizá aún no eres exactamente dentro pero lo que será tu cuerpo físico ya se está formando. Soy muy feliz, quería que lo supieras. Sé que lo sabes ya a estas alturas, pero quería decírtelo. Te quiero desde mucho antes de tenerte en mi vientre. Te pensaba, te imaginaba,… hasta el día que con tu padre decidimos que ya era hora de que vinieras. Y has llegado, rapidísimo, más de lo que nos imaginábamos. ¡Y estamos muy contentos! Hace muchos días que no tengo ninguna duda de que estás con nosotros, pero ayer me hice el test de embarazo, para corroborarlo. En menos de 30 segundos la prueba ya marcaba que sí lo estabas. Fui feliz De tener una evidencia que ya sabía y sentía, pero tener algo físico que dijera “ey, ¡que es cierto!”.

Torno… embarassada!

Nunca había parado de escribir en el blog durante todo un verano. Esta ha sido la primera vez. Como sabéis, en febrero de este año os comuniqué que no quería que el blog me supusiera ningún peso de ningún tipo; quería escribir cuando sintiera el deseo de hacerlo, quería publicar cuando tuviera algo que decir, y al mismo tiempo, quería también entregarme a la vida 1.0, ahora que me sentía más “hacia fuera” después de los muchos cambios que ha habido este año.

La importancia de la base

La importancia de la base

A nosotros nos gusta mucho esquiar. Es un deporte que empecé a practicar gracias a mi compañero, que me hizo amar su pasión y las sensaciones tan espectaculares que se pueden llegar a sentir cuando deslizas montaña abajo por encima de la nieve. Recuerdo que yo, inexperta como era en el tema, cada octubre o noviembre, cuando veía que ya había caído la primera nevada le decía “ya podemos ir a esquiar” y él me respondía “todavía no. No hay suficiente base”. Y por tanto, teníamos que esperar.

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