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Morir, néixer

Este fin de semana ha muerto mi abuela paterna, Rafaela, por culpa de una neumonía a los 85 años. El sábado, el último día que la vi con vida, estaba a su lado, dándole la mano, deseando que se sintiera acompañada. Yo, mientras tanto, notaba los movimientos de Lua en mi vientre, como si supiera que algo importante estaba sucediendo. Imposible, en aquellos momentos, en estos días, no darme cuenta de la trascendencia de todo. Es como chocar de repente en los morros con lo que llamamos de manera algo abstracta, el ciclo de la vida.

El grip

Estoy empezando a ver la luz a una gripe que me ha tenido los últimos 6 días absolutamente fuera de juego. Hacía muchos años que no me encontraba tan mal. De hecho, juraría que no había tenido una gripe así de fuerte, con fiebre tan alta y tan malestar desde la adolescencia! Y no recordaba qué era francamente encontrarse tan mal… Estar así y al mismo tiempo, tener una barriga con un bebé dentro casi en la recta final de embarazo no ha sido fácil y he tenido que encontrar mis propios recursos para controlar la mente y no ponerme histérica con la gripe, la fiebre y el dolor de huesos…

Les tres

Hoy me es imposible no escribiros a las dos. Hoy me he dado cuenta con más fuerza que nunca hasta qué punto os amo. Tu Laia estás enferma. Nada grave, pero tienes tos y fiebre y ya sabes que verte enferma no me ha gustado nunca. Tu Lua estás en mi barriga, creciendo y acompañándome mientras cuido a tu hermana. Estamos juntas, las tres. Esta noche pasada no hemos dormido nada bien y todo ello hace que esté más decaída. Con ganas de llorar y con ganas de escribiros.

La noche del loro

Ignasi hoy estaba contento. Hacía 10 años que habían empezado a salir con la que ahora era su mujer y por la mañana, aún tumbados en la cama, habían dicho que por la noche lo celebrarían con una cena “especial”. Hacía mucho tiempo que no hacían una cena “especial” porque hacía apenas 13 meses que se habían convertido en padres y, al anochecer, solían estar tan cansados​que estaban por poco más que para cenar lo primero que encontraban y acostarse.

El dia de la marmota

El Sábado era el Día de la Marmota… y cuando vi la noticia por televisión pensé que me sentía como Bill Murray en la película que lleva el mismo nombre. Porque desde el pasado lunes que en mi casa casi todos los días han sido iguales. Laia con gripe, una gripe larga, que parece que no tenga fin: fiebre muy alta durante bastantes días (39,5-40 en algunos momentos, sobre todo tarde y noche), mocos (no muchos) y tos (mucha). Y nosotros pues ya sabéis: con termómetro, antitérmicos, muuuuchos mimos, dormir poco o menos, y en definitiva, cuidándola…

Imposible dividirse

Eran la una de la madrugada y era la segunda vez que Nia se levantaba para ir a ver qué le pasaba a su hija de dos años. En el primer despertar, ya se había dado cuenta de que le pasaba algo. Le había dicho “fío” (cosa extraña en ella) y lo había notado quizás algo caliente. Pero Abril se había dormido enseguida y a ella no le había parecido que hubiera que poner el termómetro todavía… “Esperemos”, pensó…

Travessar la malaltia

El jueves de la semana pasada empecé a encontrarme mal. Ya estaba afónica, tenía dolor de garganta y malestar, aquel dolor de huesos que parece que te hayan dado una paliza. Laia estaba estupenda y seguir su ritmo se me hacía difícil. El viernes por la mañana me quedé en la cama y por la tarde fui a trabajar, aunque todavía no estaba del todo bien. Pensé que no pasaría nada, que seguro que ya iba de baja. Cuando llegué a casa me sentía muy cansada y no me acababa de encontrar bien, pero pensé “ahora ya podrás volver a descansar”. Al cabo de un rato, toqué a Laia y la noté hirviendo. Ella estaba pletórica: contenta, activa… pero con fiebre. Estaba a 38 y medio.

Hivern al juliol

La semana pasada os hablaba de la intuición. Al día siguiente de publicar aquel post intuí que a Laia le rondaba algo. Aparentemente no pasaba nada, ella estaba igual de contenta como siempre y no había ningún dato empírico que hiciera pensar que le estaba pasando nada raro. Pero yo tenía la mosca en la nariz. Al día siguiente se levantó, y al cabo de un rato me dijo “tengo frío”, una frase que hemos oído en contadas ocasiones viniendo de ella. Ella es de las que no tiene frío nunca y que en pleno invierno, suda si le pones una chaqueta delgada…!

Saturada

9.5.2012 Son las 23:58 y estoy saturada, me siento absolutamente saturada. Hoy probablemente no seré ni objetiva, ni serena, ni centrada en este post. Porque me siento agotada, saturada, agobiada y si no he ido a dormir todavía es porque ahora que todo el mundo lo hace, yo necesitaba respirar. Y para mí, respirar es también escribir. Lo de la…

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