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Respira

Cuando sientas que la maternidad te desborda, respira. Cuando no sepas cómo calmar este bebé que acaba de salir de tu vientre, respira. Cuando las visitas, el ruido, la luz excesiva y la poca empatía te hagan daño, respira. Respira y no pienses, no pienses en nada. Observa cómo la mente va lanzando pensamientos al vuelo, pero te agarres a ellos, sólo observa y respira.

Amarte

Amarte. Amarte desde el fondo. Amarte con la piel y con los huesos. Amarte, por primera vez, desde la invisibilidad de lo que sólo se piensa. Amarte desde el tacto, después: benditas manos, que podían tocarte. Amarte por todo y por nada. Porque no puedo hacer otra cosa, porque con esto, no hay escapatoria.

Dividir-se

Hay momentos (pocos, por suerte), en los que me queréis las dos, me necesitáis las dos. Hay momentos en que no s parece bien otra opción para que yo pueda llegar a vosotras: esperar un momento, quedaros con papá mientras atiendo a la otra…. No os vale nada, sólo yo. Y me queréis y necesitáis con la misma fuerza: con edades diferentes, por motivos diferentes y con comprensión a diferente nivel de todo lo que está pasando, pero me necesitáis las dos, a la vez, y me queréis sólo para vosotras.

El calvari de l'atletisme

Cuando yo era pequeña me encantaba la asignatura de “gimnasia”, pero había unos días que tocaba atletismo y ese era el día que quería esconderme debajo de las sábanas y no salir. Correr con los compañeros mientras el profesor tenía un cronómetro en la mano me hacía poner nerviosa porque lo de correr no me gustaba. Correr al sprint un momento aún lo toleraba. Pero eso de “Dad 3 vueltas a la escuela” y estar corriendo 15 minutos o más sacando el hígado por la boca, lo detestaba y siempre llegaba de las últimas.

Qué difícil es

Qué difícil es a veces ser madre. (Y lo digo así, de entrada, para que nadie diga que nunca avisé). Qué difícil es no enfadarse cuando delante tienes a tu hijo que hace exactamente lo contrario de lo que querías que hiciera. Qué difícil es no tomártelo como una ofensa, decirte “no es nada personal, es pequeño”. Qué difícil es toparse con su rabia incontrolada, su estallido de emociones, su malestar que todo lo tumba. Qué difícil es acompañarlo de cerca, agacharse, no juzgar, callar. Porque… es muy difícil conseguir detener las frases que se amontonan en el cerebro y que luchan a ver cuál es la más gorda y quieren salir por tu boca y herir, herir igual que te están hiriendo ti. Qué difícil es mantener la boca cerrada y no decir ninguna tontería de la que luego, seguro, (lo sabes) te arrepentirás.

Tener hijos: ¿Dónde me he metido?

Que levante la mano quien alguna vez, a lo largo de la crianza de los hijos, no haya pensado “¿dónde me he metido?” y haya tenido tentaciones de empezar a correr. Las circunstancias pueden ser diversas: después de un parto terriblemente complicado, en una noche de llanto de bebé que parece que no se vaya a terminar nunca, la primera vez que está enfermo y no sabemos qué tiene, ni qué hacer… en la etapa de las rabietas por todo, etc. Cada uno tendrá aquel momento en que sintió que no podía más, que aquello era horroroso, que no podría sostenerlo y salir adelante.

Mirant-te

Podría pasarme horas mirándote… admirándote. Contando tus pestañas largas como un día sin pan… Siguiendo con la mirada los agujeritos de tu nariz pequeña y tiera… Peinándote con las manos, con los dedos pasando entre estos cabellos de color todavía indefinido…

El tacto

El tacto

El tacto, en este momento de mi vida, embarazada de una niña, es importantísimo. No sé si vosotros lo consideráis un sentido vital en vuestra vida o no, pero os aseguro que en la mía lo es. Siempre me ha fascinado el poder del tacto, lo que puede decir una caricia, un abrazo, el toque de una mano, un apretón, un leve contacto piel con piel… a veces tienen mucho más poder que las palabras. El tacto cura, el tacto conecta, y supongo que por eso a veces el tacto asusta. Supongo que es por este motivo que nos tocamos tan poco. A nosotros mismos y a los demás. Nos abrazamos poco. Con abrazos fugaces que duran (el otro día leí) un máximo de 3 segundos de media!

Els teus inicis

Sólo tengo ganas de no hacer nada. De descansar. De parar, de estar sentada o tumbada, nada más. De leer y de hablar poco. Tengo un cansancio de aquellos profundos, denlos que te dejan hacer poca cosa sin jadear. Hago cualquier tontería y tengo que volver a sentarme, descansar y coger fuerzas. Por eso hace días que decidí que haría muy poco o nada más que lo que estoy haciendo: gestar en sus inicios.

Jugar a imaginar

Jugar a imaginar

Escribo estas líneas y estoy agotada. Pero quería escribir para explicar que la maternidad/paternidad tiene días en que estás hecho polvo y al mismo tiempo eres feliz como el que más. Como hoy, que estoy como si me hubiera pasado un camión por encima y al mismo tiempo reconozco que he pasado un día fantástico con Laia.

Hace días que está enferma. Un virus de aquellos que da fiebre y que te dicen “ya pasará”. Pues bien, a pesar de que está enferma, no ha perdido la energía. Bueno, un poquito, quizás sí, pero todavía quiere marcha. Está contenta y activa pero claro, no puede ir a la escuela y hemos pasado desde el domingo un montón de horas juntas en casa. No os miento cuando os digo que si no he oído cientos de veces la frase “mamá, jugamos a imaginar que…”, no la he oído ninguna.

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