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El cuerpo y el postparto

El cuerpo y el postparto

Vuelvo a estar en ese momento. En ese momento en que tu cuerpo parece que vaya por un lado y tú por otro. El post parto tiene estas cosas: hace que tu cuerpo vaya a su rollo! Después del parto, me volví a quedar con esa barriga que parece que estés de tres meses con la diferencia de que ya…

El duelo por el parto que no tuvimos

El duelo por el parto que no tuvimos

Cuando ya eres madre, el parto de alguien muy cercano es una removida. A menudo en forma de nerviosismo: sabemos que está de parto y pasan las horas y no llega esa esperada foto de madre y bebé con el mensaje de “Martina ya ha nacido, ha pesado 3,500 (¿por qué siempre decimos el peso?) y somos muy felices”. Cuando digo alguien cercano quiero decir alguien MUY cercano: una hermana, una amiga a quien queremos mucho, una cuñada, etc. Otras veces lo que sale es ilusión: estamos contentas y como si flotásemos porque está a punto de nacer alguien a quien querremos mucho. Porque seremos tías, o casi, de un bebé que intuimos que amaremos.

Estres postraumático

Busco la definición que más encaja en mi historia y es esta: “se trata de un acontecimiento en la vida del sujeto, una experiencia vívida que aporta, en muy poco tiempo, un aumento tan grande de excitación en la vida psíquica, que fracasa toda posibilidad de elaboración”. Esto es lo que me pasaba a mí. Me había estresado tanto todo lo que había pasado esa semana (dormir tan poco, sentir tantas cosas y tener tan poco tiempo para elaborar todo lo sucedido) que una vez en casa llegó el estrés.

El meu moment

Hace muchos días que me muero de ganas de escribir y no sabéis qué es que las palabras se te amontonen en la cabeza y no tengas ni un segundo para escribirlas! Últimamente me estoy acostumbrando a escribir en las “notas” del móvil con una mano mientras con la otra sostengo a Lua que duerme encima mío o mama… Pensaba: “lo primero que tendrás que hacer en el blog es explicar el parto y todo el que pasó después”, y os prometo que durante días lo he intentado. Pero no me sale. No me sale. Incluso algún día me he sentado delante del ordenador (¡milagro!) intentando escribir alguna raya sobre el nacimiento de Lua pero soy incapaz. Todavía no puedo. Y no sé si es porque aún no me apetece, o si porque el día a día se me come con cosas también muy importantes para explicar que tengo más ganas de compartir. No lo sé. El caso es que he decidido que dejo de agobiarme con esto. El día que menos me lo espere empezaré a compartir todo lo que pasó entonces y ya no podré parar. Seguramente será cuando esté lista para ponerlo todo en su sitio, volver a entrar en ello y volver a revivirlo.

No se cuando…

Os juro que intento encontrar un momento para escribir pero he empezado a ver que es bastante imposible. Mira que tengo la cabeza que me hierve, de frases, de textos, de temas… y que me muero de ganas de plasmarlo todo sobre el papel. Pero hay una pequeña Lua que quiere piel, brazos, leche… y todo esto no lo puedo hacer delante del ordenador. O sí que podría, si fuera indispensable, pero no me apetece hacer dos cosas a la vez, y una de tan importante como maternala. O sea que me he abandonado a lo que es y ya no lucho por encontrar un momento.

A familiares y amigos

Estar embarazada por segunda vez tiene cosas muy buenas y una de ellas es que (a grandes rasgos) sabes un poco lo que te espera. Lo que te espera a ti y lo que les espera a los demás. Cada hijo es un mundo, y no tienen nada que ver unos y otros, es cierto. Pero hay algunas cosas que no cambian y como me conozco y como ya tengo la experiencia de la primera vez, he decidido escribir esta carta a familiares y amigos, ahora que todavía no estoy poseída (del todo) por las hormonas de la maternidad.

Ombres

Normalmente, cuando pienso en las sombras es de noche, porque seguro que ya lo sabéis, de noche las sombras (aunque no lo parezca), son más grandes. Estoy en pleno embarazo y puedo decir que hasta ahora me han visitado poco o nada, pero no soy ingenua y sé qué implica un puerperio vivido a conciencia, cuando te abandonas a lo que es y al aprendizaje enorme que te puede aportar esta etapa. Entonces las sombras pueden ser grandes, y venir a verte cuando menos lo esperas o cuando más vulnerable te sientes. Y cuando pienso en ellas, en las sombras que quizá algún día vendrán, me entra una punzada en el corazón e intento coger aire.

Todo depende

A menudo hay madres que me consultan preocupadas por culpa de alguna frase categórica que alguien les ha dicho y que les ha hecho entrar el miedo en el cuerpo o mejor dicho, la inseguridad. Lo primero que deben saber los padres primerizos o los que están a punto de serlo, es que en la maternidad y paternidad hay muy pocos blancos y negros y en cambio, hay un montón de grises, de azules, naranjas, verdes, rojos intensos y tantos colores como os podáis imaginar.

El otro Julio

Julio era otro. Desde que había nacido su hija, él era otro. Ni en los momentos más optimistas, su compañera Blanca hubiera podido imaginar hasta qué punto habría cambiado Julio convirtiéndose en padre. Había ratos que ella lo miraba embobada pensando, “no puede ser que sea el mismo hombre que hace un mes”, porque había pasado del mayor de los escepticismos con respecto a la paternidad, a quedarse absolutamente enamorado de un bebé pequeñito y rosado que se llamaba Lua y que por ahora sólo hacía que mamar y dormir.

Guapa!

Sé que después de parir tardé siglos a volver a sentirme guapa. A volverme a sentir “estupenda”, a volver a tener ganas de arreglarme, de pintarme, de presumir… Si os tengo que ser sincera, no me importaba lo más mínimo. Yo era feliz dentro de mi burbuja de mujer acabada de parir, de mujer con los pechos a punto de reventar llenos de leche que mira y admira aquella criatura que ha gestado 9 meses dentro del vientre. Si estaba guapa o no, a mí, me importaba (cómo acostumbro a decir) 0. Al cabo de unos meses de burbuja, me di cuenta que me costaba volver a sentir mi cuerpo… mío. Era cómo si todavía no me acabara de pertenecer. La cicatriz, las tiranteces, los pechos… todo ello lo hacía algo más difícil y de hecho, hablé de esto en el post… “¿QUÉ LE PASA A MI CUERPO?”

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