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Parar y agradecer

Parar y agradecer

La vida maternal o paternal es tan frenética y a ratos tan agotadora, que a veces parece que sólo nos quejamos. Nos preguntan que qué tal estamos y respondemos “uf, cansados”, porque es cierto, creo que no hay etapa de la vida tan agotadora como la que vives cuando tienes hijos pequeños. El ritmo es tan rápido, tanto a nivel…

Respira

Cuando sientas que la maternidad te desborda, respira. Cuando no sepas cómo calmar este bebé que acaba de salir de tu vientre, respira. Cuando las visitas, el ruido, la luz excesiva y la poca empatía te hagan daño, respira. Respira y no pienses, no pienses en nada. Observa cómo la mente va lanzando pensamientos al vuelo, pero te agarres a ellos, sólo observa y respira.

Amarte

Amarte. Amarte desde el fondo. Amarte con la piel y con los huesos. Amarte, por primera vez, desde la invisibilidad de lo que sólo se piensa. Amarte desde el tacto, después: benditas manos, que podían tocarte. Amarte por todo y por nada. Porque no puedo hacer otra cosa, porque con esto, no hay escapatoria.

El calvari de l'atletisme

Cuando yo era pequeña me encantaba la asignatura de “gimnasia”, pero había unos días que tocaba atletismo y ese era el día que quería esconderme debajo de las sábanas y no salir. Correr con los compañeros mientras el profesor tenía un cronómetro en la mano me hacía poner nerviosa porque lo de correr no me gustaba. Correr al sprint un momento aún lo toleraba. Pero eso de “Dad 3 vueltas a la escuela” y estar corriendo 15 minutos o más sacando el hígado por la boca, lo detestaba y siempre llegaba de las últimas.

Criar con respeto es importante

Cuando crías con respeto y vínculo hay días duros. Cuando son bebés, hay días que lloran sin cesar porque algo que no sabes descifrar y los meces, los amamantas, los paseas… Noches que se despiertan más veces de las que creías posible, días que se enfadan y protestan y parece que a todo lo que tú dices él responde “NO”. Porque hay días que estás cansada y no puedes con tu alma. Que te gustaría tener la cena hecha, la cocina recogida, la casa en perfecto estado de revista, la ropa plegada y en los armarios, etc. Que te gustaría tener lo del trabajo resuelto.

Gestionar l'absència

El sábado asistí a la jornada de Dona Llum “Del embarazo al puerperio, apoyo emocional contínuo para madre y bebé” y de todo lo que se dijo, lo que más me llegó, fue un concepto mencionado por la antropóloga Serena Brigidi: La gestión de la ausencia. Más allá del contexto en el que ella hablaba, estas palabras han ido haciéndome “runrun” todo el fin de semana. Hace muchos años, una persona que había perdido hacía unos meses a su madre, me decía que en ningún momento desde su muerte la había sentido “cercana”, entendiendo como cercana el hecho de sentirla presente, próxima, en conexión y eso le provocaba un vacío inmenso. Ese día pensé que no me gustaría sentir lo que ella sentía ni tampoco que mis hijos (si un día llegaban), experimentaran esto después de mi muerte.

El día que se conocieron

“¿Cuánto hace que has llamado?” Esta soy yo, impaciente, preguntando a mi marido sobre esta noción de tiempo que a mí (todavía bajo el efecto de mil calmantes debido a la cesárea) y a él nos pasaba a velocidades distintas. Estaba impaciente porque ya estábamos en la habitación, yo con Lua piel con piel, y anhelaba que llegara Laia, su hermana.

Mirant-te

Podría pasarme horas mirándote… admirándote. Contando tus pestañas largas como un día sin pan… Siguiendo con la mirada los agujeritos de tu nariz pequeña y tiera… Peinándote con las manos, con los dedos pasando entre estos cabellos de color todavía indefinido…

El meu moment

Hace muchos días que me muero de ganas de escribir y no sabéis qué es que las palabras se te amontonen en la cabeza y no tengas ni un segundo para escribirlas! Últimamente me estoy acostumbrando a escribir en las “notas” del móvil con una mano mientras con la otra sostengo a Lua que duerme encima mío o mama… Pensaba: “lo primero que tendrás que hacer en el blog es explicar el parto y todo el que pasó después”, y os prometo que durante días lo he intentado. Pero no me sale. No me sale. Incluso algún día me he sentado delante del ordenador (¡milagro!) intentando escribir alguna raya sobre el nacimiento de Lua pero soy incapaz. Todavía no puedo. Y no sé si es porque aún no me apetece, o si porque el día a día se me come con cosas también muy importantes para explicar que tengo más ganas de compartir. No lo sé. El caso es que he decidido que dejo de agobiarme con esto. El día que menos me lo espere empezaré a compartir todo lo que pasó entonces y ya no podré parar. Seguramente será cuando esté lista para ponerlo todo en su sitio, volver a entrar en ello y volver a revivirlo.

Plenitud

Hace muchos días que no te escribo. Seguramente es porque estás tan y tan presente, te noto tantísimo y en el fondo tú y yo charlamos tanto cada día, que ya no tengo esa necesidad imperiosa de comunicarme contigo de forma escrita como me pasaba al principio. Sé que lo sabes pero… es tan emocionante este tiempo… Tengo la sensación de que tú también notas que ya casi estás con nosotros. Eres grande y yo, tu hermana y tu padre notamos cada parte de tu cuerpo, como te mueves, qué haces… y vamos interactuando. Es increíble la relación que se puede llegar a establecer con un bebé intrauterino a pesar de no haber nacido todavía.

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