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El cuerpo y el postparto

El cuerpo y el postparto

Vuelvo a estar en ese momento. En ese momento en que tu cuerpo parece que vaya por un lado y tú por otro. El post parto tiene estas cosas: hace que tu cuerpo vaya a su rollo! Después del parto, me volví a quedar con esa barriga que parece que estés de tres meses con la diferencia de que ya…

El duelo por el parto que no tuvimos

El duelo por el parto que no tuvimos

Cuando ya eres madre, el parto de alguien muy cercano es una removida. A menudo en forma de nerviosismo: sabemos que está de parto y pasan las horas y no llega esa esperada foto de madre y bebé con el mensaje de “Martina ya ha nacido, ha pesado 3,500 (¿por qué siempre decimos el peso?) y somos muy felices”. Cuando digo alguien cercano quiero decir alguien MUY cercano: una hermana, una amiga a quien queremos mucho, una cuñada, etc. Otras veces lo que sale es ilusión: estamos contentas y como si flotásemos porque está a punto de nacer alguien a quien querremos mucho. Porque seremos tías, o casi, de un bebé que intuimos que amaremos.

Parto: Contracciones

Una ventaja de los partos que he tenido con mis dos hijas (si no los conocéis podéis haceros una idea leyendo el último post “YO NO PUEDO PARIR”), es que tengo muchas contracciones. Tanto en el trabajo de pre-parto o pródromos como en el trabajo de parto, y por lo tanto, creo que puedo intentar ayudar a aquellas mujeres que les toca, en breve o en un futuro, vivir unas cuantas para parir a sus hijos. Pienso en mi amiga a punto de ser madre o en mi cuñada, que ha de parir a mi querida primera sobrina… y desde aquí me gustaría contarles a ellas y a todos aquellos que me quieran leer, cómo me las arreglé para soportar aquella infinidad de contracciones. Me centraré en este último parto porque llegué a dilatar casi completa.

Entrevista: El parto en casa

Me hace muchísima ilusión presentar esta entrevista. Hace meses que quería hacerla y costó podernos encontrar con Inma Marcos. Queríamos hablar tranquilamente, no con prisas… Y finalmente encontramos el día para hacerlo. El resultado de aquella conversación-entrevista, es la que se podéis leer o escuchar. Os recomiendo que la escuchéis, porque allí está el tono, la entonación, oiréis la risa de Inma, su voz… y seguro que os será mucho más agradable. Yo la disfruté mucho. Espero que vosotros también.

Re-ubicando el parto

Hace 3 años, cuatro meses y 27 días que dí a luz. Aquello por lo que me estuve preparando durante nueve meses, mentalmente, emocionalmente y también físicamente, pasó un 19 de agosto de 2009 y ahora, la verdad es que me queda muy lejos. Más de lo que pensaba que me quedaría poco después de parir. Pensaba que siempre tendría un recuerdo punzante, claro y nítido del parto. Y evidentemente que lo recuerdo, faltaría más, pero todo ha quedado diluido: no sólo las imágenes de aquel día, lo que pasó y lo que sentí, sino también la importancia que a día de hoy doy a aquel hecho, el parto.

Mi parto

Lo digo de entrada, rompiendo quizás toda intriga; mi parto no fue como me había imaginado. Y esta fue mi primera lección, en el parto, como en tantas otras cosas, tienes que entregarte a lo que ES, sin esperar nada. Porque de nada sirvió haber hecho millones de visualizaciones del nacimiento de mi hija. Dentro de mí, me aseguraba que yo estaba preparada para todo lo que pudiera pasar ese día, pero en el fondo, yo sólo me había preparado para un parto más bien corto, vaginal y natural. Y francamente, no fue ninguna de las tres cosas. No me malinterpretéis, no estoy diciendo que fuera un “mal” parto o que no me haya quedado un buen recuerdo. Simplemente digo que lo que fue y lo que yo esperaba, no tuvo nada que ver. Bueno, quizás hubo puntos de coincidencia; la conexión entre los tres, y que experimenté en mí una fuerza física y psíquica que era justamente lo que había leído en muchos libros; vaya, que las mujeres estamos preparadas para parir.

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