etiquetas

¿Por qué etiquetamos tanto a los niños?

Es algo que hacemos tremendamente a menudo: poner etiquetas. A todo y a todos. Y los niños no escapan de ello; ni los niños ni tampoco, sus padres y madres. 

Hay tantas etiquetas para los niños… mimados, consentidos, vagos, movidos, terremotos, y podría seguir hasta el infinito. Por eso he querido hacer este video, para tomar consciencia todos de lo que suponen las etiquetas y de lo mucho que se equivocan.

Molesta tanto cuando te cuelgan una etiqueta… como si fueras eso y nada más. Como si supieran cómo eres… y a veces no. Muchas veces las etiquetas para lo único que sirven es para segmentar, simplificar y dañar. Porque duelen.

Y además quedan grabadas. ¿Cuántos de vosotros no recordáis qué etiquetas os habían colgado en vuestra infancia? Pero es que además, muchas de las etiquetas que se cuelgan a los niños pequeños describen cosas absolutamente normales.

Etiquetamos comportamientos haciendo extensiva, la etiqueta, a como es la persona.

Por ejemplo: “Pedro es un enmadrado”. Y estamos hablando de un niño de 8 meses que sólo tiene ojos para mamá. Obvio. El tema no es que se describa una situación absolutamente normal sin más, sino que normalmente, cuando se cuelga una etiqueta se hace con rintintín. En modo, muchas veces, despectivo.

Y el niño lo escucha, y la mamá lo escucha y quizás se pregunta si eso es normal, si es que ella está haciendo algo que no debería hacer y un largo etcétera.

Dejemos de etiquetarlo todo. No hace falta. Viviremos más tranquilos, más relajados y nos sentiremos menos juzgados. Nosotros y nuestros hijos. 

Por cierto, por si no viste el video de niños enmadrados, aquí lo tienes:

Y a ti, ¿qué etiquetas te colgaron en tu infancia?

 


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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

4 respuestas

  1. Jo era la desastre, la meva germana l’endreçada, i amb els anys he acabat anant a teràpia per descobrir-ho i treure-m’ho de sobre. Hi havia un malestar en mi que no sabia d’on venia, i pam. Ara és diferent, he pogut treballar en això i anar-me traient aquesta etiquetota quilomètrica de sobre.

  2. A mí me dicen que me «metí mucho por mi hija», con 4 meses de vida es lo lógico, no? Y según crece que está muy enmadrada, con 10 meses, que si es patológico…menos mal que ahora sé que no! 🙂
    Pero sí, creo que todos en mayor o menor medida etiquetamos a los demás, y a todo. Así que ! fuera etiquetas!!!:)

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