Blog de Crianza Consciente

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Actualidad, consejos, reflexiones... ¡y mucho más!

Empecé el blog en febrero de 2011, en este apartado encontraras más de mil posts sobre crianza consciente, reflexiones, consejos y mucho más para ayudarte a vivir una maternidad y paternidad plena, consciente y feliz. En mi canal de YouTube encontrarás más de 200 vídeos que te ayudaran a poner perspectiva y humor a tu día a día.

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Parto
Míriam Tirado

El duelo por el parto que no tuvimos

Cuando ya eres madre, el parto de alguien muy cercano es una removida. A menudo en forma de nerviosismo: sabemos que está de parto y pasan las horas y no llega esa esperada foto de madre y bebé con el mensaje de “Martina ya ha nacido, ha pesado 3,500 (¿por qué siempre decimos el peso?) y somos muy felices”. Cuando digo alguien cercano quiero decir alguien MUY cercano: una hermana, una amiga a quien queremos mucho, una cuñada, etc. Otras veces lo que sale es ilusión: estamos contentas y como si flotásemos porque está a punto de nacer alguien a quien querremos mucho. Porque seremos tías, o casi, de un bebé que intuimos que amaremos.

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Cajón de sastre
Míriam Tirado

TU NO

Lo que os voy a contar hoy no me hace sentir orgullosa, es más, me da cierta vergüenza contarlo y me gustaría, sinceramente, no haberlo tenido que vivir nunca. Pero las cosas son como son y no, a veces, como una quisiera.
“El día que me hundí” me di cuenta de qué me estaba pasando. En ese momento me molestaba muchísimo la felicidad ajena. La planta de maternidad, con una avalancha de parturientas y bebés por todas partes, me suponía un calvario. Con el calor que hace dentro de los hospitales, cada habitación tenía la puerta bien abierta y desde el pasillo podías ver las madres recién paridas con sus bebés en brazos. Ramos de flores que llegaban, padres radiantes de felicidad, y familias enteras con abuelos, tíos y primos que estaban de celebración. Para ir al baño tenía que pasar por ese pasillo y lo hacía con la cabeza baja porque no soportaba ver ninguna de estas escenas.

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Cajón de sastre
Míriam Tirado

El plan

Estábamos sentados en la sala de neonatos y Lua mamaba. Sabíamos que esa mañana me darían el alta y le dije: “yo no quiero que dejemos a Lua sola, tampoco de noche. Te parece bien si nos lo vamos turnando tú y yo para estar en cada toma? Nos quedan 4 días. Será duro pero pasarán y luego no nos arrepentiremos nunca de haberla dejado”. “Sí, claro, hagámoslo así, te sacas leche y cuando tú duermas estaré yo”. Mi marido y yo acabábamos de trazar el mapa que nos guiaría el resto de la semana hasta el alta de Lua. Un mapa gris porque significaba dormir poquísimo y aguantar como fuera, pero para nosotros, un mapa imprescindible. Ya hacía dos noches que era la única madre que me quedaba en neonatos; a mí aún no me habían dado el alta (“ventajas” de parir por cesárea) y a las otras ya las habían enviado a casa; muchas vivían lejos del hospital y la logística era terriblemente complicada para pasar allí 24 horas. Más que complicada, casi imposible. Pero nosotros teníamos una suerte: vivimos justo delante del hospital y todo ello, esperaba, sería un poco más fácil.

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El día que me hundí

Serían sobre las seis de la mañana. Yo había estado en neonatos dando el pecho a Lua hasta que la dejé profundamente dormidita en su cama. Volví a mi habitación, justo al lado, a tumbarme y al entrar, mi madre me preguntó si Lua ya dormía. “Esto es una mierda”, dije, y diría que me cayeron lágrimas. Ella se levantó para abrazarme pero le dije que no, bruscamente y con la excusa de que quería dormir. Pero no era por eso que no quería que me abrazara, sino porque si lo hacía, tenía la sensación de que no podría seguir siendo fuerte y me derrumbaría. Me tumbé en la cama y me dormí al instante. Al cabo de unos diez minutos empecé con unos temblores brutales. “Tengo mucho frío”, le dije a mi madre y me empezó a poner de todo por encima; una manta, una chaqueta,… Duró un rato y no nos asustamos, ni ella ni yo. Sabíamos que era una mezcla de subida de leche y agotamiento profundo.

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0 a 1 años
Míriam Tirado

De la luz a la oscuridad

Los posts de las próximas semanas seguramente serán los más difíciles de escribir. Supongo que porque todavía duelen, porque a pesar de que haya habido ya un proceso de re-colocación de todo ello, el cuerpo y el alma aún lo recuerdan todo. Y sí, todavía duele. Recuerdo aquella noche, 8 horas después del nacimiento de Lua. Yo intentaba dormir sin éxito. La tenía encima mamando sin parar y yo me sentía feliz. Mi madre se tumbó en aquellas butacas que quieren ser cómodas sin serlo y tampoco podía dormir. La familia con quien compartíamos habitación lo intentaba, pero aquel hombre no paraba de roncar. Roncaba tanto que despertaba a su propio bebé.

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El dia de la marmota

El Sábado era el Día de la Marmota… y cuando vi la noticia por televisión pensé que me sentía como Bill Murray en la película que lleva el mismo nombre. Porque desde el pasado lunes que en mi casa casi todos los días han sido iguales. Laia con gripe, una gripe larga, que parece que no tenga fin: fiebre muy alta durante bastantes días (39,5-40 en algunos momentos, sobre todo tarde y noche), mocos (no muchos) y tos (mucha). Y nosotros pues ya sabéis: con termómetro, antitérmicos, muuuuchos mimos, dormir poco o menos, y en definitiva, cuidándola…

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El compromiso

La ma(pa)ternidad es mucho más que tener un hij@. Para mí, significa un aprendizaje, sin duda, pero sobre todo, un

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Cambio de costumbres
Cajón de sastre
Míriam Tirado

Vinculo-Kizuna

28.12.2011 El día 24 de diciembre y vía Twitter recibí este mensaje de mi amigo Sergi Vicente, instalado en China:

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