Ellos son guía

Intervenimos demasiado?

17.5.2012

La maternidad me ha enseñado la importancia de poner palabras pero también, de saber callar. Seguro que alguna vez habéis visto alguna madre/padre/abuelo/abuela/canguro, etc… dando constantes instrucciones al bebé o al niñ@ pequeño. «Ven, vigila, no hagas, deja eso, no te ensucies, habla, ¡juega con el niño!, Dale un beso, coge esto, recoge, ¡cuidado!, haz, no hagas, no rompas, no grites, no hables, di hola, di gracias, ¡quieres esto?, ¡y esto?, ¡quieres un yogur?, ¡Acábate el yogur!, etc, etc, etc….» Podría continuar hasta el infinito… y puesto así, una frase tras otra agobia y puede parecer exagerado, pero hay quien os aseguro que las pone todas seguidas y ¡más aún!

De un tiempo a esta parte he detectado la tendencia de muchos a hablar sin parar a los hij@s, de marcar, y de llenar los espacios de silencio, todos y cada uno de ellos. Como si tuviéramos miedo de no decirnos nada, de estar callados un rato, cada uno con sus cosas, con sus historias… La crianza con respeto para mí también tiene que ver con esto; respetarles su silencio. Respetar que pueda haber ratos que estén callados, jugando, pensando, o mirando un cuento. Respetar que haya ratos que no nos necesiten para nada y que no nos quieran para nada. Quiere decir estar cerca intentando no interferir en sus momentos consigo mismos… Porque siempre hablamos de nuestro tiempo con nosotros. De nuestro espacio… pero ¿pensamos en darles su propio espacio, su propio silencio, su propio contacto consigo mismos?

Evidentemente estoy hablando de niñ@s de cierta edad que agradecerán enormemente que no nos estemos metiendo constantemente con sus cosas… Recuerdo lo mucho que me ha molestado siempre que me dijeran lo que tengo que hacer o que me estuvieran encima… Oir una voz constante que dice «no» un montón de veces al día a un niñ@ es muy, muy cansado, por quien lo escucha y estoy segura que también para quien lo dice. Por eso cuando alguna madre me cuenta que su hij@ empieza a gatear (Véase «OPERACIÓN GATEO«) le digo que se fije en cuántas veces al día le dice «no»… porque si abusa de ellos, el «no» dejará de tener efecto y se convertirá en una palabra como cualquier otra, a la que no parará el más mínimo de atención.

Lo mismo lo podemos aplicar al inicio del habla de los niñ@s. Cuando empiezan a aprender a hacer frases y aún no lo dominan, hacen aquello de tardar en decir las cosas, o incluso de tartamudear mientras piensan cómo iba aquella frase que tienen tantas ganas de decir. A menudo, los adultos, con el ánimo de ayudarles y de ahorrarles un mal tragoy que no tengan que pensar demasiado, somos nosotros quienes les acabamos la frase o les decimos cómo se dice eso que querían decirnos. Flaco favor. Dejemos que se esfuercen, respetemos el tiempo que necesitan para decir cada cosa, aunque ahora lo hagan poco a poco. Dejemos que se expresen… no presupongamos que sabemos lo que quieren decirnos porque quizás no tenemos ni idea. Permitamos que tarden, que tartamudeen… mientras van aprendiendo a expresarse. Intentemos no intervenir, no molestar con nuestras palabras… y liberémonos del peso de querer hacérselo todo fácil, porque no les hacemos ningún favor.

Es su camino, son sus palabras, es su tiempo y es su silencio… Acompañémosles sin querer hacerlo todo por ellos, sin querer llenar los espacios en blanco que ellos ponen para relajarse, pensar o simplemente… no hacer nada. Estemos cerca intentando no molestar demasiado.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on pinterest
Pinterest
Share on linkedin
LinkedIn
Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

3 respuestas

  1. Te doy toda la razón. Yo llevo meses diciendo que no hay que hablarle al niño cada minuto ni acercarle todo lo que pide. A veces, hay que dejarle hacer, observarle, dejar que resuelva sus «problemas».

    1. Exacto! Respetarle su espacio y a la vez confiar que sin estarle todo el rato encima él o ella también aprenderán y evolucionarán… Y lo harán más tranquilos, sin escuchar una voz todo el rato de fondo! 😉

      Besos

  2. Estic molt d’acord. Tendim a intervenir massa. De moment nosaltres no hem fet canvis a casa i el nostre fill, que ja té 9 mesos i mig, va investigant i descobrint… Penso que és un problema patir a cada moment per si és fa mal, per si toca això o allò… Si els deixem fer, sempre sent allà, evidentment, et sorpren la gran capacitat i autonomia que poden arribar a tenir ja de ben petits. Crec que moltes vegades aquest afany d’intervenir té a veure en la poca confiança que tenim els adults en les capacitats dels nens… I aquesta poca confiança, i la conseqüent sobreprotecció, que és gairebé «cultural» no ens deixa veure de què són capaços els nostres fills sense nosaltres i fins i tot els pot arribar a influir fent que perdin la confiança ens ells mateixos. Sens dubte un tema per reflexionar i tenir en compte…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.