Hoy termino la serie de 3 posts sobre la muerte y los niños con la parte «práctica». Porque no es fácil hablar de estos temas con nadie, pero con niños quizás menos. Porque siempre tenemos esa duda de si lo que le diremos le ayudará o no.

Si no has leído los demás posts, te recomiendo que antes de seguir con este, lo hagas:

La muerte y cómo abordarla con los niños. Cap.1: preguntas

Cómo hablar de la muerte con los hijos (Cap.2)

Primero os dije que antes de hablar con ellos necesitábamos hacernos unas preguntas y reflexionar sobre ciertos temas. Luego, os conté cómo podemos hablar de la muerte con los niños para que la entiendan y no se angustien.

Hoy os quiero contar mi experiencia personal y qué recursos y herramientas podéis utilizar para que os echen un cable con este tema que a veces nos cuesta abordar.

MI EXPERIENCIA

Mi hija mayor empezó a preguntar sobre la muerte hace bastante tiempo. Creo que la primera vez hace ya unos años…

Pero ha sido desde este verano, un poco antes de cumplir los 7 años que empezó a fondo con este tema. Empezó a preguntar, a cuestionarse y a hacer sus «conexiones».

QUÉ HAGO CUANDO ME PREGUNTA

Nunca le miento. Le digo que sí, que vamos a morir, pero también le digo que estamos conectadas y que esto seguirá siendo así.

Que nos podremos sentir, de otra forma más sutil, pero que seguiremos juntas. Que yo, antes de tenerla en mi vientre ya la sentía cerca (lo conté en este post), y que nos seguiremos sintiendo después.

Le digo que sí, que los bisabuelos morirán y que no sabemos cuando, que entiendo que eso, la inquiete. Le digo que de la misma manera que nacemos, también morimos, pero que estaremos… aunque de otra forma.

Y entonces le explico lo del segundo post, el de la semana pasada. Hablamos de las mariposas, de la Naturaleza, de lo que vemos cuando vamos al bosque. Le hablo del cuerpo, de la mente, de las emociones… y de que somos mucho más que «sólo» eso.

Le digo que lo importante ahora mismo es que AHORA estamos aquí y estamos juntos. Y que tenemos que procurar vivir de la mejor manera posible, amándonos, respetándonos y pasándolo muy bien. Que hay cosas magníficas en la vida que tenemos que disfrutar, aprender y vivir.

Que morir en esta vida no será triste si hemos vivido de verdad. Y que cuando la muerte nos toque de cerca, podremos llorar, sacar lo que nos produce y apoyarnos los unos a los otros.

Llorar está bien. La tristeza está bien. Sentir está bien.

Y después… pasará. Y volverán la alegría, y las risas… porque no vamos a vivir de puntillas.

Le digo que entiendo que la muerte a ratos le de miedo. Que es normal y que yo también sentí eso a su edad. Que me ha costado unos años sentirme tranquila con esto y poderla mirar a la muerte de frente… y que ella también podrá quedarse serena con este tema, seguro, algún día. Pero que es un proceso… 

QUÉ RECOMIENDO

No mentir.

No ocultar.

No dramatizar ni hacerlo todo más oscuro de lo que ellos ya lo ven.

No hablar de ello si no nos preguntan y si no quieren hablar de ello.

No evitar el tema si nos preguntan y sí quieren hablar de ello.

RECOMIENDO TAMBIÉN…

Sinceridad, hablar desde el corazón, centrados y conectados a nuestro hijo y a su sentir, a su madurez y a su momento.

Recomiendo hacer introspección y afrontar nuestro miedo a la muerte, en caso que lo tengamos. Busquemos ayuda profesional si ese miedo es aterrador y nos paraliza.

HERRAMIENTAS

Además de todo lo que os he contado, hay otras cosas que podemos hacer para ayudar a transitar estas reflexiones sobre la muerte y también en caso de duelo por una muerte cercana. Aquí os dejo con algunas herramientas que os pueden ir muy bien:

EL RITUAL

Ritualizar ayuda muchísimo en estos momentos y en otros. Lo conté en este post.

En caso de muerte va bien encender una vela durante unas horas explicando a los niños que es una vela para el abuelo para (lo que queramos decirle que le pueda ayudar: para que le de luz allí donde esté, para hacerle presente, para lo que sea que nos de consuelo y a ellos también).

Cada vez que nace alguien importante para nuestra familia, encendemos una vela y les cuento a las niñas que es para iluminar el camino de ese bebé que está por llegar. Para iluminar esa transformación.

Ellas ponen conciencia también en ese momento importante de tránsito para ese niño y nos conectamos con él, de alguna forma. Les gusta. Es bonito.

Con la muerte, este ritual también debería ser un acto bonito, de luz, que ayude a poner conciencia a lo que acaba de ocurrir y a esa nueva transformación que experimenta nuestro ser querido.

Los rituales, además, ayudan a sacar hacia afuera y dan pie a que se hable de lo ocurrido y de esta forma, puedan salir emociones, sentimientos que dentro, duelen.

Otro ritual puede ser ir a algún sitio caminando que sea importante para nosotros. Y allí leer algo, dejar un dibujo que hayan hecho, decir unas palabras, etc.

EL DIBUJO

El dibujo también ayuda a sacar hacia afuera la angustia, el miedo, la tristeza… utilicémoslo también en estos casos. 

Que dibujen lo que sienten. Lo que ven con su “ojo interior”. Démosles colores y que expresen.

Démosles papeles enormes para que puedan dibujar con todo su cuerpo su dolor o su sentir… Que esa tristeza o esa preocupación salga hacia afuera… 

Y durante este acto, si ellos no hablan, no hablemos tampoco nosotros. El silencio ayudará a la concentración para poder expresarse mejor. 

LA MÚSICA

La música ayuda mucho a expresar y a desbloquear esas emociones que a veces parece que hayan quedado trabadas en algún rincón de nuestro cuerpo.

Pongamos música que les/nos ayude… ¿Cuál? Para cada uno puede ser distinta… Algunos escogerán clásica, otros, otra totalmente distinta. No importa.

Y dejad que la música os/les guíe.

LOS CUENTOS

Son otra herramienta que podemos utilizar. A pesar de ello, puede ser que el niño, si no quiere hablar de ello, a la que intuya que el libro le puede llevar a ese lugar del que no quiere acordarse, no querrá que se lo contéis y se cerrará en banda.

Pero pueden ir bien si el niño quiere y le apetece mirar la muerte a la cara. Si no quiere, cuando queramos leerle este libro nos dirá que no. Pero podemos probar y observar…

Quizás le gusta y a través del libro va pudiendo hablar de lo que le da miedo, le preocupa o le duele.


Hasta aquí este intensivo de 3 posts para hablar de este tema que tanto cuesta. Pero antes, una última cosa, un último consejo:

Pensad en vuestra muerte. Pensad en lo que va a pasar: que os vais a morir. Porque estos pensamientos os ayudarán a ver con claridad como queréis vivir a partir de ahora, qué no queréis perderos, con quién queréis estar de verdad y a qué es a lo que queréis dedicar vuestra vida y vuestro esfuerzo.

Todo esto, tener la muerte presente, os ayudará a vivir mejor. A vivir de verdad. Sin reservas, sin miedo. Y vivir sin miedo no tiene precio.

Vuestros hijos se beneficiarán de todo ello y podrán, a su vez, vivir mucho mejor.

Que cuando llegue la muerte sepamos que, al menos, hemos vivido en mayúsculas!


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2 Comentarios

  • Julieta Mora

    Míriam te agradezco infinitamente esta trilogía. Creo que también nos sirve para abordar la fatalidad, las noticias tristes, lo inesperado. Me refiero a cuando en la familia alguien se ha accidentado gravemente o hay una enfermedad chunga.

  • Gema

    Belleza. Eso es lo que transmite esto que escribes. Belleza a pesar de ser un tema bastante tabú. Ser capaces de verlo de otro modo, de integrarlo, normalizarlo, darle la importancia que tiene, sin sobrecargar ni restarle trascendencia. Gracias una vez más por lo que escribes y, sobre todo, por cómo lo escribes. Me sirve de mucho….

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