La llegada de un hermano. Live.

La llegada de un hermano. Live.

La llegada de un hermano. Live.

Con la llegada de un nuevo miembro en la familia hay muchas piezas que encajar. Aparecen un montón de emociones que hay que procesar y que hay que acompañar en nuestros hijos y en nosotros. Es tan importante todo lo que sucede, que decidí dedicarle un directo el 4 de diciembre en Instagram y en Facebook. Te lo dejo a…

Celos entre hermanos

Celos entre hermanos

¡Ay los celos! ¡Qué difícil a veces, ¿verdad?! Pero de verdad, si sabemos qué son y cómo abordarlos, la cosa mejora muchísimo…     Quizás también te ayude leer esto: «CELOS ENTRE HERMANOS: CÓMO ABORDARLOS» Y vosotros, ¿qué tal los lleváis?

¿Por qué molesta tanto la crianza con apego?

¿Por qué molesta tanto la crianza con apego?

¿Por qué molesta tanto la crianza con apego? ¿Por qué? Me acuerdo de cuando mi madre estaba embarazada de mi hermano. Yo tenía 15 años. La veía gozar con su barriga. Se la tocaba, le cantaba, le hablaba… En noviembre nació y la veía mecerle, pasearle, cantarle, amamantarle… La veía gozar criándolo. LOS veía disfrutar amándolo sin reparos, sin medias…

Los celos entre hermanos: cómo abordarlos

Los celos entre hermanos: cómo abordarlos

En primer lugar, espero no decepcionar a nadie si digo que todos los niños tienen celos. Sí, todos, sin excepción. Celos de hermanos o del padre, o de que sus padres se abracen, o de los abuelos, o de un primo, o de un amigo que un día viene a jugar a casa… Digo tan contundentemente que todos los niños tienen celos como que todos los niños en algun momento sienten enfado, rabia, alegría, felicidad, tristeza infinita, miedo… y un sinfín de emociones más. Con los celos pasa algo estraño y es que muchas veces no queremos verlos. No queremos aceptar que nuestro hijo mayor siente celos, o el pequeño, da lo mismo. Queremos pensar que no los sienten porque no queremos ver que sufren por algo que, de alguna forma, hemos provocado nosotros: que tengan un hermano. O sea que entonces pasan esas cosas como por ejemplo encontrarte a alguien conocido por la calle que acaba de tener a su segundo hijo y te comenta: “muy bien, oye, el mayor no tiene nada de celos, en absoluto”. Al cabo de un tiempo os volvéis a encontrar y te dice “continuamos estupendamente, ninguno de los dos tienen celos, se quieren con locura… Sí que por la tarde están muy demandantes y lloran sin motivo muchas veces, pero celos, ¡ni hablar!”. Y yo digo… vaya, qué raro que estos niños no sientan nunca celos el uno del otro teniendo que compartir lo que más quieren, o sea, sus padres!