Respira

Respira

Cuando sientas que la maternidad te desborda, respira. Cuando no sepas cómo calmar este bebé que acaba de salir de tu vientre, respira. Cuando las visitas, el ruido, la luz excesiva y la poca empatía te hagan daño, respira. Respira y no pienses, no pienses en nada. Observa cómo la mente va lanzando pensamientos al vuelo, pero te agarres a ellos, sólo observa y respira.

100 días en 1

100 días en 1

Hoy he vivido 100 días en 1. Me he levantado a flor de piel y he sentido que quería tener un hijo en mi vientre. Al cabo de un momento, he deseado una barriga grande, un buen parto y un puerperio revelador. Pero al cabo de otro he pensado «no, no, ahora no» y he deseado más tiempo a solas, más tiempo de tres y más tiempo de dos, todavía…

Hoy he vivido 100 días en 1 y a ratos he tenido ganas de llorar. Lo he hecho, un momento, pero es que enseguida ya no me ha apetecido y he reído de corazón con lo que hacía y decía ella bailando en el comedor.

10 consejos para sobrevivir a la Navidad (con y sin hijos)

10 consejos para sobrevivir a la Navidad (con y sin hijos)

Tenemos la Navidad en la vuelta de la esquina y estas fechas, queramos o no, nos remueven. Por mil motivos diferentes: son días de encuentros familiares y en muchas casas queda clarísimo cómo son los vínculos entre unos y otros. Son días que, aunque intentemos que no la haya, aparece presión: los que reciben las visitas en su casa, presión porque todo salga bien, porque todo esté perfecto, porque la comida sea riquísima. Los que van a casa de los demás, porque sea «soportable», o porque los regalos gusten, o porque mi hijo se porte bien, o porque… Por eso he creído conveniente dar, humildemente, algunos consejos para poder encarar estos días como lo que son: días de fiesta.

Canvis

22.6.2011 Nunca he sido fan de los cambios, no porque no me gusten sino porque justo antes de que sucedan, he notado siempre en el estómago como una especie de vértigo que me incomoda bastante hasta que el «cambio» no se ha producido. De alguna manera es como cuando iba a escalar. El día que decidimos hacer una vía larga…

Carta de una mujer en puerperio a su pareja

Lo del puerperio o del post-parto, (que para algunos se acaba con la cuarentena pero que no es verdad, porque en el fondo, parece que nunca se acaba y se perpetúa con la crianza de un bebé que reclama y reclama), es como nadar en un humedal; son preciosos pero tienes que vigilar si no quieres hundirte.

Vas flotando entre un sinfín de emociones con la sensación constante que al más pequeño descuido, las aguas se te comerán y no podrás salir nunca más.

El barro son los miedos, a no hacerlo bien, a que se atragante cuando yo no la mire, a que me caiga en un momento de demasiado cansancio o de demasiada confianza, a que se aburra conmigo de hacer cada día lo mismo.