Tag: gelosia

Equilibri inestable

Si tenéis hijos, seguro que sabréis de qué os estoy hablando: estamos en un momento de equilibrio inestable. O de equilibrio colgando de un hilo. Lo del «todo está bien pero ten cuidado porque en una décima de segundo puede dejar de estarlo». Os sitúo: Hija de 5 años y medio que a ratos es muy mayor y a ratos se vuelve muuuuy pequeña. Hija de un año que es muuuuy pequeña pero que a ratos quiere ser muuuuy mayor. Padres que intentamos, a pesar del montón de trabajo y el montón de cosas en la cabeza, atender las necesidades de una y otra sabiendo, sin embargo, que a veces el equilibrio se rompe. Más un factor que es un gran desestabilizador de la balanza: celos.

Frases para dejar de meter la pata

Demasiado a menudo oigo frases que me dicen a mí o a mis hijas y pienso «Nooooooo, acabas de meter la pata» o “hacía falta decirme eso ahora?»… Como es algo que vivo yo y muchas madres me cuentan que también sufren con determinadas frases que les dicen familiares, amigos o desconocidos, aquí os propongo algunas ideas y reflexiones para dejar, por favor, de meter la pata.

Adults gelosos

Eva llegó a casa muy enfadada. Se le notaba en los gestos y en la cara, y sobre todo, en que dijo un «¡hola!», muy distinto de los que dice ella. Cuando llega a casa de trabajar y grita «¡hola!» desde la puerta, se le nota en la voz que es feliz, que está contenta. Se le nota, en sólo una palabra, que tenía ganas de salir del trabajo y venir corriendo a casa, a ver a su hija y su marido. Ellos dos se ven poco rato porque Carlos tiene que irse corriendo porque a las 16h empieza su turno, o sea que sólo tienen media hora para verse y relevarse explicándose qué ha hecho Julia, como ha estado, qué ha comido… lo típico que hacen tantos padres justo antes de apretar a correr para no llegar tarde a trabajar.

Los celos entre hermanos: cómo abordarlos

Los celos entre hermanos: cómo abordarlos

En primer lugar, espero no decepcionar a nadie si digo que todos los niños tienen celos. Sí, todos, sin excepción. Celos de hermanos o del padre, o de que sus padres se abracen, o de los abuelos, o de un primo, o de un amigo que un día viene a jugar a casa… Digo tan contundentemente que todos los niños tienen celos como que todos los niños en algun momento sienten enfado, rabia, alegría, felicidad, tristeza infinita, miedo… y un sinfín de emociones más. Con los celos pasa algo estraño y es que muchas veces no queremos verlos. No queremos aceptar que nuestro hijo mayor siente celos, o el pequeño, da lo mismo. Queremos pensar que no los sienten porque no queremos ver que sufren por algo que, de alguna forma, hemos provocado nosotros: que tengan un hermano. O sea que entonces pasan esas cosas como por ejemplo encontrarte a alguien conocido por la calle que acaba de tener a su segundo hijo y te comenta: “muy bien, oye, el mayor no tiene nada de celos, en absoluto”. Al cabo de un tiempo os volvéis a encontrar y te dice “continuamos estupendamente, ninguno de los dos tienen celos, se quieren con locura… Sí que por la tarde están muy demandantes y lloran sin motivo muchas veces, pero celos, ¡ni hablar!”. Y yo digo… vaya, qué raro que estos niños no sientan nunca celos el uno del otro teniendo que compartir lo que más quieren, o sea, sus padres!

Els gelos i els nens

3.10.2011 El otro día me contaron el caso de un niño que no lleva nada bien que haya entrado un bebé en casa, vaya, que eso de tener un nuevo hermano que ocupe el tiempo y las tetas de la SU madre, no le gusta nada. Ya hace tiempo que tenía ganas de escribir sobre los celos y sobretodo, de…