Tag: violència obstètrica

Las quejas, mejor por escrito

Las quejas, mejor por escrito

Estoy todavía procesando todo lo que me habéis contado a raíz del video «Cuando a las madres nos tratan de tontas» tanto aquí en el blog, en este post, como en la página de Facebook. Madre mía… que frases más horrendas os han dicho, qué mal os han hecho sentir a tantas… Lo siento, lo siento mucho. Me entristecen estas experiencias de…

El duelo por el parto que no tuvimos

El duelo por el parto que no tuvimos

Cuando ya eres madre, el parto de alguien muy cercano es una removida. A menudo en forma de nerviosismo: sabemos que está de parto y pasan las horas y no llega esa esperada foto de madre y bebé con el mensaje de «Martina ya ha nacido, ha pesado 3,500 (¿por qué siempre decimos el peso?) y somos muy felices». Cuando digo alguien cercano quiero decir alguien MUY cercano: una hermana, una amiga a quien queremos mucho, una cuñada, etc. Otras veces lo que sale es ilusión: estamos contentas y como si flotásemos porque está a punto de nacer alguien a quien querremos mucho. Porque seremos tías, o casi, de un bebé que intuimos que amaremos.

Cuando acabas de parir y no ha sido como esperabas

Cuando acabas de parir y no ha sido como esperabas

Algo muy doloroso que vive una mujer cuando su parto va del revés, es que nadie, o en el mejor de los casos poquísima gente, entiende su tristeza. Los familiares y amigos que te vienen a ver pasan casi de largo y de puntillas por aquel parto donde quizás hemos vivido las situaciones más desagradables y duras de nuestra vida (o casi) y quieren que seas almenos igual de feliz que ellos cuando ven a tu bebé. Y encima de aquel sufrimiento que a veces puede haber durado muchas horas, (no sólo físico sino emocional por, por ejemplo, haber sido mal tratada por el personal que te atiende o por haber temido por la vida de tu hijo o la tuya), se añade la sensación de que nadie te entiende.

Stop violencia obstétrica

De violencias hay de muchos tipos, también en lugares que, de entrada, nos parecería imposible. Por ejemplo, dentro de un hospital. Traspasar la puerta de un centro sanitario debería suponer estar protegidos, asegurando que nada ni nadie nos hará daño, nos humillará o nos atacará. Pero esto no siempre es así. Mucho más a menudo de lo que aparentemente parece…