Cuando más te resistas a una etapa o momento que atraviese tu hijo/a, más largo y difícil se va a hacer. Tu resistencia aumenta su inseguridad y esto lo complica todo. Porque eso que ocurre nos remueve por lo que sea, y nos enfadamos con la situación y con nuestro hijo/a, cosa que aviva el conflicto y en él o ella, la sensación de no estar siendo aceptado. Todo esto es inconsciente: nuestra removida y la suya, y solo cuando nos hacemos conscientes de lo que ocurre en esas capas que no se ven, podemos poner luz a lo que ocurre.
Pongo un ejemplo: sabe vestirse sin problema pero pasa una etapa o unos días en que quiere que le vistas. Porque tiene celos, porque ha vuelto al cole, o por lo que sea. Te molesta que te reclame para vestirse ahora que ya sabe hacerlo y le dices que no, que ya es mayor, que vale ya, Enfado cada día con este tema. A ti te comen los demonios. Te da miedo que dependa siempre de ti, que sea por pereza, que no se esfuerce, que no empatice contigo, que vas de culo. Tu peque tiene miedo de crecer de perder mimos. Tiene miedo de que ya no le aceptes si por lo que sea, da pasos atrás o tiene dificultades. Todos vuestros miedo os alejan y desconectan. En realidad no pasa nada grave. Es normal. Crece tiene momentos de avance y de retrocesos, el problema es cuando eso nos remueve y no lo hacemos consciente. Si lo conseguimos, lo podemos entender y acompañar. Cuando somos concientes de lo que ocurre y lo entendemos, podemos ver de dónde viene nuestra resistencia y miedos. Luego ya no nos lo tomamos como algo personal. Sin activación emocional podemos lidiar con el «vísteme tú» de forma más amable y consciente. Eso le calmará y se sentirá acompañado y aceptado y podrá pasar página a esto antes.
Esto es aplicable a todas las edades. Si te remueve sus cambios adolescentes y le criticas todo el rato, más os vais a desconectar y más larga y difícil se va a hacer esta etapa. Pon atención en ti: en por qué te resistes a lo que ahora ES. Por qué te molesta, por qué no te gusta el hijo/a que ahora ES. Líbrate de expectativas y ve a tus miedos, deseos, frustraciones y heridas. Justo ahí están todas las respuestas y todas las soluciones.
Ojalá esto te ayude. No es fácil, es cierto, pero las cosas importantes nunca lo son. ¿Resuena?




