14.5.2015

 

Cuando los padres entramos en el mundo de la escolarización de nuestro hijo tarde o temprano nos encontramos con las deseadas o odiadas colonias. Y digo deseadas o odiadas porque la percepción que tendremos de ello estará, en buena medida, condicionado por nuestra experiencia con esto de ir de colonias o de campamentos cuando éramos niños. Por tanto, es importante que cuando nos topamos de bruces con este mundo, seamos conscientes de cuál fue nuestra vivencia para ubicarla en el lugar que le corresponde y tratar de que no tiña el momento actual y menos, la vivencia del nuestro hijo.

 

Es decir, si me encantaba ir de colonias y quiero que mi hijo vaya porque lo disfrute, tengo que tener claro que esta es la MI experiencia y que a mí me gustara mucho, no quiere decir que a mi hijo también le tenga que gustar. O al revés: si lo detestaba y echaba de menos a mis padres, este hecho no implica que a mi hijo le vaya a pasar lo mismo.

 

Digo esto porque a menudo decimos, hacemos o actuamos motivados más por nuestra vivencia que no teniendo en el punto de mira nuestro hijo, su momento, su maduración y sus deseos.

 

Con este tema de las colonias yo tengo luces y sombras. Me explico: mi experiencia es muy buena en eso de ir a dormir fuera con otros niños. A mí me encantaban no sólo las del cole, sino que además, iba a un grupo scout desde los 8 años y nos íbamos a menudo de fin de semana y en verano, de campamentos. Además, a partir de los 18 años fui monitora y veía a algunos niños (también a partir de 8 años) a los que NO les gustaba venir. Y no sólo eso sino que lo pasaban realmente mal sin los padres (sobre todo cuando se hacía de noche). Les echaban de menos y algunos, mucho.

 

He sido madre y me he reencontrado con este tema, el de las «colonias», el de pasar noches fuera de casa y he visto, no sin sorpresa, que hay guarderías que también se llevan los niños de colonias. Niños de 2 años que se van dos días y una noche de casa. Y aquí vienen las sombras que tengo sobre este tema: creo que no hay ninguna necesidad de hacer este tipo de salidas a estas edades. Y no sólo eso, sino que creo que los niños no están preparados para hacerlo. Vamos, que no es lo que toca, creo, a nivel madurativo.

 

Y aquí alguien me puede decir: «mi hijo fue y se lo pasó muy bien». Quizás sí, vamos, seguro que en algún momento se lo pasaría bien, no lo dudo. Pero realmente es necesario que vaya con más niños de su edad (tan pequeños) y con las maestras dos días fuera de casa? Es lo que un niño de 2 años necesita en ese momento? A menudo, a esta edad ni siquiera juegan entre ellos. Interactúan pero no es como la relación social que establecen con los otros niños cuando ya tienen 4 o 5 años, ni mucho menos. A esta edad, a los 2 años, necesitan todavía estar muy en contacto con la madre y el padre, las personas con las que (generalmente) están más vinculados. Y los necesitan para crecer, para sentirse seguros, para ir madurando, y para relacionarse con el mundo.

 

Creo sinceramente, que hay una tendencia bastante generalizada de querer que los niños crezcan muy rápido. Incluso me pregunto si son necesarias las colonias en preescolar (P3, P4 y P5). Y en este caso, diría que tal vez algunos niños están preparados y otros no. Si los padres son conscientes de en qué punto está su hijo y le respetan, no hay problema, porque sabrán decir «No vendrá», en la escuela. Pero si los padres resulta que nos hace ilusión que vaya, puede que empujemos a nuestro hijo a ir de colonias sin que él esté nada preparado para ello.

 

En nuestra escuela, en preescolar, se hacen colonias pero Laia no ha querido ir hasta este año, que tiene 5 años y medio. Lo ha pasado muy bien a pesar de que a la hora de ir a dormir nos echó de menos, según nos explicó al llegar. Este año la hemos visto preparada y estábamos convencidos de que podía capear el momento de añoranza, si venía alguno. Los otros años no la veíamos a punto, pero era ella misma quien nos decía “dormir sin vosotros? ni hablar!”.

 

Y no os diré que es fácil respetar el momento de nuestro hijo. Porque a veces queremos que haga lo que hace el resto y si dice que no, que no quiere ir, puede que sintamos que nuestro hijo va «atrasado» en esto de despegarse. Pero debemos saber que si le empujamos antes de tiempo, si no está preparado y resulta que pasa dos días terribles, puede que nunca más quiera volver a irse con el cole de colonias. Y lo digo porque yo había tenido niños que venían no porque ellos quisieran, sino porque lo querían sus padres… y era un drama. Se les notaba: no acababan de disfrutar porque no podían relajarse. La sombra de la añoranza, del «no quiero estar aquí», se cernía sobre ellos y no podían disfrutar como el resto de niños lo hacían. Y muchos de ellos, al poco, plegaban. Desconozco si más adelante les entraban ganas de ir de colonias otra vez…

 

No es fácil y cuesta encontrar el punto justo de respetar su momento, saberlo ver, aceptar lo que expresen sobre si quieren o no ir y mantenernos serenos para no influir en su decisión: ni engañándolos, ni manipulando para que acaben haciendo lo que queremos, ni condicionándolos.

 

Pero si tenéis un hijo que no quiere ir y lo respetáis, es muy probable que un día se sienta preparado y quiera probar la experiencia. Si ha ido y le ha gustado, fantástico. Pero si no, no pasa nada por esperar unos años a que vuelva a apetecerle. No será menos, ni tendrá ninguna carencia por no ir de colonias.

 

Es más, ni que no vaya nunca… no pasará nada. Nada de nada.

 

 

8 Comentarios

  • asi piensa una mama

    Tens molta rao miriam. Jo ho he passat be i malament de colonies i penso que una cosa que tinc clara es que quan arribi el moment han de ser les meves filles qui triin si volen anar o no. De moment per exemple ni tan sols volen quedarse soles a casa de les amigues i es un tema que respecto i que defenso. 🙂

    • Míriam

      Hola Así piensa una mamá,
      Sí, ja arribarà el dia que en tinguin ganes. Quan estiguin madures i preparades per a fer-ho. Mentrestant, acompanyar-les en el seu moment i en la seva voluntat de, per ara, no dormir fora de casa.
      Una abraçada

  • Inski

    Estic totalment d’acord! Nosaltres ens ho trobarem l’any vinent a P4 i tinc molt clar que si no hi vol anar no passarà absolutament res. El que més em preocupa és que digui que sí que hi vol anar perquè entre uns i altres la convencin i després s’ho passi malament. No tinc ni idea de si estarà preparada, espero d’aquí un any ser capaç de veure si ho està sense filtres per cap banda. Aquest any, per exemple, va ser ella la que va decidir un dia que volia dormir per primera vegada a casa dels seus avis i va anar molt bé. Però és clar, els avis no són les mestres!

    • Míriam

      Hola Inski,
      tens tota la raó, moltes vegades de les colònies se’n parla cada dia a classe i el nen que no hi vol anar es pot sentir pressionat. O a vegades són les mateixes mestres les que amb tota la bona intenció del món (espero), miren de convèncer al nen perquè hi vagi. Els pares, els que esteu presents amb els fills i hi esteu connectats, sabreu què volen i què estan preparats per fer.
      I llavors, només caldrà respectar-ho.
      Una abraçada

  • Aura

    Jo vaig viure les colònies, campaments, esplais i similars com una autèntica tortura a la que m’obligaven a anar convençuts de que era bo per la meva socialització. No vaig tenir males experiències, senzillament, vaig haver d’anar per obligació anys i panys (fins als 12-13) a un lloc on no volia estar i on les activitats no solien interessar-me gaire. El meu home, en canvi, s’ho passava d’allò més bé i, fins i tot, anava solet a apuntar-se. Ja està parlat: es respectarà la voluntat del nen en cada moment. Si ens surt un fill d’anar de colònies sempre que pugui, que hi vagi; però al primer signe de que això no és per ell, a casa que es queda amb tot el gust del món. No permetré que un fill meu s’ho passi malament per quelcom que no és pas obligatori ni necessari; ja en vaig tenir prou jo soleta, de patiment, com per encolomar-se’l a ell.

    • Míriam

      Hola Aura,
      quina mala experiencia, mare meva! No m’extranya que no t’agradin gens les colònies, quin patir! Segur que haver-ho viscut així et farà entendre molt bé al teu fill en cas que expressi algun senyal de què NO hi vol anar.
      I és ben bé això: no és ni obligatori ni necessari. Si és per gaudir-ho, fantàstic, però per patir-ho, mai.
      Una abraçada

  • Rebeca

    Hola Miriam , hoy buscando me encontrado tu post y me va al pelo .. Mi hijo de 3 años a empezado este año el cole y se van de colonias , el duerme con nosotros y está muy conectado con nosotros , nosotros hemos decidido que no va y el dicd que si … Tengo muchas dudas de cómo enfocarle el tema cuando llege el día que vea que ya han pasado y vea el no a ido , la verdad me parecen absurdas a esas edades

  • marta

    Hola Míriam!
    Buscant, precisament, colònies d’estiu per les meves filles de 4 anys m’he trobat amb el teu post.
    T’he de dir que hi estic i no hi estic d’acord. En el nostre cas, les nenes van anar de colònies tant a P1 com a P2 i en cap moment se’ns va informar què s’enyoressin o estiguessin neguitoses… de fet, es de les poques nits que van dormir sense el seu nino (tot i que el portaven!).
    Dius que a aquestes edats necessiten tenir a prop a aquells amb qui tenen un vincle fort i que es una bogeria deixar-les amb les mestres… i jo em pregunto: quin vincle tenen amb les mestres? Perque en el nostre cas tenien (i encara tenen) un vincle molt fort amb la seva primera mestra que les va acompanyar a P1 i P2, i precisament perque sabia que estant amb ella les nenes estarien molt be no vaig tenir cap dubte en portar-les de colònies!

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