felicidad

Felicidad

Ayer, sin saber por qué, empecé a cantar “I’m singing in the rain”. Laia me preguntó: “¿qué cantas?” y le dije “una canción muy bonita… ¿quieres que te la enseñe?”.

El milagro de la tecnología hizo que al cabo de un minuto estuviéramos mirando en mi móvil la escena famosísima de Gene Kelly bailando y cantando bajo la lluvia…

¿Recordáis el post “Los niños y las incansables repeticiones”? Pues bien, ayer Laia vio la misma escena casi 12 veces y quizás las seis primeras siempre me hacía la misma pregunta: ¿Por qué se quita el paraguas? ¿Por qué quiere mojarse?”. Le sorprendía que el actor hiciera lo que no ve nadie hacer en la calle: pisar charcos, salpicarse, mojarse de arriba abajo, pasar del paraguas, cantar, bailar…

“Porque es muy feliz, Laia, y lo es tanto, que tiene ganas de mojarse y de sentir el agua en la cara. Porque cuando la gente somos felices también cantamos, y bailamos, y nos da igual si nos ensuciamos o nos quedamos empapados”.

Se quedó pensativa, mirando fijamente la imagen de aquel hombre enormemente feliz que saltaba encima de los charcos y que subía a las farolas… y al cabo de un rato dijo: “Pues el día que llueva y yo sea feliz como él, haré lo mismo”. Y me vinieron unas ganas locas de que llueva y de salir con Laia en la calle y ver cómo se desmelena y se moja, ¡y hace de G.Kelly bajo la lluvia!

Porque cuando eres feliz de verdad como G.Kelly en esa película, no tienes suficiente en serlo, sino que hay algo que hace que lo grites a los cuatro vientos.

Porque la felicidad no se puede esconder ni disimular. Porque la felicidad profunda, aquella que permanece, aquella que se mezcla con alegría, y que dura no un instante sino que, simplemente, no se detiene, te hace cantar, silbar, bailar, amar, abrazar, besar, hacer el amor, decir “te quiero”, decir “lo siento”, acariciar, reír,…

Y yo quiero que Laia sienta esto cada día, la felicidad plena, el gozo de ser más allá del hacer o del tener.

Quiero que baile en los charcos y ría mientras le caen gotas de lluvia en la cara. Que se llene de ella, así como del sol, y del viento, de la noche, y de la oscuridad, del aire y de la tierra, de la arena, la sal, de mi amor, y del amor de los demás…

No estoy nada de acuerdo con los que dicen que la felicidad son sólo pequeños instantes, fugaces y que se van. Yo os digo que eso no os lo creáis; que la felicidad puede ser mucho más larga y profunda.

Puede ser un estado constante sin necesidad de hacer nada ni de qué pase algo extraordinario. Puedes ser feliz trabajando, cada día, y haciendo la comida, y regando las plantas, y subiendo al autobús o fregando los platos.

La felicidad, si rompes la barrera de pensar que no existe, te puede llenar como nunca habías imaginado que haría. Llegar a ella requiere consciencia, constancia, caminar sin miedo afrontando cada obstáculo, cada carencia, cada vacío instalado hace demasiado tiempo y que da pánico recordar a veces…

Y sobre todo, sobre todo, requiere lo más importante: que te creas, profundamente, merecedor/a de ella. Este cambio de pensamiento, tan simple y tan primordial, puede cambiar tu vida.

No te conformes con menos, con un momento feliz que depende de quién sabe qué o de quién…

No te conformes en saborear el placer infinito que supone ser feliz un momento aislado y por algo externo, y proponte buscar y encontrar la felicidad por el simple hecho de ser. No te arrepentirás.


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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

7 respuestas

  1. Justament ahir, al vespre, mentre regava les plantes descalça al terrat, mullant-me els peus i sentint les orenetes amunt i avall vaig pensar: qué feliç sóc en aquest moment..És ben veritat que no calen grans coses per ser-ne, només sentir-se’n mereixedor i omplir-se’n quan la sents… Jo vaig intentar quedar-me’n ben plena… A veure si dura!!!! Bones vacances!!!

  2. Mi padrino me dijo el día que me casaba, que la felicidad es un estado de ánimo, es una forma de caminar por la vida, no un objetivo ni una suma de momentos. Los momentos son las excusas para expresarla si son buenos. Y sin malos, que los hay, son mejor soportados y superados si tienes conciencia de la felicidad interior que te acompaña a diario. Gracias por este post! Sin conocerla siquiera ya me imagino yo a tu niña danzando bajo la lluvia!

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