17.9.2013

 

Hola mi amor,

 

Hoy ha sido un día difícil… tu hermana se ha levantado con el pie izquierdo y hemos empezado el día del revés, con unos lloros de esos monumentales que hace ella con gritos y chillidos incluidos. Desde que estoy embarazada tengo menos paciencia y me cuestan más estas situaciones. Las gestiono peor y como ya lo sé, intento tomar distancia porque si se me lleva toda su emocionalidad, yo también me pongo a llorar porque me remueve de una manera tremenda.

 

Normalmente termino descubriendo lo que le pasa, o muchas veces. Acabamos hablando y pam, sale lo que la ha hecho explotar, por muy escondido que estuviera. Pero hoy no. Ha llorado porque lo imposible que pedía no podía ser. A lo largo del día no ha parado de pedir cosas imposibles: «quiero que me hagan una trenza ahora de aquellas que hacen en la playa, quiero ir en avión hoy»… como si buscara excusas para sacar inquietudes acumuladas. Yo creo que hoy ha llorado el miedo, el agobio, el desconcierto, los celos, el enfado porque sus padres ya trabajamos, la añoranza de los abuelos, el final de verano (que no quiere que se acabe), y un largo etcétera. Creo que ha llorado cosas de hoy, de ayer, y de hace un mes que tenía en algún rincón escondido.

 

Y en todo esto, yo me toco la barriga y te digo cerrando los ojos «no sufras, estoy bien, todo está bien, sólo es que está enfadada», porque tengo miedo de que te asustes (que ya sé que no, pero no lo puedo evitar), y me da cosa ponerme nerviosa porque no quiero que me notes así.

 

Y en todo esto yo intento, pasado el temporal, re-colocarme y deciros, a los dos, que os amo infinito, que nada ni nadie podrá cambiar nunca eso y que no tenéis que preocuparos por nada, que todo está bien. Y me lo digo también a mí, y se lo digo también a vuestro padre. Porque así lo siento, aunque a ratos las emociones se me lleven y me caigan lágrimas sin ni saber por qué.

 

Intento acompañar a Laia lo mejor que se y acompañarte, al mismo tiempo, a ti, en este proceso de crecimiento… pero hoy acompañaros a los dos me ha sido muy difícil y he mirado adelante y me he asustado. Me he preguntado si sabré satisfacer vuestras necesidades, si sabré estar en paz mientras vosotros vais sacando agobios al exterior y os vais adaptando a este mundo a veces inadaptable… Me he asustado porque me he visto vulnerable y por un momento me han abandonado los súper poderes que a menudo siento que tengo sólo por el hecho de ser madre.

 

Pero allí estabais vosotros cuando me hacía todas estas preguntas, para hacerme tocar de nuevo los pies en el suelo. Laia me ha abrazado y me ha dicho que me quería mucho, y a ti te he notado aquí, muy presente, muy conmigo, acompañándome mucho también en este momento de horas bajas… y me he vuelto a sentir afortunada. Y he pensado que ¡como será que no podamos con una familia de cuatro! Y he pensado que ya iremos haciendo, que todo llegará, que todo irá bien, que todo va como tiene que ir…

 

Te quiero,

 

Tu madre.

 

 

6 Comentarios

  • Sandra

    Claro que iréis aprendiendo a ser cuatro. Poco a poco todos tenéis que aceptar la nueva situación con alegría y mucho amor. Y eso lo haces fantásticamente bien. Los malos momentos como los que describes de tu pequeña llorando a veces te hacen sentir que no serás capaz pero al final sales reforzada. Los besos y abrazos lo curan todo verdad? Muchos ánimos

    • Míriam

      Hola Sandra!
      Gracias guapa. Sí, seguro que sí, poco a poco. Sí hay momentos que piensas «¿podremos?» pero son pocos y pasan rápido. La gran mayoría de momentos pienso, que bien ser 4! 🙂
      Un abrazo!

  • Maria

    Míriam, que bonic el que expliques! Hi ha moments on ens costa ubicar-nos, però com diu la Sandra, aneu sobrats d’amor, que és el que cal en aquestes situacions…
    Això que dius de deixar l’estiu enrere i canviar el ritme també ha sorgit avui a casa nostra: el Quim (7 anys, a punt de fer-ne 8), m’ha demanat per parlar a soles i quan m’ha acompanyat a llençar la brossa, la Berta (2 anys) s’ha posat molt gelosa i ha començat a cridar, plorar i reclamar-me amb totes les seves forces.
    Mentre el seu pare la calmava (gairebé sense èxit), ell m’ha pogut explicar que se sent menys cuidat des de que hi ha la Berta, hem xerrat 5 minuts i quan la Berta s’ha adormit hem continuat… L’havia vist especialment cansat avui, i li he explicat que sovint ens passa això amb els canvis d’horaris, anem cansats i tot se’ns fa més preocupant, però que havia fet molt bé d’explicar-me el que sentia i que ho podia fer sempre que ho necessités, que intentem estar pendents de tots dos, però que ell es va fent gran i cada cop les seves necessitats van canviant.
    He trobat molt significatiu que hagi demanat per parlar-ne! Tu ja saps que normalment evita temes profunds!!!
    I com tu has fet amb la Laia, li he dit que l’estimem moltíssim, a ell i a la Berta…
    En fi, cada cop una mica mes ubicats, però de tant en tant, crisis grans o petites els assetgen, i sovint tenim por de no fer-ho prou bé… Espero que s’hagi adormit tranquil finalment… Gràcies pel post!

    • Míriam

      Hola guapa,
      Que bé que t’ho hagi pogut expressar! Me n’alegro molt. I la Berta, com reivindica la seva mare, eh! jajaja… De fet, suposo que serà com la vida mateixa: anar-nos adaptant, anar trampejant alguna crisi o altre, i anar fent. Com sempre…
      Gràcies per explicar la vostra experiència. Una abraçada

  • alba

    Bon dia! Doncs a mi em sembla que en la seva justa mesura, aquestes hores baixes son bones i necessàries ja que demostren que ens preocupem pels nostres fills, ens fan ser mes conscients encara de com ens els arribem a estimar! Per mi tenir por en certs moments vol dir que segur que ho faràs encara mes be amb la teva nova familia de quatre!!!!!

    • Míriam

      Hola Alba,
      En cada hora baixa aprenem alguna cosa i només per això, ja valen la pena! Gràcies guapa, pels ànims! Una abraçada ben torta!!!

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