Enferma

20.12.2011

He estado dos días enferma, resfriada, con fiebre y dolor de huesos. Un día y medio hice reposo en casa porque ya no podía seguir fingiendo que no pasaba nada. Y es entonces cuando te das cuenta que estar enfermo con hijos o sin ellos no es lo mismo. Tú tienes una necesidad imperiosa de no hacer nada, de tumbarte en la cama o el sofá enterrada debajo de no sé cuántas mantas porque tiemblas de frío, pero un poco más allá hay alguien que te reclama y quiere que juegues. Y ahora, lo que menos ganas tienes es de jugar. Mi compañero tiene una tienda; adivináis cuando he enfermado este año y el anterior? Correcto, en plena campaña de Navidad. Me acabo de dar cuenta ahora y es un tema que tendré que reflexionar detenidamente cuando acabe de escribir este post 😉

Pero volvamos al tema. Él no está y me encuentro enferma y con nuestra hija que quiere mamá. Es entonces cuando desearía vivir como antes, en una masía enorme llena de gente con padres, hermanos, cuñadas, tías, etc, en el que sólo tuviera que decir “estoy enferma” para que alguien se ocupara de todo lo que yo, hoy, no puedo hacer. Pero resulta que vivimos en núcleos familiares pequeños, muy pequeños y demasiado a menudo estamos solas; solas con un hij@, solas criando, solas enfermas. Como expliqué en el post: “PEDIR AYUDA” ahora ya no me cuesta hacer una llamada de socorro. Hace tiempo que entendí que yo sola no puedo vivir, ni puedo hacerlo todo, ni puedo ser feliz, o sea que necesito los demás por muchas más cosas de las que en una época me gustaba reconocer. O sea que esta vez cogí el teléfono y llamé a quien primero se llama siempre en estos casos: a mamá. Y mamá vino y me ayudó en lo que en esta ocasión más necesitaba; Laia. Jugó con ella para que yo pudiera NO hacerlo. Para que pudiera tumbarme en el sofá y mirarlas, mientras por me sentía como si me hubiera atropellado un camión.

Y entonces pensé en tantas mujeres que un día deben estar enfermas y no tienen la familia cerca y quizá tampoco los amigos. Y no tienen a nadie para poder llamar y decir: “por favor, ven!” porque saben que tardaría horas o porque saben que no podría hacerlo y por lo tanto, ya ni siquiera llaman. Y con fiebre, tos y con zero ganas de jugar, se sientan en el suelo y hacen caso a ese bebé que reclama o aquel niño pequeño que está dibujando un caracol y quiere que le digas: “¡que bonito!” , cuando ellas, lo que harían es meterse dentro de su caparazón y desaparecer hasta poder volver siendo ya ellas, las de siempre, las que no se cansan y que llegan (casi) a todo sin ayuda.
Estar solo es bonito cuando te apetece pero no cuando no tienes otra opción. Las madres no somos invencibles, los virus a veces nos pillan y nos dejan ancladas en la cama.

Cada día veo más clara la necesidad de vivir en tribu, cerquita unos de otros, cada uno en su espacio pero lo suficientemente cerca como para sentirse bien acompañado cuando hace falta por aquellos a quie amas y te aman… Tengo la senscaió que vienen tiempos nada fáciles y creo sinceramente que los atravesaremos mucho mejor cuanto más tribu tengamos, cuanto más redes tejamos, cuanto más cerquita estemos para darnos la mano y caminar juntos. Quizás me equivoco, pero tengo esa sensación.

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

17 respuestas

  1. Com t’entenc. Es horrible veure que els teus fills et necessites i que el teu cos no et respon. Efectivament, en altres societats i temps potser hi havia moltes coses negatives, pero les relacions humanes, eren diferents. La solitud es un mal del nostres món evolucionat i civilitzat

    1. Ni que ho juris. Per això, com més a prop tinguem amics i família, més fàcil és trampejar aquestes situacions perquè soles, és evident, no podem. O no hauríem de fer-ho. Pel bé de la nostra recuperació i pel bé d’ells.
      Una abraçada.

    1. Buf, Virginia, qué duro… Estamos demasiado solas, de eso no hay duda. Por eso es tan importante agruparse, ya sea en grupos de crianza, ayuda mútua o incluso la ayuda 2.0 a través de las redes sociales… Cualquier cosa con tan de no sentir esa soledad dura mientras criamos!

  2. Sí, yo creo que las estructura antigua de las familias era muy útil. Ahora muchas veces no tenemos quién nos cuide a las mamás cuando estamos enfermas…ni quién cuide a los niños cuando no pueden ir al cole. Quizás la que esté enferma sea nuestra sociedad.

    A mí me pasó cuando estaba embarazada de mi segundo hijo que me puse malísima, con gripe, y mi hija estaba igual. Las dos solas en casita, porque mi madre trabaja y mis suegros viven lejos. Fue un infierno. No sólo no podía descansar, sino que además tenía que cuidar a mi hija enferma y demandante.

    Ya estás mejor? Cuídate mucho!!!

    1. Hola Kym! Sí estoy mejor, gracias. Por suerte, no ha sido muy terrible. Lo pasé peor el año pasado con una gastroenteritis que no podía con mi alma y mi hija que no entendía por qué mamá no se levantaba de la cama… Siento mucho que tuvieras que pasar por esa gripe sin ayuda! Cuánta demanda! Gestando un bebé y cuidando a tu hija malita, no puedo ni imaginarlo… Sí, quizás sea esta sociedad, pero somos nosotros quienes tenemos que organizarnos de otra manera, nadie lo hará por nosotras! En fin… Parece fácil pero no lo es ¿Verdad? Un abrazo!!!

  3. Ostres, quanta raó en tot el que dieu…i quina sort que tinc jo de la meva mare. És cert que és molt complicat, pel que vaig veient jo. Al final, però, acaba sent “culpa”/”responsabilitat” nostra d’organitzar-nos millor, com dius tu. Jo tinc la sensació que, des que sóc mare, ja no em puc posar mai malalta 🙂 pq per molt que el meu company m’ajudi, no arriba a tot, són moltes coses. Que bò poder comptar amb ajut exterior… jo no sé què faria sense la meva mare. Ara el marit està amb bronquitis, i jo que no acabo de caure, però al fil…creuem els dits que el paracetamol i l’àvia siguin suficient ajuda. Ànims per tu, que et tornis a sentir forta, i ànims per totes les mares que no poden comptar amb ningú.

    1. Clarise, recordo molt bé aquesta sensació de “no puc posar-me malalta”, sobretot quan la laia era un bebè. Ara ja no és tan així però sí que és un pal quan no estem bé. Perquè alhora no ens acabem de permetre descansar, desconnectar i recuoerar-nos…. En un món ideal les mares tindríem molta més ajuda perquè en moments com aquests puguéssim permetre’ns estar també malaltes. La malaltia també parla i diu moltes coses, si la volem i podem escoltar… En un món ideal sabríem deixar-nos anar perquè sabríem k hi ha suficient coixí al voltant del nostre fill com perquè no trobi a faltar, momentàniament, l’atenció de la mare…
      Que el teu company es recuperi aviat i que tu no caiguis. Celebro que tingueu ajuda quan la necessiteu. Una abraçada!!!

  4. Uff!! habemos unas mamis que tenemos prohibido ponernos enfermas… la última vez que me enfermé fue hace mucho tiempo, aun vivía en pareja, fue terrible porque nos enfermamos los tres!!! Y yo tenía que atendernos a todossss!!! A partir de allí nunca más me he enfermado, porque lamentablemente no tengo a quien llamar por teléfono para que venga a mi auxilio…. Durillo, pero sale de adentro, de vivencias horribles de mis primeros días de vida, y se sigue reproduciendo aunque hayan pasado 31 años… Pero es muy bueno porque ya sé de donde viene y la consciencia cura, te trae al presente y te permite sanar… Lo de las tribus vendrá, tarde o temprano… aprenderemos a convivir todos juntos, pero primero hemos de sanar, porque si no, podemos estar juntos pero nos haremos daño…. Haremos la guerra como hasta ahora… Sería simplemente repetir la misma historia si no sanamos…

    1. Krisanghi… ojalá algún día puedas permitirte el tomarte un respiro, aunque sea “gracias” a un resfriado o una gripe. No es fácil, es cierto… y cuando somos madres aún nos cuesta más. Nos entregamos y a veces no podemos “parar”.
      Gracias por este comentario! Un beso.

  5. sí, molt sovint “no podem parar” !! almenys a mi em passa tant sovint… o no saber delegar, demanar ajuda,.. és difícil
    això que dius que la malaltia també parla… n’hauries de fer un post explicant-‘ho, que no ho veig gaire clar.
    una abraçada

  6. Te entiendo y comparto cada una de tus palabras! Yo también he estado mal. Mi familia está a 1800 kilómetros, la familia de él a 30, pero como si fueran 1000. Es decir, que estoy más sola que la una… y cuando necesitas ayuda nadie te da una mano… En fin, que yo creo que me he recuperado antes más que nada porque no tenía tiempo de estar enferma… uffff

    un besazo y genial artículo!

    1. Jolín, Sarai.. que chungo! Si estuviéramos más cerca te diría, llámame, pero es que tardaría tanto en llegar… 😉 En fin, pues espero que tengas una salud de hierro… o muchas amigas alrededor que puedan echar una mano en caso de necesidad. Un beso!!!

  7. Allà on no arriba la família, arriben les amigues. Jo tinc una xarxa familiar a la qual no puc recórrer massa bé perquè ja està massa ocupada cuidant d’altres, bé perquè per opció personal han decidit no comprometre’s a res. Però per sort, tinc una bona amiga que és capaç d’assumir els seus dos fills i els dos meus perquè jo pugui descansar unes hores en cas de malaltia. L’última vegada va ser fa un any, en plenes vacances escolars i vam caure tots dos, pare i mare. Sort en vam tenir de l’alleujament que ens va representar que els vinguessin a buscar per endur-se’ls unes horetes. Jo faria el mateix per ella perquè també m’he trobat malalta amb el nen reclamant i no podent-lo atendre com es mereixia.

    1. Montse, quina sort! Que bé… això volia dir jo, a això em referia… a trobar les persones, els amics… que ens puguin donar cops de mà d’aquest tipus quan ho necessitem. Això és fer “tribu”. Ho celebro! Una abraçada.

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