Necesidades

Regalos caídos del cielo

11.5.2011

Hacer regalos no siempre es fácil y menos a una pareja que está a punto de tener un hijo “¿Qué les regalo?” piensan muchos. Cuando estaba embarazada, decidimos que no haríamos aquella lista de “bebé”, con los objetos que necesitábamos y que queríamos que nos compraran. Simplemente, la gente nos regaló lo que quiso. Tuvimos suerte y todo lo que nos regalaron nos fue útil y nos gustó. Pero hace tiempo me hicieron pensar en este tema. Una conocida que había tenido el segundo hijo había recibido, de parte de las amigas, un montón de tuppers con comida para congelar que hacía que durante el primer mes del bebé, ningún miembro de la familia tuviera que cocinar absolutamente nada. Les llenaron el congelador y la nevera, vaya, porque no tuvieran que preocuparse de cocinar durante un mes.

Lo encontré genial. Un regalo para sacarse el sombrero que me hizo pensar en las cosas que realmente necesitas cuando tienes un hijo y son, seguramente, cosas que no se pueden ir a comprar en ninguna tienda. Aquí os expongo algunas que para mí, son MUY buenos regalos. Si doy alguna idea a alguien, genial…

Por ejemplo, el nacimiento de mi hija fue por cesárea y estuve alrededor de una semana bastante tocada físicamente. Esto quiere decir que los primeros días me costaba bastante moverme y sólo podía estar con mi hija en brazos, dándole el pecho y en el sofá. Mi compañero se pasó varios días haciendo la peregrinación de los papeles para la baja maternal, etc. (de esto haré un “post ” algún día, ¡lo juro!) y me fue de perlas, que mi abuela (que también tendrá un “post”, ¡lo juro!), nos trajera comida y por lo tanto, nos ahorrara tener que cocinar. Esto no se puede pagar con dinero… Cuando estás hecho polvo y adaptándote a una situación tan nueva y desconcertante, que no tengas que preocuparte por estas cosas es un regalo caído del cielo. Gracias, abuela.

Al principio todo el mundo tiene ganas de venir a verte y todo el mundo tiene esa manía de querer coger al bebé en brazos, justo en un momento que necesitamos (madre-hijo) instalar el vínculo y estar JUNTOS. Pero con el tiempo las visitas se van espaciando y más adelante ya no te viene a ver tanta gente, por no decir que muy poca. Entonces, que el bebé ya es mayor, se mueve más, o incluso ya gatea y no para, es cuando SÍ que necesitas que venga gente, lo cojan en brazos y tú puedas tener un momento para hacer cualquier cosa. Cualquiera. Necesitas descansar a ratos, y es cuando una visita para ver a tu hijo y dedicarle una rato de juegos y cuentos, es, ahora sí, otro regalo caído del cielo. ¡Regalad tiempo!

Cuando el bebé ya no es tan bebé tienes ganas de empezar a recuperar aquellos espacios que han quedado arrinconados en algún lugar de la memoria como por ejemplo, ir al cine. Ir al cine en pareja después de meses y meses de no hacerlo es un placer indescriptible. Cuando abuelos, tíos, padrinos,… se ofrecen para hacer un canguro de dos horas un domingo por la tarde o el día que sea, también esto es un regalo caído del cielo. ¡Regalad canguros! (siempre y cuando el bebé os conozca y quiera estar con vosotros, evidentemente).

Seguro que hay más, muchos más, que cuando criamos son importantísimos. Porque nos hacen la vida de los padres y madres con la L un poco más fácil y sobre todo, nos permiten tener espacios para respirar profundamente y volver a coger fuerzas. En vez de la “lista del bebé”, sería la “lista del padre o de la madre”, que no se tiene que menospreciar en absoluto porque recordad que si mamá y papá son felices, inevitablemente, el hijo también lo será.

Si tenéis otras ideas, soy toda oídos.

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

2 respuestas

  1. Totalment d’acord Míriam!
    Recordo quan estava embarassada del Quim que vaig preguntar a unes quantes amigues amb experiència què havia de “tenir-comprar-demanar” per donar la benvinguda al meu fill, i recordo perfectament com la Teresa em va dir: res, amb les tetes i un embolcall ell ja serà feliç!.
    I és veritat, tot i que hi ha molts artefactes que fan la criança una mica més còmode (cotxets, banyeres, canviadors…), lo essencial és el que és!

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