Respira

Respira

Cuando sientas que la maternidad te desborda, respira. Cuando no sepas cómo calmar este bebé que acaba de salir de tu vientre, respira. Cuando las visitas, el ruido, la luz excesiva y la poca empatía te hagan daño, respira. Respira y no pienses, no pienses en nada. Observa cómo la mente va lanzando pensamientos al vuelo, pero te agarres a ellos, sólo observa y respira.

Crianza: se me escapa

Crianza: se me escapa

Hay veces que se me escapa lo que te pasa, Laia. Hay veces que me debes ver desconcertada porque ante alguna acción tuya, me cuesta reaccionar, saber qué necesitas, encontrar el movimiento justo y la palabra adecuada. Hoy nos ha pasado. Hoy no he sabido qué te pasaba; estabas de mal humor, te has levantado con el pie izquierdo, que dirían algunos. Pero yo no sé si era mal humor, o si te pasaba algo más. He notado que buscabas enfadarte pero que como no encontrabas ningún motivo evidente para hacerlo, gemías sin saber hacia dónde tirar. Finalmente te he mirado y te he dicho: «¿qué te pasa? ¿estás enfadada? ¿tienes ganas de llorar?» Y me has dicho que no, pero has empezado a hacerlo cada vez más fuerte. Primero llorabas con tono de tristeza y luego con mucha rabia, enfadada por algo que yo no he conseguido descubrir.

¿Por qué sólo a mi?

Cuántas veces he oído madres que dicen: «las rabietas fuertes sólo me las hace a mí» o «cuando está su padre eso no lo hace nunca, sólo cuando estoy yo», o «en casa de los abuelos me dicen que es un sol, pero cuando lo voy a recoger, ¡me monta unos pollos…! Con las ganas que tengo de verlo…» El…

Puedes enfadarte

El salón es un campo de minas, con cuentos, juguetes, muñecas y ceras de colores esparcidas por todas partes. Es hora de recoger; ya se ha terminado el juego, es hora de ponernos en marcha, ducharnos e irse a una “calçotada” típica catalana. Ella está contenta, es domingo y estáis todos en casa. Comentas que hay que recogerlo todo antes…