31.7.2012

 

Los embarazos puede parecer que son todos iguales desde que el mundo es mundo y que, por tanto, hay muy pocas cosas que decir de ellos. Pero eso no es verdad. Porque no es sólo que no sean todos iguales, es que absolutamente todos son diferentes. Del mismo modo que no hay dos personas iguales, tampoco los embarazos. Y no sólo por lo que duran, por los cambios físicos que en cada mujer se manifiestan de una manera concreta, aparte del aumento de volúmen de la barriga… No es sólo por eso.

Lo más importante es que cada mujer lo siente y lo vive a su manera. En función de la circusmstancia, del momento, de si tenía ganas de estar embarazada, de si no, de si tiene miedo o de si no… Hay quien el embarazo lo ha estado buscando con todas sus fuerzas y cuando ve un positivo en la prueba siente que ese es el momento más feliz de su vida. Pero hay mujeres que les pasa justo al contrario, el positivo las hunde, les cae el mundo encima porque ese embarazo no era ni deseado y mucho menos, buscado. Entonces hay que decidir qué hacer: seguir adelante, continuar, o interrumpirlo. Primeras semanas de un embarazo lleno de ambivalencias y de dudas, de emociones desbocadas que a veces se mezclan con vómitos y una sensación profunda de abismo.

Hay quien vive el embarazo con una plenitud que no había sentido nunca antes y que disfruta de los cambios hormonales y físicos como si estuviera encima del Dragon Khan con una sonrisa de oreja a oreja. O hay quien lo sufre, quien sufre mucho porque tiene miedo de que algo no funcione, o de que el bebé no se mueva, o que no sepa cómo parirlo, o que no sepa criarlo… Hay embarazos que se hacen cortos y que no quieres que se acaben. En cambio, los hay que se hacen largos y conllevan un montón de molestias físicas y emocionales que la mujer tiene muchas ganas de dejar atrás…

¿Y para el padre? Pues para el padre exactamente igual: no hay ni uno que lo viva exactamente de la misma manera… Algunos lo sienten como si fuera propio, como si tuvieran el hijo ellos dentro de la barriga, e incluso engordan y tienen cambios de humor (el famoso síndrome de couvade)… Otros lo sienten ajeno, como si no fuese ni con ellos, y sólo desean que aquel bebé salga ya del vientre y puedan, finalmente, cogerlo en brazos…

Pero hay algo que sí comparten todos los embarazos del mundo, todas las mujeres gestantes de este planeta aunque ni siquiera sean conscientes de ello: y es simplemente, que cada embarazo es un pequeño milagro, tanto los que llegan a término como los que no… pequeños milagros esparcidos por el mundo, que continúan haciendo que la rueda gire, que el ciclo de la vida no se detenga, no se detenga nunca…

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Si quieres escuchar el TENIR FILLS sobre embarazo que hemos emitido hoy, puedes hacerlo aquí: «TENIR FILLS. 3r capítulo».


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