Un beso enorme a todos esos padres que se llevan un “¡Tú no, mamá!”, o mil y un desplantes cuando el/la peque está con malestar.

Un beso enorme para todos los que ven a mamá agobiada o agotada y quieren relevarla, pero su hijo/a se indigna cuando le insinúa un “ya te ayudo yo”.

Un beso enorme a todos los padres que quieren consolar a sus hijos/as pero estos prefieren que les consuele mamá. Porque debe ser duro, porque seguramente no es lo que esperaban o quisieran.

Un beso enorme a todos los padres que crían conscientemente a sus hijos/as y saben que aunque lo parezca MIL a veces, no es que no les quieran, no es que les odien. Un beso enorme a todos los que respiran hondo para no sentirse ofendidos y comprender que esto pasará y que pueden sostenerlo. Y también para los que no lo pueden sostener y se agobian y sienten que su autoestima baja en picado.

Sí, a veces también les pasa a las madres pero en menor medida y hoy, quería hablar de ellos porque a menudo necesitan que les digamos “te comprendo” o un “te abrazo. Gracias. PASARÁ”.
Beso enorme. En serio. Ojalá resuene.

Artículo publicado en Instagram y Facebook el 15 de diciembre de 2019

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