Escena típica en etapa de adaptación escolar:  

Te levantas ya con un nudo en la garganta. Sabes que hoy toca separaros unas horas y hace días que sientes que no lo vais a llevar bien.

Cuando lo meditas detenidamente te das cuenta que de lo que estás segura es de que tú no vas a llevar bien esto de la adaptación escolar.

Cuando os acercáis al cole tu corazón ya late más rápido y temes el momento. Llegas a la puerta, donde la maestra da la bienvenida a tu hijo y le invita a entrar. Él se te agarra con uñas y dientes diciendo “NO” una y otra vez. “Mamá, no te vayas”, “Mamá, tu aquí”, “mamá, no”…

Habías escuchado mil veces la expresión: “se te rompe el corazón” pero es justo ahora cuando entiendes qué significa de verdad. Llora y su llanto se cuela por cada poro de tu piel y no puedes casi ni respirar. Te alejas, todavía escuchando como llora y lloras tu también.

Disimulas, pero se te nota y es sólo cuando llegas al coche que puedes llorar como necesitas ahora. Nunca pensaste que sería tan duro. Jamás.

Llegas al trabajo y no puedes casi ni saludar. Tienes miedo de que cuando te pregunten “¿qué tal?” vuelvas a llorar de nuevo. Es como que su llanto se te ha quedado clavado en tus entrañas y lo único que tienes ganas de hacer es correr a abrazarlo otra vez.

Nunca sentiste las horas tan largas. Nunca echaste nadie tanto de menos. Te cuesta hablar, te cuesta respirar, te cuesta concentrarte, y ya no digamos estar bien, estar contenta, sonreír. Y rezas (tú, que no has rezado nunca: “que se adapte rápido que yo esto no lo soporto”). 


Quizás lo has vivido en la adaptación escolar o lo vivas pronto. O cuando has tenido que dejarle con los abuelos en contra de su voluntad. O cuando se va a dormir con su padre en caso que estéis separados. Da igual el motivo, lo importante es que hay separación y que duele. Y de esto os voy a hablar hoy.

No es exagerado. Es lo que me cuentan muchas madres en sus mails desde hace años cuando se dan cuenta que sufren muchísimo más de lo que habían imaginado que sufrirían.

Después de publicar el post “Adaptación escolar: 10 recursos para ayudar nuestros hijos a gestionar nuestra ausencia”, muchas (porque todo fueron mujeres) me pedisteis lo mismo, pero que os ayudara a vosotras.

¿Cómo poder gestionar su ausencia? ¿Qué hacer cuando somos nosotras las que sufrimos la separación?

Al igual que dije en el otro post, creo que a veces las separaciones duelen tanto porque llegan en momentos en que no estamos preparados para ellas. Por lo que sea, pero en general, por la corta edad de nuestros hijos. Separarse cuando son dependientes y vulnerables es difícil. Cuesta. Duele.

No hace falta darle mil vueltas: es la Naturaleza y nuestro instinto que hablan y se nos remueve todo, incluso las entrañas. Porque no es eso lo que necesitamos ni ellos tampoco.

Pero vivimos en un mundo de separaciones tempranas, es así. Y tenemos que lidiar con ello. Toca procurar gestionarlo de la mejor manera, o sea que aquí os dejo mis 15 consejos que espero que os ayuden a no estar tan tristes y a situaros en un plano desde el cual os sea más fácil acompañar vuestro hijo en su proceso de adaptación a la separación.

1. CONFÍA EN QUIEN LO CUIDA

Es esencial confiar en la persona o en las personas que van a cuidar de tu hijo cuando tu no estés. Si confías puedes llevarlo mejor, pero es que además, tu confianza le llega a tu hijo y le tranquiliza. Si él está más tranquilo, tú también lo estarás. 

Si no confiamos en absoluto en el cole elegido, en la canguro escogida, en los abuelos o en quien sea que esté con nuestro hijo será muy duro aguantar la separación sin sufrir.

Por eso es tan importante que escojamos bien quién cuida de nuestros hijos. Escojamos sin miedo al qué dirán, es importante que esté sintonizado con lo que nos hará sentir mejor y más tranquilas/os.

Y por último respecto a la confianza: confía también en él, en tu hijo.

2. MIRA IMÁGENES QUE TE AYUDEN

Si se queda con abuelos o con el padre, o la canguro, pide que te manden alguna foto, alguna nota de voz, un video… Verlo sonreír, pasarlo bien, hacer algo gracioso, o simplemente, verlo sin más, nos calma y nos hace la separación más llevadera.

En el cole es más difícil pero incluso sé de algunos que lo hacen, tiran fotos y al cabo de unos días (pocos) del periodo de adaptación, muestran las fotos a los padres para ayudarles a que se tranquilicen y estén más confiados. 

3. PON DISTANCIA EMOCIONAL

Procura centrarte en el aquí y el ahora. Sitúate en un lugar de escucha pero menos activado. Me explico: poniendo un poco de distancia emocional no quiere decir que ya no sufro en absoluto sino que no siento el dolor como algo insoportable y me quedo allí dando vueltas en él. Pongo distancia emocional para poder tomar las decisiones que me harán poder sobrellevarlo mejor como por ejemplo:

4. OBSERVA

Observa qué está pasando. A veces la desesperación nos atrapa a pesar de saberle en buenas manos. A menudo lo que está pasando es que la separación actual, del ahora y el aquí, nos ha activado el recuerdo de una separación ya pasada.

Normalmente, la primera separación dolorosa de nuestra madre. Todos somos hijos y estuvimos en el otro lado, en el del niño que quizás llora porque quiere a mamá.

Los hijos nos hacen de espejo y en cuanto algo nos remueve tanto y de forma tan bestia, es necesario revisar qué es lo que está pasando. Porque quizás no tiene tanto que ver con el ahora sino con lo que pasó.

Investiga: pregunta a tu madre, procura recordar… A veces no hay memoria consciente de lo sucedido porque la primera separación fue cuando todavía estábamos en la etapa preverbal y éramos muy pequeños… por eso lo que se remueve es el cuerpo que sí registró cada sensación, cada emoción, cada llanto desesperado y su reacción en nosotros…

5. RESPIRA

Sabéis la de veces que os hablo del respirar. Lo he escrito en este blog a menudo y lo podéis escuchar en este video: RESPIRA. Pero es que es básico y ahora te contaré cómo hacerlo:

Cuando sientas que la emoción sube y te atrapa, empieza a respirar lentamente. Tan lentamente como puedas. Inspira por la nariz y espira por la boca. Tantas veces como necesites para que la emoción se vaya disipando.

Verás que en cuanto instales la respiración, poco a poco esa emoción tan fuerte que parecía que te iba a invadir toda, va aflojándose y haciéndose más soportable.

Este no es un recurso cualquiera, para mi es EL recurso, para nosotros y para nuestros hijos (pronto ya te hablaré de ello detenidamente en otro post).

6. PON PALABRAS

Habla de ello, de lo que sientes, de lo que estás viviendo en esta etapa que te resulta tan dura. Con una amiga, con tu madre, con tu marido, con un profesional… con quien quieras. Pero poner palabras ayuda a elaborar, a procesar y a digerir. Las palabras ayudan a poner consciencia, a tomar decisiones, a resolver.

7. SÉ RESPONSABLE

Si la separación es evitable, si ves que no estáis preparados ninguno de los dos, si tu instinto te dice que no es el momento y que puedes hacerlo de otra forma, hazlo. Aunque no cuadre con lo que hacen los de tu alrededor.

Toma las riendas de tu vida y actúa. Lo que hace la mayoría quizás no os es válido a vosotros y está bien. No somos iguales. Siempre hay otra salida, búscala.

8. ACEPTA

Si no puedes hacer nada más que lo que estás haciendo, si lo que está pasando es inevitable, si tu hijo tiene que ir a la escuela infantil sí o sí, si estás separada/o y tenéis que deciros adiós unos días a la semana sí o sí… a veces lo único que toca es todo lo que te he dicho en los puntos 1, 2, 3, 4, 5 más aceptar la situación que os ha tocado vivir.

No queda otra y tú eliges cómo quieres vivirlo. Te parece que no, que no has elegido nada, pero sí podemos escoger vivirlo de otro modo, sin tanto dolor y sufrimiento. A veces tiene que ver con tomar la decisión de “Así ya no”.

9. SU BIENESTAR, POR ENCIMA DE TODO

Esta es la prioridad siempre. Y tenemos que procurar no aumentarle el sufrimiento con el nuestro propio. 

Si vé que sufrimos, sufrirá más. Si ve que lloramos sin parar sentirá que estamos tristes y depende de la edad que tenga se sentirá responsable de ello. Si ve que la situación nos desborda creerá que se trata de una situación que él tampoco puede sobre-llevar.

No digo que sea fácil. En absoluto, no lo es. Es muy difícil, pero es importante que no nos perdamos en nuestro dolor y aumentemos el suyo. Somos los adultos, tenemos que situarnos en esta posición: tenemos más herramientas, más recursos… pongámoslas en práctica para ayudarnos y ayudarle.

Por él tienes que procurar no estar sumergida en todo lo que la separación te evoca. Si no lo consigues, pide ayuda.

10. OBJETOS

Esa piedra que te regaló ese día (nunca tires las piedras que te regale porque son poderosas y nunca sabes cuando te puede ayudar llevar una en el bolsillo), esa pulsera que te hizo, ese dibujo que te ha dejado antes de irse, ese muñeco suyo que te ha dicho que le guardaras en el bolso hasta que saliera del cole… todo esto te ayudará.

De alguna manera te va a permitir transitar un poco mejor su ausencia, igual que le va a pasar a él con algo que le hayas dado tú o le recuerde a ti.

11. RODÉATE DE NATURALEZA

En su ausencia y para recuperaros de ella… Paseos por el bosque, la tarde en un parque de césped y árboles, un fin de semana bañándoos en el río o en el mar juntos… La Naturaleza armoniza y ayuda a cargar pilas, no te apartes de ella, os hará bien a los 2.

12. EL TACTO SALVA

Tocarnos, abrazarnos un buen rato, tumbarnos juntos en la cama y contar cuentos, portear, el piel con piel aunque ya no sean tan bebés… Todo esto nos ayudará a “cargarnos las pilas” de nuestro hijo, igual que os contaba en el anterior post. El tacto, los abrazos, puede salvarte de esa sensación de vacío.

13. APROVECHA CADA MOMENTO

Ensayar no sirve de nada. Aquello que hacemos a veces de “como dentro de dos meses vamos a tener que separarnos, pues ya nos vamos separando cada semana para acostumbrarnos”.

Lo conté en ESTE video con un poco de humor. No hace falta. Aprovecha cada instante. Cuanto más llenos estéis el uno del otro, mejor. Y esto requiere tiempo juntos, no lo malgastes separándote cuando no es necesario.

14. CONÉCTATE A LO QUE OS UNE

Va de la mano del poner distancia emocional: si pones distancia puedes ver que hay algo superior, algo que os une por encima de momentos juntos o momentos separados: se llama vínculo.

Conéctate a él. Existe, es real. Estáis unidos también cuando no estáis juntos. Respira y siente tu hijo dentro de ti. Cierra los ojos y date cuenta que lo llevas contigo siempre, también en la separación. Llénate de esta sensación de plenitud que da el sentirse vinculado a alguien con cuerpo y alma.

15. LO QUE ESTÁS VIVIENDO ES APRENDIZAJE

Sé que cuando te sientes dentro del túnel no quieres pensar en estos términos e incluso puede molestarte que te vengan con esas. Lo sé.

Pero estás aprendiendo y aprenderás todavía más a medida que vayas profundizando en todos los consejos anteriores y vayas viviendo todo lo que te trae esta nueva etapa. Y eso es bueno para ti y para tu hijo. Creceréis los dos.


Espero de corazón que estos consejos te sirvan para ayudarte a gestionar mejor la añoranza que puedas sentir de tu hijo en la separación, ya sea en la adaptación escolar, ya sea en otras situaciones que os traiga la vida. Suerte 😉

17 Comentarios

  • Ingrid

    Wowwwww me a encantado el post. Irradias buenos consejos y armonía por todos los costados. Voy a ponerlos en práctica

    • miriam

      Me alegro que te haya gustado. Espero que te sean útiles. Un abrazo!

  • Emilia

    Muy buenos consejos, gracias por estar ahi.besos

  • Pilar

    Leerte me da serenidad y confianza…Me ha encantado el post entero, pero el consejo 14 me ha emocionado…. Mucho! Cuando estaba embarazada, la doula que nos hacía las clases de preparto, nos hablaba mientras escuchábamos música relajante….»disfrutad y tomad conciencia de tener dos corazones latiendo en vuestro ser….»…Esto será así para toda la vida…. me ha recordado mucho tu frase de «respira y siente a tu hijo dentro de ti»….
    Vinculados también en la ausencia. Precioso.

    • miriam

      Gracias Pilar. Me alegro que te haya gustado. Un abrazo.

  • Raquel

    Muchísimas gracias, Miriam. De corazón. De verdad que he hecho de todo. He ido (o me he colado más bien) al cole lo más que he podido con él, le he hablado de lo bueno y de lo malo… He intentado guardar y solucionar mi angustia hasta contratando una sesión online (que no me sirvió de mucho, tendría que haber sido contigo sin duda)… Pero todo ese esfuerzo ha sido en vano porque mi hijo entró contento sin mirae atrás, pero con esa ratio de encontró un caos de niños llorando que pudo con él y fue el único que salió llorando y (no sé si de la tensión) sangrando por un labio. Ahora se ha instalado en mi la desconfianza y hasta valoro cambiarle, si puedo, a otro cole con una ratio mucho más baja. Hoy es el segundo día, y no sé si querrá ir o no. Yo tengo un negocio propio y lo crío conmigo, pero este último año está siendo duro para compaginar ambas cosas. Él necesita más actividad y yo no puedo dársela. Lo que si sé es que si esta semana no se adapta, deberé buscar una alternativa o alternativas. Yo, por mi parte, nunca pensé en que pudiera sufrir tanto, de verdad. Porque lo qur más me duele es ver cómo un niño que por su carácter podría tener una adaptación «fácil» se ha ido al traste por cómo está el sistema.

    • miriam

      Te entiendo, es muy frustrante. Se podría hacer fácil y sin dolor… pero las elevadísimas ratios lo ponen muy difícil porque se hace imposible el acompañamiento individualizado. Ánimo. Un abrazo fuerte.

  • Míriam

    Tengo la intención de que mi hijo de 11 meses solamente vaya a la escuela hasta el mediodía. Empezaré llevándolo de 9 a 12h, más adelante se quedará a comer hasta las 12:30h y después hará siesta hasta las 13:30h. Hago bien en hacerlo escalonado? Cuanto tiempo crees que debe pasar hasta hacer el augmento de media hora de comer y hora de siesta? Gracias Míriam.

    • miriam

      Para mi sí, mejor escalonado… El tiempo que veas que necesita para ir sintiéndose a gusto ese rato en ese sitio, depende, no hay matemáticas en estas cosas porque cada niño es un mundo. Lo que te diría es: cuanto menos tiempo mejor. Siempre. Es demasiado pequeño. Un abrazo.

  • Raquel

    Miriam que bien te expresas muchas gracias!!

  • Edurne

    Aqui estoy llorando como nunca por que mañana empieza el cole. Es el 2º año de prescoolar tiene 3 años. El pasado curso le deje llorando todos los dias. Era el momento de la separación. Cruzo los dedos para uqe este año sea mejor. Yo pienso que va estar bien pero temo que le quden» secuelas» porque se sienta que la abandono. Por Dios que duro es esto. Un abrazo

    • miriam

      No le abandonas. No pienses eso, quítate este miedo de encima porque sino, esa «sensación de abandono» que queda en el aire, no os ayuda en nada. De forma sutil está, y no ayuda ni a confiar ni a que esté más tranquilo él. Confía y dale seguridad. Un abrazo.

  • Anna

    M’ ha agradat molt però jo afegiria un 16…LLUITA per canviar aquest sistema que no té en compte les necessitats dels infants ni de les mares…moltes mares pateixen perque intenten fer el que es fa per costum i cal ser valent per fer el que es millor pel teu fill i per tu. Jo crec que cal fer-ho i/o reivindicar-ho…encara que només sigui posant-ho de relleu en converses…gràcies Miriam!

    • miriam

      I tant! Sens dubte, si no ho canviem nosaltres, no ho canviarà ningú!

  • Berta

    Gracias por escribir este post. Me tocará llevar a cabo estos consejos en poco tiempo y no sabes la falta que me hacía leer sobre ello. Creo que se habla muy poco del lado de la madre/padre y lo dura y sentida que puede llegar a ser para nosotros la separación, es muy importante tener herramientas como estas para llevarlo mejor y transmitir buenos sentimientos a nuestros hijos durante el proceso de adaptación. Gracias, de verdad!

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