A familiares y amigos

 

Estar embarazada por segunda vez tiene cosas muy buenas y una de ellas es que (a grandes rasgos) sabes un poco lo que te espera. Lo que te espera a ti y lo que les espera a los demás.

Cada hijo es un mundo, y no tienen nada que ver unos y otros, es cierto. Pero hay algunas cosas que no cambian y como me conozco y como ya tengo la experiencia de la primera vez, he decidido escribir esta carta a familiares y amigos, ahora que todavía no estoy poseída (del todo) por las hormonas de la maternidad.

Familia, no os lo toméis mal si los primeros días no quiero que cojáis al bebé en brazos. Si sólo quiero tenerlo encima y si sólo me siento segura si lo tenemos él o yo. Miradlo, decidle cosas, si queréis, pero si me veis  en modo “leona”, dejadme hacer.

Ya sabéis que al cabo de un tiempo, esto se va suavizando y podréis tener a vuestro sobrino, nieto, bisnieto en brazos y no pondré ningún inconveniente, al contrario, me gustará veros juntos.

No es que me trastoque (o sí, un poco)… es simplemente, que después del tránsito por el que habremos pasado (el del embarazo, el del parto…) tendremos unas ganas locas de estar todos juntos. Juntos físicamente y también a nivel más íntimo, con el alma, sin interferencias, empezando a conocernos, comenzando a adaptarnos a la nueva familia de 4.

Pido disculpas ya de antemano si no podemos ir a todas las comidas de familia que nos gustaría porque logísticamente todavía nos es complicado o nos agobia con todos los preámbulos.

Seguro que más de un día estaremos cansadosy tendremos más ganas de un día tranquilo en casa que de mesas enormes llenas de gente y alboroto. Sabéis que todo llegará, y que al cabo de nada podremos volver a disfrutar de estas comidas tan divertidas, y que el bebé, al igual que hace Laia ahora que ya es mayor, lo pasará bomba con los primos de un lado a otro. Pero quizá al principio será demasiado. Lo iremos viendo.

Seguro que estaré despistada y no recordaré cosas que me habéis dicho más de una vez. No me lo tengáis en cuenta.

Es muy posible que duerma menos de lo que necesitaría y que entre una cosa y otra vaya un poco… como lo diría… ¡desbordada! No dudéis en repetirme las cosas. Sí, necesitaré apuntadores, que me recuerden aquellas cosas importantes que no puedo olvidar como “tal día celebramos no sé qué ” o “recuerda que aquel otro no estaremos porque…”.

Perdonad el mal humor de cuando duerma poco. Sabéis que me encanta dormir y sabéis lo mal que lo llevo cuando vivo días y días de sueño acumulado. Intentaré modularme, intentaré respirar hondo y tomar conciencia de que pasará, que todo está bien.

Pero seguro que habrá algún día que lo veré todo negro y que me desesperaré, simplemente, porque estaré cansada. Nada más. No me hagáis mucho caso, y si en algún momento podéis, será de gran ayuda que los días así, os llevéis a Laia un rato al parque para que yo pueda tumbarme con el bebé y retornar a la calma.

A mis amigos… sabéis que después de parir casi sin darme cuenta, acabo retirándome de todo un poco. Desaparezco de todo lo que hasta hacía tan poco compartíamos.

Puede ser que no pueda responder mensajes, o que tampoco pueda devolver llamadas. Pasará. Y poco a poco iré volviendo a la vida social que tanto me gusta. Sé que durante un tiempo no tendré ganas de llenar la casa de gente y organizar aquellas comidas multitudinarias que siempre me ha gustado hacer.

No penséis que habrán acabado. Volverán, cuando yo tenga otra vez un poco de estabilidad en mi vida, cuando hormonalmente ya no me sienta una leona desbocada protegiendo a su cría, cuando me reencuentre un poco a mí misma aparte de “madre”.

Y para que esto ocurra tendrán que pasar algunos meses, y quizá algún año también. Digamos que me retiraré de la vida “amistosa” tal y como la vivo cuando estoy más hacia fuera, y volveré a la vida amistosa de cuando he estado puérpara. Es decir: comidas en petit comité, encuentros de pocos y de conversaciones profundas… vaya, lo que vivimos hace unos años cuando Laia era un bebé que escuchaba nuestras conversaciones pegada a la teta…

Sé que durante un tiempo me veréis “distinta”, porque seguramente lo seré. Habré tenido otro hijo y ya seré otra. Ni como antes de tener a Laia, ni como después, ni como ahora.

Seré entonces, madre de dos hijos, que habrá atravesado dos embarazos, dos partos y que estará atravesando su segundo puerperio. Seguramente os costará volver a ubicarme como la Miriam que hasta ahora conocíais. Pero con el tiempo, iréis viendo que la esencia, no ha cambiado, que sigo siendo yo, en el lugar más profundo de mi ser, la que ya conocíais o que ya sabíais que era.

Espero tener un puerperio apacible que me permita expresar todo lo que me vaya sucediendo y que os lo pueda ir explicando a familiares y amigos, porque me podáis ir entendiendo, para que podáis continuar a mi lado aunque a veces yo me aisle en mi cáscara para encontrar, sólo, el calor de mis crías.

Pero por si acaso, por si en algún momento tenéis dudas, dejad que os diga y espero que recordéis, que os quiero ahora y que también lo haré cuando esté hormonalmente desbocada.

Cuando parezca que lo único que me importa en esta vida son Laia y el bebé. Sí, también os amaré con locura, lo único que quizás entonces no seré capaz de expresar tantas cosas porque tendré mucho trabajo en casa, tanto que ni me lo imagino. Dejadme hacer, iré re-situándome.

Dejadme disfrutar en profundidad del puerperio, y del tránsito que supone hacia mí misma, sin juzgarme. Lo haré intentando crear los mínimos daños colaterales posibles. Pero dejadme hacer. Confiad en mí. Confiad que sabré entrar y que sabré salir.

Gracias por acompañarme como lo hacéis en estas etapas de mi vida. Sé que estáis cerca aunque a veces os quiera a cierta distancia. Gracias por la comprensión. Gracias por estar ahí.


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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

Una respuesta

  1. Quina bona idea escriure aquesta carta a la gent que t’envolta!! Perquè és ben cert tot el que dius i així tothom podrà començar afer-t’he costat i a empatitzar amb tu des d’aquest moment i les hormones no els atacaran per sorpresa! I és que estant en ple puerperi es fa taaaaaaaant difícil explicar com ens sentim…buf, crec que jo els faré llegir aquest escrit als meus familiars i amics! jeje!

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