Dormir cómodos y felices

Si tenemos en cuenta que los niños (tanto cuando son bebés como cuando ya son mayorcitos) les encanta visitar la cama de sus padres, un recurso importante para ayudaros a dormir cómodos y felices es tener una cama grande, muy grande.

Si estáis ahora embarazados y tenéis que empezar a preparar el nido, para mí no hay nada más importante que el tema DORMIR. Y en este tema incluyo tanto vuestra propia cama, como la que usará vuestro hijo@ cuando ya duerma en su habitación.

Soy de la opinión que necesarias, necesarias, hay muy pocas cosas materiales para cuando llega un hijo, por eso, no es necesario que invirtáis euros y más euros en según qué, y en cambio, hacedlo en unos buenos colchones, grandes y cómodos.

¿Por qué digo todo esto? Pues porque si queréis que vuestro bebé duerma con vosotros, será importantísimo que cada uno tenga su espacio y para ello es imprescindible un colchón grande.

Pero si sois de los que asegura que el bebé NO dormirá con vosotros … pensad que más de un día lo encontraréis dentro de vuestras sábanas, a lo mejor porque un día estaréis cansados y para no batallar, le traeréis a la cama, o porque un día estará enfermo y será más fácil para todos que esté lo más cerca posible, o porque (ya de mayor) dirá “miedo” porque estará soñando con monstruos y necesitará vuestro calor.

Al respecto de la costumbre de “hacerle la habitación”. Es fantástico porque cuando se está embarazado hay mucha ilusión y tenemos ganas de prepararle su espacio precioso, con paredes de colores, osos de peluche y una cuna de barandillas que se avenga con todo el conjunto (yo también lo hice).

Pero atención: en la cama de barandillas no podréis estiraros, ni para darle el pecho, ni para explicarle cuentos, ni para jugar… O sea que a mí me ha funcionado mucho mejor ponerle un colchón individual tirando a mayorcito (1.10) y así, si algún día, dándole el pecho me duermo, pues no pasa nada, porque tenemos espacio para dormir en él las dos cómodamente.

Si no queréis hacer inversión en colchones (os aseguro que no tengo ninguna comisión!) podéis juntar uno individual, al vuestro de matrimonio … eso sí, si dormís en el suelo. Lo que hicimos nosotros fue construir, de madera, una cama de barandillas pero en la que faltaba una.

Entonces la juntamos a nuestra cama de matrimonio. Así, el tiempo que ella durmió con nosotros tenía su espacio, pero si quería mamar o simplemente contacto, sólo tenía que girar un poco para encontrarlo.

Venden algunas ya hechas, pero son cunas muy pequeñas. De camas de barandillas así como comento, yo todavía no he visto ninguna, supongo que porque las grandes marcas de puericultura deben de  pensar que a partir de los seis meses, o menos, mejor que vayan ya a su habitación … (y así de paso, venden un montón de cosas que duran muuuuy poco tiempo!).

Cada casa es un mundo, y cada uno va encontrando la manera. Sólo quería sacar el tema, porque son cosas que puede que no tengas presente y luego pasa el tiempo y un día te das cuenta que la cuna preciosa de 300 euros, no la has utilizado. Y francamente, por experiencia, da mucha rabia!

Que descanséis.

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

Una respuesta

  1. Totalment d’acord! Nosaltres dormim en un tatami q ocupa tota l’habitació “de matrimoni” i amb un matalàs de 2×2, dormim el pare, la criatura i jo, ara amb la segon criatura en camí afegirem un matalàs més petit al costat i tots 4 junts. Hi ha que ser pràctics, fer-nos la vida fàcil, i per nosaltres és la solució perfecta. Gràcies per cada idea i consell

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