Hace unos años casi no se oía hablar de la adaptación escolar y era casi inexistente. Se empezaba el cole y punto. De golpe. Vamos, como empezamos la mayoría y como todavía empiezan hoy la mayoría.

Pero esta fórmula no sirve, no funciona en niños pequeños porque es demasiado brusca con lo cual, empezaron a salir voces de que había que hacerlo de otra forma. Y ahí entró la “adaptación escolar”.

Cada día somos más los que no sólo pedimos adaptación escolar sino adaptación real. Cada día hay más colegios respetuosos DE VERDAD y que aconsejan a los padres que su hijo necesita que se quede un tiempo alguna persona de referencia en el aula.

Cada día hay más escuelas que trabajan para que el inicio escolar sea sin llantos, porque sí, es posible. ¡Ojalá cada día sean más!

Pero hay muchos que no, y que llaman adaptación a formas de empezar la escuela infantil o P3 que no lo son.

Se le podría llamar entrada gradual (el primer día van 1 hora y se quedan solos, el segundo 1,5h, etc) o entrada escalonada (el lunes empiezan la mitad de la clase y el martes la otra mitad), etc. Hay fórmulas para todos los gustos, pero esto no es adaptación escolar real.

En las reuniones previas a las inscripciones escolares muchos responsables de colegios aseguran que en su escuela se hace adaptación escolar real. Que se respetan los ritmos y las necesidades de los niños y que los padres podrán quedarse en el aula hasta que su hijo necesite.

Llega septiembre y muchos padres se dan cuenta que era puro postureo, que de adaptación escolar no queda nada y que al cabo de media hora de quedarse en clase les echan asegurando que no pasará nada y que es lo mejor para todos.

¿Para quién exactamente?

No sólo les cuesta aplicar la adaptación real a las viejas escuelas que no se han reciclado todavía en estos temas. También a algunos colegios que aseguran seguir pedagogías más respetuosas con los niños describen una teoría que luego, a la práctica, no es como muchos padres esperaban.

No me lo invento. Estas últimas semanas he recibido muchos mensajes de madres y padres preocupados porque lo que les dijeron no es lo que se han encontrado.

A veces, que haya padres informados, concienciados y dispuestos a aplicar aquello que se les dijo que podrían hacer, molesta.

Y entonces vienen las miradas de reojo, los comentarios de que quizás son padres sobre-protectores, la insistencia en que ya pueden irse, hacerlos sentir culpables con que que estén allí dificulta el ritmo de la clase…

Y entra el miedo. ¿Tendrán razón? ¿Mi hijo es raro por no decirme, todavía, que quiere quedarse solo en el cole? ¿Es verdad que no pasa nada por llorar, que todos lo hacen?

Entonces es necesario poner un poco de perspectiva: centrarnos en la edad del niño y darnos cuenta que es pequeño. Que entrar en el cole es, la mayoría de las veces, una necesidad de los adultos, no una necesidad del niño que lo que más necesita cuando es bebé, tiene 1 año, 2, 3, 4 o 5 es estar con sus adultos de referencia y tener un buen apego.

Es necesario darnos cuenta que lo que significa adaptación real implica un cambio de mentalidad de familias, escuela y sociedad en general. Darnos cuenta que cuantos más seamos trabajando en este sentido, más fácil será que dentro de un tiempo, menos niños lloren en las aulas, cosa que es bueno para todos.

Es necesario que nos resbale si somos señalados, si somos juzgados o si somos tildados de sobre-protectores. Es necesario que fijemos nuestra mirada en nuestro hijo y que conectemos con lo que necesita y podemos ofrecerle.

Sí, ir contra-corriente a veces es agotador.

Si eres una madre o un padre que es el único que se queda en clase, no pienses que es en vano. Estás ayudando a tu hijo a que su andadura escolar sea serena y desde la confianza. Y estás abriendo camino para que el año que viene sea menos raro ver en esa aula a más padres.

Si eres una madre o un padre que se siente “distinto” porque crees que otra forma de hacer las cosas es posible no estás loca/o. Bajo mi punto de vista, lo que es inaceptable es minimizar y normalizar el sufrimiento de tantos niños durante el primer trimestre.

Si eres una maestra/o que crees que en tu cole se podría hacer mejor, que quizás el patio no debería de ser obligatorio (y así los niños que tienen miedo de salir porque no pueden sostener tanto alboroto sentirían menos angustia), lucha por ello.

Si eres una maestra/o que crees que no deberían de cambiar tanto de aula y de adultos de referencia para hacer actividades o comer, lucha por ello. Dí lo que piensas, arguméntalo y trabaja para que en tu cole se cambie la mirada.

Si vas contra-corriente que sepas que no estás sola/o. Que somos muchos. Y que el mundo ha ido cambiando gracias a gente como tu. Sí, es pesado, cansado, agotador y frustrante a veces, pero el esfuerzo merece la pena.

Los niños merecen el esfuerzo. Los tuyos y los de todos.

Algún día, estoy segura, la adaptación escolar dejará de ser un mero postureo y pasará a ser real.

13 Comentarios

  • Raquel

    Tambien hay que tener en cuenta que hay niños que sus padres no se pueden quedar, y el hecho que haya padres de otros niños les puede hacerr sentir mal. Por eso a veces, como maestra insisto también en que es mejor que todos los niños estén en igualdad, y los padres que se pueden quedar, lo hagan pero respetando tambien a los demás niños.

    • miriam

      Hola Raquel, entiendo lo que dices pero mi experiencia propia y después de hablarlo mucho con maestros que trabajan en aulas en las que los padres sí se pueden quedar es que la presencia de más adultos es positiva para TODOS los niños, también para los que no tienen sus padres ahí. Lo he contado en algún post sobre adaptación escolar. Un abrazo.

  • Miriam

    Yo estoy buscando colegio para cuando tenga dos años,,.y me encuentro con esa duda ..en la pública me dicen que si hacen adaptación..pero tengo dudas..de que finamente sea …postureo

    • miriam

      Bueno, habla con padres que ya estén en el colegio, pregunta mucho en las puertas abiertas cuando se hagan en primavera, etc. Suerte!

  • Rebeca

    Gracias Miriam por hacernos sentir un poquito menos raros. Nosotros hemos empezado segundo de infantil, 4 años, y la tutora ya nos ha informado de que nuestro hijo no muestra interés más allá del juego, que no quiere hacer las fichas con los colores «correctos» y que si no termina su trabajo a lo mejor se queda sin recreo… Repito: tiene 4 años. El juego es IMPRESCINDIBLE, y la ilusión y la motivación en el aprendizaje. ¿Qué hacemos en estos casos en los que remamos en direcciones opuestas?

    • miriam

      Aquí el problema es grave porque diferís en mucho. Lo primero: los niños a esa edad aprenden desde el juego. Jugar es lo que tiene que hacer, no hacer fichas con los colores «correctos». Sin duda os diría que buscaseis un centro más afín a vuestra forma de criar/educar… Porque si ya está hablando de castigos, recreo, etc… la cosa puede ir a peor. Y un centro así no creo que os interese ni a vosotros ni a vuestro hijo. Suerte.

  • Carmen

    Hola!. Mi hija ha empezado mi contenta a pesar de la supuesta adaptación. La semana pasada 3 días iban 45min en grupos, 2 días 1,5h en grupo más grande y está semana toda la mañana. Y hoy ha salido con un geometría rojo en el baby, que no sé cómo tomármelo, si es algo de clase, si es mns para mí, si mañana lo tiene que llevar, si lo decoro como mariquita…

    • miriam

      Pregunta a ver qué es eso…! O-O

  • Miriam

    Yo he sido una víctima de ese pustureo en la guardería de mi peque. Después de hablar con la tutora reacia totalmente a lo que se había dicho el día de puertas abiertas hablé con la psicopedagoga y ella sí me dijo que hacía bien en querer hacerlo así. Me reconoció que ella quiere implantar esa metodología pero que cuesta y tb me dijo que ella sale con los pelos de punta cada principio de curso. Mi dilema entonces que ya tenía luz verde era si dejar a mi hijo en una clase donde no entendían mi postura y donde la adaptación real iba a ser complicada ya que con un ratio de 1 para 13 mi hijo iba a tardar mucho en establecer el vínculo . Más cuando vi lo desborda que iba y claro mi hijo al estar yo allí no sufría así que no estaba por el. Así que al final mis padres me ayudaran y de momento se queda con ellos. No hablo de que traten mal a los niños. Sino que con estas ratios es imposible atender a todos y menos en la adaptación que está TODOS llorando en más o menos medida.

    • miriam

      Totalmente de acuerdo. Te apoyo, sin duda. Un abrazo.

  • Elena

    És un tema complicat. Per mi els infants de 3 anys haurien d’estar a escoletes familiars, petites, acollidores on les necessitats bàsiques (menjar, descans, amor) siguin les primordials. I amb un espai i propostes adequades, per suposat.

  • Ana

    Describes muy bien la situación de mi hija. Cole nuevo y sin adaptación, 8h desde el día 1. El primer día estuve como 1h en la clase y ya.. Lloraba en la guarde y lo sigue haciendo. Leyéndote creo q le exijo demasiado diciéndole q no llore, q en el cole la cuidan mientras papi y mami trabajan. Ella me dice q llora porque quiere estar con mami y papi…
    Intento ponerme en su lugar y como debe sentirse de abrumada en un colegio «tan grande» y con todo nuevo.. suerte q va con 2 compis de su guarde… 8h en las q «no sé nada» de ella y lo peor, q cuando veo q llora me sigo frustrando pensando xq le pasa.. y así en bucle. Además, los niños en grandes cantidades no eslo suyo..

  • Lucia

    Miriam mi pequeño de 5 años lloro mucho el primer dia de colonia de verano. Le prometí que ese dia me quedaria y asi fue me quede con el. El problema es que ya no puedo hacer eso los demas dias porque debo irme corriendo a trabajar. El dilema es…que no quiero dejarlo llorando. Que puedo hacer ? Gracias.

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