En estos tiempos inestables ...

En estos tiempos inestables …

28.9.2012

Parece que últimamente estemos viviendo unos tiempos muy inestables. Va todo extremadamente de prisa y es ya prácticamente imposible hacer previsiones. Antes, uno más o menos podía estar seguro de si tendría trabajo dentro de un año, de qué ingresos aproximados tendría y de cómo sería, a grandes rasgos, su vida. Ahora no. Ahora todo se mueve a un ritmo vertiginoso y ante todo esto… ¿qué pasa?, ¿cómo nos afecta?, ¿cómo debemos actuar?

Yo hace días que me hago estas preguntas. De alguna manera, y cuando lo miras de forma más o menos superficial, parece que todo, absolutamente todo, sea inestable. Luego, cuando te fijas con detenimiento, ves que no. Que lo único que queda estable son las cosas de verdad importantes. Como si hubiera una especie de selección. O al menos eso es lo que me parece a mí… que sí, que todo es absolutamente cambiante menos lo que queda, lo que se mantiene estable porque es de una fuerza y ​​de una profundidad enorme y real.

Yo podría perder el trabajo, es cierto, y es evidente que tener un empleo por el cual te pagan es, en la sociedad en que vivimos, muy importante. Pero de alguna forma eso yo no lo puedo controlar y por lo tanto, queda en la categoría de “cosas inestables”, en constante movimiento. Opto, entonces, por no preocuparse de ello. Intentar no angustiarme por si un día la pierdo o no. Cuando veo que todo se mueve y cambia, me va muy bien fijarme en las cosas que no, y así, gano en fuerza y ​​seguridad. Os puedo hacer una lista y seguro que vosotros podéis hacer también la vuestra:

No cambia el amor que siento por Laia y por su padre. Bueno, sí cambia: aumenta cada día.

Se mantiene absolutamente estable lo que siento y vibro con mi familia. Saberme dentro de una tribu que se ayuda y que se quiere, con lazos de hija, de nieta, de hermana…

No cambian los buenos amigos. Las tribus que tengo más allá de la familia. Por más que todo se mueva, por más que todo cambie, los amigos de verdad siguen allí y el valor de la amistad coge, si cabe, mucha más fuerza. Amigos que se ayudan, que apoyan, que dan y reciben con aquella fluidez que llena el alma…

No cambian las ganas de aprender: de entender que todo es una oportunidad de aprendizaje, también este movimiento constante de los acontecimientos, de la política, de la economía y de la sociedad en general.

No cambian las ganas de ser, cada día, una madre digna de mi hija. De intentar estar a la altura, de aprender de ella y de enseñarle lo que pueda, de andar juntas, cogidas de la mano el camino que nos toque vivir… sin saber si será un camino asfaltado y recto o un camino de carro lleno de piedras y curvas…

No cambian las ganas de ser feliz y la fuerza que me empuja a luchar para serlo cada día. Las ganas de detenerme, de sentir, de conectarme con lo real y lo que vale la pena.

No cambia la sensación de que todo es por algo y que si extraemos lo mejor, puede ser una oportunidad para crecer…

En estos tiempos inestables me doy cuenta que es eso lo que quiero transmitir a Laia. No quiero que se empape de la sensación de inseguridad que parece que cada vez afecte más personas, como si de una gripe contagiosa se tratase. Una inseguridad que a menudo va ligada a una angustia existencial del “¿y ahora qué?”. Pues no lo sé. No sé hacia dónde irá el mundo, como acabará esta crisis económica, social, política y casi existencial que afecta a buena parte de lo que conocíamos hasta ahora. No tengo ni idea. Lo único que sé es hacia donde no quiero que me lleve. Y esto, de hecho, sólo depende de mí. Sentirme insegura, atemorizada e angustiada, de hecho, sólo depende de mí. Y yo elijo aferrarme a todo lo real, importante y que si se mueve es siempre, siempre, siempre, hacia algo mejor!

Y tú… ¿qué eliges?

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

Una respuesta

  1. Es cert que els temps són incerts, però que ens hem d’aferrar a les coses que són certes, a les coses importants de veritat, com l’amor que sentim per la parella, pels nostres fills, amics, familia. Ells son els que em donen més felicitat.
    Gracies per aquest pensament tan profund en aquest dur setembre! Bon cap de setmana, maca i espero que et milloris del mal d’ossos.

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