Amor

Hasta donde me quieres?

20.2.2012

Laia,
Cuando yo era pequeña siempre preguntaba: “mamá, ¿hasta dónde me quieres?”. Necesitaba imaginármelo para así entender si aquello era mucho o era demasiado poco. Tu abuela siempre me decía que hasta el cielo, y las estrellas, que hasta la luna y más allá… pero un día en el colegio me explicaron a qué distancia estaban la luna y las estrellas, y el hecho de que fuera cuantificable, ya me pareció que estaban demasiado cerca. Entonces un día, cuando ya era mayor y en matemáticas me dijeron qué quería decir el símbolo y el concepto “infinito”, mi madre, después de darme el beso de buenas noches me dijo al oído: “Te quiero hasta el infinito”. Aquello sí que me gustó. El inifinito era inalcanzable y por lo tanto, mi madre me quería tanto que aquel amor no se podía acabar nunca… Me sentí satisfecha con aquella “cuantificación” del amor.

Ya de adulta, en casa siempre hemos bromeado con lo del “¿hasta dónde me quieres?” sobre todo porque hubo un momento que para poderle expresar a mi madre hasta dónde lo quería yo le dije: “yo más: te quiero hasta el infinito, ida y vuelta”. Hace un tiempo, me hizo mucha gracia que el cómico Berto Romero cantara una canción titulada “Te quiero normal” que es muy divertida…

Y por eso, por si un día quieres saber hasta dónde te quiero, Laia, te he escrito estas líneas. Porque aunque al principio intentarás imaginarte cuán lejos está la luna, para saber si mi amor por ti va muy lejos, llegará un día que ya serás más mayor y que podrás leer todo este blog y más, y podrás saber qué decía tu madre, a 20 de febrero, de hasta dónde te quiero:

Te quiero tanto que hasta ahora, que no he experimentado la maternidad, no he entendido que el amor, simplemente, no es cuantificable. Te quiero supongo que con la misma intensidad y capacidad que siempre he tenido de amar, pero que desconocía hasta que apareciste tú. Te quiero con una fuerza, con unas ganas y entrega que a veces me asusta porque me cuesta entender que tienes que caer, que te pondrás enferma, que tendrás disgustos en la vida… porque si hiciera caso a mi instinto, a lo que siento cuando te veo que sufres, eliminaría todos los obstáculos que se te cruzaran por delante sin pensármelo. Te quiero tanto que preferiría mil veces atravesar yo todas las dificultades que te puedas encontrar, que no tener que aceptar que es a ti a quien toca vivirlas, a quien toca aprenderlas. Pero justamente por eso, porque te quiero tanto, intento aprender cada día cómo hacerlo mejor; no resistirme a que crezcas, a estar pero sin agobiarte, a cuidarte pero sin invadirte, a amarte pero sin sufrir a cada instante por si te haces daño. Créeme… no es fácil 😉

Y ¿sabes qué? Permitirme amarte así, con todo el cuerpo, la piel, la cabeza, el alma, y ​​las entrañas, he aprendido también a querer a mucha otra gente. Porque me has enseñado a abrirme y a dar, y casi ya no me queda coraza. La he ido perdiendo a medida que te he ido conociendo y amando cada día un poco más. Cuando parecía que esto ya no era posible, al día siguiente me daba cuenta que sí, que no puedo parar de amarte un pedacito más con cada mirada, con cada palabra, con cada nueva frase que construyes, con cada gesto que me recuerda a tu padre, con cada gesto que me recuerda a mí o a tu abuela, con cada lágrima que derramas cuando te entristeces y con cada “secreto” que me dices al oído y oigo que de tu voz sale un “te quiero, mamá”.

Y aunque ahora sé que entiendes todo lo que acabas de leer, también te digo que no entenderás realmente de lo que te estoy hablando hasta que no seas madre. Aquel día, el día que mires a tu hij@ a los ojos, o que lo cojas en brazos, o que le des el pecho, sabrás, Laia, hasta dónde te quiero.

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

14 respuestas

  1. Yo también creía que sabía lo que es amar hasta que fui madre y descubrí que aún era capaz de sentir algo aún más grande, más fuerte y más incuantificable que lo que conocía… El amor a un hijo lo supera todo… Muy bonito como lo cuentas. 🙂

  2. Ostres que maco; Realment es un amor que no saps que existeix fins que ets mare,un univers enorme que comencem a conèixer i que personalment m’encanta,es meravellós.
    M’has emocionat i le llegit algunes amigues que s’han quedat meravellades.
    Una abraçada 

  3. Que bonito… Yo quiero a mi pequeña tanto, que no tengo palabras… Y lo que para mí es más impresionante es sentir que ella me quiere a mí “hasta el infinito ida y vuelta”… jajaja!! Porque de verdad lo siento cada día, con cada gesto y cada mirada suya… Es increíble sentir que eres el mundo para alguien…. Y es eso lo que nos da la fuerza para ser cada día un poquito mejores, el ser capaces de recibir el infinito amor que nos dan los hijos…

  4. M’ha fet recordar un conte que els hi explico sovint al Jan i la Berta que es diu “Endevina com t’estimo” de Sam Mc Bratney, també hi és en castellà.
    Són dues llebres (mare i la filla) que es pregunten la una a l’altre fins on s’estimen…….no us explico més!. Conte molt recomanable per 1-3 anys, els hi encanta.
    Un post preciós Míriam. I moltes felicitats aquesta setmana estem de celebració amb el blog!
    petons fins a la lluna

    1. Diana, sí, l’he vist aquest conte, el té una amiga de la Laia. És molt maco i a mi el conte em va dur a records de la meva infantesa 😉 Gràcies per les felicitacions. Saps la il·lusió que em fa haver arribat a 1 any de blog!
      Petons (també fins a la lluna, anar i tornar!)

  5. AIsss m’encanta, quina tendresa Miriam! molt emotiu!!!!
    Tens tota la raó, descrius sempre amb les paraules perfectes molts dels meus sentiments!

    El Joan ens diu, t’estimo gran!!!!

    PD/ M’apunto el llibre!

  6. Uffffff!!!

    Què immens i profund que és el mot estimar, i què senzill és fer-ho quan ets mare.
    Estimar és donar-ho tot, és aixopluc, és sentir, és felicitat. Estimar sovint és fer plorar, avisar, aconsellar, és patiment constant. Estimar és curar ferides, mimar, petonejar. Estimar és dir “sóc aquí per a tu”, és ser a prop, és un “no et deixaré mai”
    Estimar ho és tot. I sí ninu (Bruna) tot això surt de dins. Sempre juguem a veure qui estima més a qui, “jo més” no “jo més”… aleshores jo et dic el que em deia la teva àvia “et porto 9 mesos d’avantage” i em mires sense acabar-ho d’entendre… però ho faràs.
    Senzillament… T’ESTIMU.
    Una abraçada a tots aquells pares que ESTIMEN als seus fills.
    Fins aviat.

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