Hambre

Tengo tanta hambre… Desde que me he quedado embarazada que el hambre que tengo es feroz. Es algo muy animal y estoy absolutamente des-colocada con esta nueva manera de sentir el hambre.

Lo más fuerte es que tengo que comer muy a menudo, porque sino, siento que me da vueltas la cabeza y me mareo. Pero no con ganas de vomitar, no, sino como si me tuviera que desmayar y caer al suelo. Entonces cojo alguna pieza de fruta, o el bocadillo, o lo que sea de comida que lleve en la bolsa, y todo vuelve a la normalidad. Como si todo se volviera a poner en su sitio.

En mi trabajo se ríen; aseguran que soy la persona que más come y puedo corroborar que es cierto (¡al menos durante mi turno!). Dicen que siempre estoy comiendo y también es cierto.

Ayer fui al ginecólogo y estaba convencida de que me diría que había aumentado de peso; con lo que llego a comer desde que estoy en estado, ahora mismo tendría que haberme convertido en una ballena… Pero no. He perdido un kilo. ¿¡¿¡¿¡Cómo es posible ?!?!?! ¡Pero si no hago otra cosa que zampar! Dice que es normal, y que durante el primer trimestre, esto a veces pasa.

Si yo estoy sorprendida, imaginaos la gente que tengo a mi alrededor. Mi compañero está absolutamente fascinado con mi hambre. Dice que si no lo ve, no se lo cree.

Mi familia también. “Todo el día comes!”, Me dijo el otro día mi padre… Y tiene toda la razón. No es que me preocupe, de verdad. Lo encuentro normal, es sólo que me ha sorprendido mucho la sensación que experimento cuando me entra esta hambre feroz de embarazada. Como si todos se tuvieran que apartar porque sino, ¡me lo como!

Antes de ayer abrí la nevera, muerta de hambre, y al ver que aquello era un desierto y que me había olvidado de ir a comprar, ¡me puse a llorar! ¡Sí, a llorar! Eso sí que me sorprendió… Nunca hubiera dicho que lloraría por culpa de la nevera vacía. De verdad. Para flipar…

(Al cabo de dos años y unos meses…)

Acabo de leer esto que escribí cuando estaba en estado y me he puesto a reír. ¿Sabéis por qué? Pues porque desde que amamanto a mi hija como más que cuando estaba embarazada. ¡Tengo mucha más hambre!

Me habían dicho que normalmente pasaba, que durante la lactancia (sobre todo cuando es exclusiva) el hambre se multiplica pero yo pensaba “Sí, hombre ¿y qué más? ¡Es imposible comer más de lo que como!”… Y parí una niña.

Y empecé a dar el pecho a mi hija y… el hambre se hizo aún más exagerado. Sobre todo a la hora del desayuno. Como Laia hubiera mamado varias veces por la noche y al levantarnos, tardásemos un poco en desayunar… me sentía desfallecer.

Y lo peor… me entraba una mala leche irracional y bestial que desaparecía en cuanto me ponía la rebanada de pan con tomate en la boca. ¡Como un animal, ya os lo digo yo!

Ahora, que Laia cumplirá dos años dentro de poco y ya no mama tanto como al principio, quizás no es tan exagerado, pero sigo teniendo hambre. Y lo más curioso… nunca había sido tan delgada como ahora. Ah, y capricho de dulce, también, de chocolate, de chocolate negro después de comer, de chocolate negro después de cenar….

Esto ya lo había explicado en el post “ADICCIONES“… y dura, y dura, y dura… La duda que me queda es: ¿cuando deje de darle el pecho seguiré comiendo como una fiera salvaje? No es que me preocupe, sinceramente, pero mi compañero a veces me dice: “¡¿Siempre vas a comer tanto como ahora?!”, con cierta cara de asustado. 😉


[thrive_leads id=’6503′]

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on pinterest
Pinterest
Share on linkedin
LinkedIn
Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

7 respuestas

    1. Si, yo más que hambre, lo que me entraba era una sed desesperante, era ponermelo al pecho y se me secaba la boca, siempre tenía que tener al lado una botellita de agua o un zumito. Lo de engordar con cada uno ha sido una historia, con el primero me quede igual, co el segundo engordé y con el tercero estoy estupenda!! jajaja

  1. Me he sentido super identificada con lo que cuentas, en el embarazo tenía muchisima hambre pero si es verdad que el cuerpo me pedía mucha cosa fresquita, mucha ensalada, gazpacho, cosas frias y ligeras… Pero con la lactancia tengo aún más hambre y muchas veces de cosas muy calóricas, yo como lo que el cuerpo me pide, estoy en un buen peso y parece que todo lo que como o lo quemo o lo transformo en leche para la gorda así que perfecto!! Por ponerte un ejemplo, desayuno dos veces: una a las 7:30, me tomo un capuchino grande (en taza grande) con 4 galletas y a las 10:00 me como un cola cao con una viena de pan tostado con mantequilla… jajajaja Un besazo

  2. Pues yo en mi embarazo actual y en el de mi niña que ya tiene 27 meses, como alrededor de 6 veces al día, normalmente soy chatarrera, pero embarazada y lactando mis gustos se dirigen a las frutas, verduras, nueces y jugos fresquitos… La naturaleza será no?
    Mi niña tomo LME hasta los 7 meses y bajé cerca de 40 libras, quedé mas flaca que antes de embarazarme, y de la sed pues lo mismo, por las noches, hasta los 14 meses que era cuando más lactaba me llegaba a tomar 1.5 litros de agua :$

  3. Me pasa exactamente igual y aunque he bajado mucho de peso todavía me falta. Además, me dan antojos de cosas que antes ni me provocaban, sobretodo, dulce, pan y chocolate.. espero seguir bajando pero si me gustaría dejar de comer tanto y dejar de sentir esa hambre impresionante siempre.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.